Mística Raver

 

 

MÍSTICA RAVER

ESPIRITUALIDAD RAVER

¿Existe una mística raver? ¿Existe una espiritualidad raver? ¿El PLUR (Peace, Love, Unit and Respect / Paz, Amor, Unidad y Respeto) se lleva a la práctica durante un rave? ¿La gente que acude a un rave conoce lo que es el PLUR y, de ser así, lo practica?

Las respuestas son: sí y no.

Sí existe una mística, una espiritualidad dentro del rave. De la banda que acude a un evento masivo, la gran mayoría va a bailar, a divertirse, a experimentar nuevas sensaciones (físicas, emotivas, psicotrópicas), a escuchar al dj, la música, a compartir con sus amigos, parejas, novi@s, probar drogas, viajar de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro, desde lo más profundo de su ser, hasta lo más lejano de sí mismo. El mejor raver es ese que va a divertirse, a dejarse llevar por sus sensaciones, a comunicarse con la música y bailando; es aquél que va a divertirse y a gozar de una larga noche y de un largo amanecer.

Hay quienes van a un rave a conectarse con la música, a expandir sus sentidos, a contemplar las estrellas, ver el paso de la luna por la bóveda celeste, admirar la aparición del sol tras el horizonte; baila con los árboles, siente y ve la tierra respirar y vibrar. Para todo esto se puede ir drogado o no. Si no se consume en exceso alguna sustancia, si no se "pierde" uno, y si va con esta intención, la de experimentar y divertirse: puede lograr la conexión cósmica, la conexión con la naturaleza, consigo mismo, con el o l@s otr@s.

Extasiado, puede conectarse con la música y volverse sonidos. Conectarse con las luces y volverse luz. Si practica el PLUR, estará en Paz consigo mismo y con el resto de la gente; estará dispuesto a recibir y a dar Amor de y a sus prójimos (próximos, conocidos o no; el de al lado simplemente); estará Unido al otr@, a la tierra, a la naturaleza, al universo; y por lo tanto tendrá Respeto por los demás, por sí mismo, por lo que consume. Sí, el ir a un rave puede ser toda un experiencia mística, llena de espiritualidad. En un estado alterado por alguna droga, puede incluso aprovechar el viaje como una terapia, escarbar en lo más hondo de su ser, acomodar las piezas, resolver los problemas de su vida cotidiana. El mejor de los viajes es aquel que te armoniza contigo mismo, con tu entorno, con la gente que te rodea y con el planeta mismo.

Pero la escena rave se está viendo amenazada, por un lado, por la aparición de aquellos que no conocen ni les interesa el PLUR; los que van a drogarse ("a ponerse hasta el huevo, hasta la madre") sin ton ni son, los que buscan ligarse a alguien, los que van a vender drogas, los busca pleitos, los que quieren dar portazo por una u otra razón.

Por otra parte existe la amenaza de la comercialización del rave.

La sociedad se opone, en un principio, a la contra cultura underground. Más tarde la absorbe, la manipula, la transforma y la vuelve banal, la convierte en un producto más del sistema, de esta sociedad de consumo ávida por nuevas experiencias y nuevas emociones. Los gerentes de mercadotecnia ya han visto en esos miles de personas que acuden en un rave a un consumidor en potencia.

Los que vamos con un fin místico y espiritual a un rave (o al menos a bailar y a divertirnos, a pasarla bien) estamos siendo amenazados por estos dos elementos; por aquellos que van a un rave sin el espíritu PLUR, y por esta sociedad que ha encontrado en los raves un medio más para vender sus productos (smart drinks, cervezas, ropa, dulces, boletos, viajes, hoteles, discos, compilaciones, páginas web, etc.)

Lo que en un principio surgió como una manifestación contra cultural, marginal, underground, puede convertirse rápidamente en una moda más. Ahí tenemos como ejemplo el Aca World Sound Festival 2002 (y no lo digo por la cancelación del segundo día). ¿No es de temer que Televisa promocione este evento? La mera presencia de esta empresa debería hacernos temblar. La producción es inigualable: el stage, las luces, el sonido, el espacio (donde pueden caber 40 mil personas). Pero si una empresa conservadora y mojigata, como lo ha sido siempre, pone sus ojos en el rave, la cosa está como para pensarse más seriamente. La industria ya no nos ve como un puñado de "antisociales" pobretones; ya somos sus próximas víctimas.

Como siempre ha sucedido con otras manifestaciones contra culturales, el sistema acabará devorando al rave. Es indiscutible. Ya comenzó la moda "raver": pantalones con cientos de bolsas, holgados; playeras con motivos psicodélicos, tenis de colores, jueguetes y joyas fosforescentes, dulces ácidos, chupónes de caramelo, bebidas energetizantes. Amig@s, el rave se está industrializando, se está convirtiendo en un producto más de esta sociedad de consumo.

¿Qué será, entonces, del PLUR y de los que encontraron en el rave una nueva actitud y un espacio libre de imposiciones comerciales y sociales? ¿Cuál es el futuro del rave?

Ravers: hay que estar alertas.

 

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