Editoriales Independientes

 

 La unión es necesaria para subsistir, coinciden editores

 

 

Ocho sellos independientes concuerdan en que, para asegurar su permanencia, es necesario asociarse. Entre los problemas que se deben solucionar destacan la distribución y la profesionalización.

Distribución, profesionalización, asociación y búsqueda de apoyos monetarios son algunos de los puntos que los participantes del Encuentro de Editores Independientes consideran necesarios para asegurar la permanencia de sus proyectos.

El Encuentro de Editores Independientes terminó ayer. Durante cinco días, sus participantes discutieron sobre la problemática que enfrentan y los métodos que se podrían implementar para dar seguimiento a sus necesidades.

Entre algunas propuestas, durante el encuentro se mencionó la posible reactivación de la asociación Editores y Escritores para agrupar a las empresas literarias de la localidad y tener una presencia más fuerte en las librerías del estado y de México.

La unión es necesaria, dice Lucero Alanís, de la editorial Amoxcalli, y su afirmación es secundada por otros siete editores. Aunque actualmente se podría decir que hay una crisis en la industria editorial, como señala Felipe Ponce (de Arlequín), siguen apareciendo nuevas empresas que se dedican a dar a conocer a los autores contemporáneos, “y eso es un fenómeno interesante”. Otros editores aseguran que es necesario buscar métodos alternativos de difusión, como Internet, y de financiamiento. Sin alejarse de sus objetivos y perfiles literarios, estas editoriales podrían buscar apoyo gubernamental o de la iniciativa privada para seguir con su trabajo de promoción de la lectura.

 

 

David de Anda

Ultravioleta

 

“Básicamente, el problema que enfrentamos las editoriales independientes es la distribución. Otro es la profesionalización, porque muchas veces aprendemos sobre la marcha y puede haber deficiencias en el aspecto editorial. Eso tiene que ver con que muchas veces no cuentas con los recursos humanos y mucho menos con los recursos monetarios. El tercer aspecto es la propia impronta de una cultura audiovisual que está apartando a los jóvenes de la lectura”.

Para solucionar esto, dice David de Anda, director de Ultravioleta -que cuenta con cinco títulos publicados en la colección Delíricos-, se debe encarar la profesionalización desde las necesidades particulares de cada editorial. En cuanto a la distribución, señala que debe plantearse en conjunto y con objetivos modestos.

 

 

León Plascencia Ñol

Filodecaballos

Para León Plascencia Ñol, director literario de Filodecaballos, uno de los principales problemas de las editoriales independientes es la poca distribución. Además, señala que se requiera profesionalizar algunos aspectos como la creación de catálogos y la definición de criterios editoriales. El editor afirma que “el problema es que las distribuidoras piden un mínimo de calidad y ellos deciden qué distribuyen a escala nacional y hay una serie de cláusulas un poco complicadas, pero si se profesionaliza el asunto, todas las editoriales puede estar presentes en todo el país”.

Para Plascencia Ñol, es necesario que estas pequeñas empresas comiencen a trabajar cuestiones de mercadotecnia, a través de Internet y difusión en la ciudad. “A final de cuentas queremos que se conozca en la ciudad lo que estamos haciendo, pero también que se sepa en otras partes del país. En el caso de Filodecaballos, también queremos que se conozca en otros países, porque además publicamos autores extranjeros”. Nacida en 2000, esta editorial tiene alrededor de 30 títulos publicados.

 

 

Lucero Alanís

Amoxcalli

 

Lucero Alanís afirma que el principal problema de las editoriales independientes es la distribución: “Como nuestros tirajes son tan cortos, muchas veces no alcanzamos a llevarlos a diversas partes de la república y nos limitamos al área urbana, donde nos enfrentamos con problemas como la competencia con las grandes editoriales”. A esto, afirma, se suma la situación de que los títulos independientes muchas veces son rezagados a los rincones de las librerías.

“Muchas veces no contamos con un equipo de distribución que esté atendiendo las necesidades de cada librería, porque hay muchas que tienen fechas de corte diferente. La distribución es lo más caro, porque somos muy pequeños y no podemos subsanar los gastos de una distribuidora que se lleva 60 por ciento del precio al público”.

La editora, cuya empresa tiene tres años y tres títulos publicados, está a favor de la unión de los editores independientes. “Si tenemos una fuerza en la que converjan los editores jaliscienses es más fácil subsanar los problemas que tenemos de presencia, permanencia e incluso distribución”.

 

 

Mónica López

Ediciones del Ornitorrinco

Ediciones del Ornitorrinco es la empresa más joven que participó en el Encuentro de Editores Independientes, con tres títulos publicados en 2003, año de su fundación. Su directora, Mónica López, dice que el problema que enfrentan es la distribución: “Estamos buscando métodos de distribución electrónica, porque es lo más barato y no tienes que ir a una librería, aunque sería ideal estar ahí. Debemos llegar a los lectores de la manera que sea”.

A diferencia de otras editoriales independientes, Mónica López opina que el apoyo de las instituciones culturales de gobierno es fundamental para asegurar la permanencia de estos proyectos. “Son modos de financiamientos alternativos, y también se podría pensar en que aparezcan, con clase, por supuesto, los logotipos de alguna empresa. Lo que queremos es tener dinero para seguir publicando”.

 

 

José Riaño

El Cálamo

 

José Riaño afirma que los problemas varían según los objetivos de cada una de las editoriales independientes: “Hay algunas que tienen el problema de la distribución. Para otras, los problemas vienen desde la producción del libro, ya que no tienen el dinero suficiente para poder editar el número de ejemplares que quisieran”. Para Riaño es necesario que “nos comencemos a ver, además de como editorial independientes, como empresas, y dar a conocer nuestros autores. Creo que es fundamental una buena estrategia de mercadotecnia y de publicidad. Mucha gente no sabe que existen libros de autores contemporáneos y siguen buscando los best sellers o los `grandes escritores'”. Editorial El Cálamo nación en 1999 y tiene publicados 21 libros.

 

 

 

Felipe Ponce

Ediciones Arlequín

 

El director de Ediciones Arlequín, Felipe Ponce, señala que actualmente hay una crisis general en la industria editorial. Sin embargo, aclara que “las editoriales independientes están ahí. Bueno, siempre han estado, pero me parece que ahora hay una proliferación muy interesante. La crisis en la industria del libro está patente, pero, sin embargo, cada vez surgen más editoriales”.

Para Ponce, el trabajo del editor independiente debe profesionalizarse: “Hay que reconocer que existen muchas editoriales independientes, pero yo creo que 70 por ciento de ellas no puede competir en un mercado que exige más cada vez. Las ediciones artesanales o pseudoartesanales están fuera de mercado. Debemos imprimir cada vez de manera mejor, para hacer libros perdurables”. Ediciones Arlequín nació en 1994 y a la fecha ha publicado 34 libros.

 

 

Patricia Medina

Literalia

 

La directora de Literalia afirma que uno de los problemas más graves de la industria editorial independiente es la incapacidad para agenciarse recursos para la publicación de libros. “En segundo lugar, lo que más nos afecta es la promoción y la distribución de libros”. Para asegurar este tipo de proyectos, dice la también poeta, debe haber madurez de todos los editores independientes de la localidad para trabajar a pesar de las diferencias personales o profesionales. “Un proyecto de asociación debe estar por encima de nuestras diferencias de opinión”. El área editorial de Literalia tiene 17 títulos publicados y tomó fuerza desde 2000.

 

 

Antonio Marts

Editorial Paraíso Perdido

 

“Un problema a solucionar es conseguir autores importantes, en el sentido no de grandes nombres, sino de apostar por gente que tenga cierto nivel de calidad. La distribución también es un problema. Las librerías de la ciudad, a excepción de las más pequeñas o las pocas que manejan fondos más independientes, no te dan los espacios tan fácilmente”.

Antonio Marts agrega: “Yo esperaría una especie de unión entre las editoriales afines”. Además, agrega que es necesaria la difusión de sus productos, porque “en los diarios no existe un espacio para reseñar los libros que nosotros hacemos. Sí lo hay para las grandes editoriales, pero es importante que se sepa que nosotros estamos haciendo algo”. Con seis libros publicados, Editorial Paraíso Perdido funciona desde 1998.

 

 

Mariño González • Guadalajara

 

23-Ago-03

milenio.com