Leopoldo Zea y la Crítica Francesa: Juegos Discursivos y de Poder
Norbert-Bertrand Barbe
En el No
34 de los Cuademos Americanos
(julio-agosto 1992, dirigidos por Leopoldo Zea) se publicaron en ocasión de la
edición francesa de Discurso desde la
marginación y la barbarie de Zea cuatro textos de universitarios franceses
así repartidos: dos textos de Charles Minguet, que son el "Prefacio" de la edición francesa de
América en la historia y el "Prólogo" de la edición francesa de Discurso desde la marginación y la barbarie;
un texto de Alain Guy, que sirve de "Nota
final" a la edición francesa de Discurso
desde la marginación y la barbarie; finalmente un texto de Jean-Claude
Villegas, publicado originalmente el No 9-10 de 1991 de la revista parisina Cahiers du CRICCAL.
El primer
texto de Minguet no es sino una breve biografía de Zea. Por eso no nos
ocuparemos más de él.
Antes que
todo, queremos señalar que, significativamente, el título América en la historia fue traducido en francés por L'Amérigue Latine face a l’histoire, y
el de Discurso desde la marginación y la
barbarie por Discours d'outre
barbarie. El título español América
en la historia refiere por una parte a una concepción amplia de América
como continente asumido desde sí, es decir a una proyección de América como
continente cuyos valores y pensamiento pueden servir al mundo. De ahí que, por
otra parte, el título español refiera también al ser y quehacer americanos
considerados en la historia, es
decir, dentro del proceso dialéctico de evolución histórica. Es el bien conocido
problema de la necesidad de una orientación historiográfica del pensamiento
continental para comprender conscientemente, activamente, la historicidad de
América, cuestión que arraiga con Caso, Gaos y Zea, hasta adquirir su plena
vigencia en Lascaris, Roig o Guadarrama.
El título
francés L'Amérigue Latine face a
l’histoire refiere por su parte a una realidad de otra índole. Primero
restringe el concepto de América al de América Latina, el que a su vez es una
ampliación de una realidad lingüística más estrecha: la de la América
hispanohablante. Este título afirma, pues, la existencia de hecho de una
América franco-española. Segundo, no ubica esta realidad geográfica lingüística
dentro de la historia, sino fuera de ella, enfrentándose a ella: “face à” ella. Es este mismo objeto
ahistórico el que apunta la palabra "d'outre"
en el título francés Discours d'outre
barbarie: una realidad ultramar, como lo eran de ultratumba las Memorias de Chateaubriand, padre además
famoso de la indígena Atala. La
palabre francesa “d’outre” impone
entonces al enfoque original del libro de Zea una perspectiva que ya no es “desde" (desde sí, pero también
desde la diferencia, desde el Otro como dirían Russell o Cerutti) sino fuera de
la otredad, más allá de ella espacial y ideológicamente. El título Discours d'outre barbarie evoca entonces
una América vista desde Francia, pero también como lo apunta Guy desde “la elite iberoamericana actual”1. Pero, nos preguntamos ¿Qué
vendrían a ser las tesis de Sartre, Bernard-Henry Lévy, o las del mismo Guy si
recordabamos que igualmente son el hecho de la elite francesa actual? Peor aún,
el Discurso desde la marginación y la
barbarie, además de haber perdido en la traducción francesa el sentido de
la reiteración (no por falta de que exista en la lengua gala el concepto de “marginalité"), revela ser, según da
a entender Guy, el de un burgués, de un adinerado, de un filósofo de salón. El
interés filosófico del texto, que es una crítica abierta al sistema de
pensamiento europeo y “primermundista” en general, desaparece entonces, a
provecho de un interés meramente etnográfico.
Más,
Villegas como Guy, aun cuando éste se queja del total desconocimiento de
la.filosofía latinoamericana en Francia, reservan el primero todo el artículo y
el segundo la cuarta parte de su texto a la enumeración de las revistas y
trabajos científicos franceses sobre el pensamiento continental. Parece
entonces que el interés para Villegas y Guy de la existencia del pensamiento
latinoamericaoo reside ante todo en la posibilidad que se le da a los europeos de crear metateorías sobre
este "extraño filosofar",
el que como diría Fanon en cuanto discurso de los colonizados se encontraría
irremediablemente tomado en el pasado, lo típico, lo no integracional.
Nos puede
sorprender el que Guy empieza su "Nota"
hablando de filosofía iberoamericana, ya que como vimos en el título L’Amérique Latine face à l'histoire se
le quiere dar un "toque" galo al pensamiento continental.
Una
advertencia sin embargo. Estamos conscientes de que los cuatro textos
reseñados, salvo dos de ellos, tratan de obras dístintas, son de autores
dístintos, autores por lo demás procedentes de universidades dístintas. Y
aunque fueron publicados en el mismo número de los Cuademos Americanos, probablemente estos textos no llegaron a la
revista juntos. Pero para nosotros eso no quiere decir que todos y cada uno de
ellos no se orientan hacia una (consciente o inconsciente) voluntad común,
patriótica por así decirlo. Nos lo confirma el estudio comparativo de la lógica
interna de los cuatro textos.
De hecho
el mismo Guy no sólo cita el “Prefacio”
de Mingueta a L’Amérique Latine face à
l’histoire2, sino que
en el primer párrafo de su "Nota
final" combina los conceptos de filosofía iberoamericana y de folklore
y economia de América Latina. Si nos volvemos ahora hacia el texto introductorio de Minguet a la traducción francesa
de Discurso desde la marginación y la
barbarie, vemos que lo que destaca especialmente el francés en la obra de
Zea es la problemática del atraso intelectual de España respecto al resto de
Europa por causa de la mezcla de razas con Africa del Norte3. Por su parte, Guy recuerda la influencia de Ortega y
Gasset. el español, sobre el pensamiento latinoamericano4.
Según los
redactores de los Cuadernos Americanos5, la reciente publicación en
Francia de dos de las obras de Zea se debe a circunstancias históricas muy
puntuales. Sin embargo al recordar el encuentro fracasado entre Zea y Derrida
en los 80, tenderíamos a pensar como Villegas que es el hecho también de un
interés constante de abrir un diálogo con el mundo francófono, así como de una
política francesa postnapoleónica que se reavivó durante la década del
sandinismo y del mitterandismo (veáse también en este sentido la afirmación de
la larga amistad entre Zea, Minguet y Guy, tanto de parte de los redactores de
los Cuadernos Americanos6, como del mismo Guy en su
texto).
Sea lo
que fuese la razón de este nuevo interés por la obra de Zea. tanto Minguet como
Guy, cuyos textos no trascenden especialmente por su carga interpretativa (lo
que nos incita todavía más a ver en ellos la expresión de un patriotismo
culturológico genuino), satisfaciéndose los dos de un resumen más o menos
completo del libro por ellos comentado, acentúan los siguientes aspectos en la
obra de Zea: el problema de la hegemonía norteamericana (también preocupante al
nivel estratégico para Francia); "el
cáncer"7 de la
herencia hispánica; y la espiritualidad latina8,
la que debería según nos dejan entender los autores encontrar adecuada utilización
en la aceptación frommiana de un despotismo "éclairé" de las potencias del Norte que no sea "demasiado salvaje", y el
reconocimiento de la unidad del ser latinoamericano y "occidental"9. "La
relación amo-esclavo debe dar paso a la solidaridad”10.
¿ Acaso
no nos encontraríamos aquí frente a la vieja ideología hegeliana de la
necesidad que el esclavo tiene del amo, éste siendo quien al necesitarlo define
así la razón de ser del esclavo? De hecho siguen dos párrafos, el primero donde
Guy al igual que Villegas en su texto apela a la "fraternidad" entre franceses e "iberoamericanos", el segundo donde se compara implícita pero
significativamente esta relación franco-iberoamericana con otro "espinoso asunto", el del "Islam contemporáneo", es decir, más
precisamente, las antiguas colonias francesas. La referencia final11 al alto nivel alcanzado en
nuestra década por el pensamiento de "la
América Ibérica" nos devuelve al problema de la concepción ahistórica
que los franceses aquí citados tienen de la filosofía latïnoamericana. No se
puede seríamente considerar a los 90, y tampoco a los 80, como décadas del
despertar del filosofar latinoamericano. Por nuevo que sea el interés de los
franceses hacia el pensamiento latinoamericano, la filosofía continental tuvo
sus "lettres de noblesse" mucho antes de los 80. Además Zea es uno de
los Patriárcas de la filosofía latinoamericana. Si bien L'Amérique Latine face à l’histoire fue publicado en Francia en
1991, este libro data de 1957.
En fin de
cuenta vemos que los franceses aquí estudiados expresan en sus textos un
pensamiento politíco implícito en el que:
1) América Latina es un objeto de estudios
para Occidente, pero todavía no es el sujeto de su propio discurso;
2) El concepto de América Latina es válido en
el marco político, económico y hasta folklórico, pero no cultural. ya que
define una realidad condenada al subdesarrollo (no es casual que los textos de
Minguet y de Guy terminan sobre el problema de América Latina como integrante
del Tercer Mundo);
3) Para lograr civilizarse, América Latina
tiene que liberarse del modelo hispánico impuesto, imagen misma de la barbarie
(véase la representación tradicional del español en la mitología popular
francesa), e integrarse al universo cultural francófono;
4) Una explicación de la incapacidad del
pensamiento “iberoamericano” a
superarse es su origen "caudillesc(o)”
y su juventud (tesis hegeliana), lo que confirma la influencia que tuvo sobre
él el raciovitalismo de Ortega y Gasset (y de ahí también la visión curiosa,
asombroso, y de una vez fuera de lugar, que tienen los autores de Zea como
filósofo emergente, joven porque hijo de un continente infantil).
En este
sentido, nos parece oportuno para concluir evocar el texto de Roig, publicado
en el No 34 de los Cuadernos Americanos,
con el fin de revisar esta concepción neo-hegeliana eurocéntrica acerca de la
razón sintiente no occidental. En este artículo, el filósofo argentino
recuerda, una vez más en la historia de la filosofía latinoamericana, que la
llamada locura de Antigona no es sino la manera que tiene la sociedad
coercitiva tradicional de oponerse a la voluntad del individuo de asumïr su
libertad, buscando reducir dialógicamente toda tentativa subversiva
forcejeándola a inscribirse en la argolla del arquetipo diferencial entre amo y
esclavo, hombre y mujer, significado y significante, sociedad y naturaleza,
Todo y Nada, Logos y animalidad.
1Cuadernos Americanos, julio-agosto 1992, p. 279.
2Ibid., p.
272
3Ibid., p.
268.
4Ibid., p.
273.
5Ibid., p.
254.
6Ibid., p.
253.
7Ibid., p.
266.
8Ibid., p.
277.
9Ibid., p.
278.
10Ibid.
11Ibid., p.
279.