regresar

Quietud y Agonía
Moisés Ayala

PARTE I
PARTE
II 
PARTE
III 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

Para un haiku y tu cuerpo

 

De pintar todo

tu contorno en la tinta

o de llevarte(...)

 

a los limites de la piel,

prefiero,

 

comer a versos

tu cuerpo, dibujar con

mis tintos versos(...) 

 

tus palabras,

 

viajar contigo

sobre los paisajes de

la dermis, roces

 

líquidos y barrocos besos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quiero morder tu sombra

beber tu agonía,

descansar mi rostro

en tu aforma sudada piel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

Me hacia falta

                   la lluvia de tu pelo,

la presión

              de tus glúteos en mis piernas,

el viento

         de tu boca

                   al pronunciarme en el vacío

y la frescura

de tu cuerpo

refrescándome

la ganas.

 

 


 

 

 

 

 

Anoche

         dibuje escorpiones

para lastimar

            tu sonrisa.

 

Anoche,

antes de explorar

tu cuerpo y conquistarlo,

me puse a ver los Luceros,

entre uno

y otro

pensaba en ti...

 

llegue a una conclusión

cuando la luna

se puso enfrente:

 

Te quiero

         ahora

mas que mañana

y que ayer;

el mañana ya paso

y el ayer no existe;

lo que ya paso no esta

y lo que no existe ya se fue.

 

¡Anoche!

 

Anoche quería lastimarte

y no logre pensarlo dos veces.


 

 

 

INTRODUCION

 

Acaricia mi cuerpo

con un sueño entre pinos.

 

Te pierdes con la llegada de un invierno.

 

¡Tanto invierno te he buscado!


 

 

 

ACTOS

 

I

 

Solo pedazos encuentro

de un ser efímero y mortal.

 

¡Soy yo!

 

 

 

 

II

 

Mírame.

 

Acaricia mi cuerpo con un sueño roto.

 


 

 

 

 

 

III

 

La delicada piel

   que me cobija

      huye después

        de un éxtasis salvaje.

 

La almohada queda temerosa.

 

 


 

 

 

 

 

Sonó la flauta.

 

Vino el rojo 

olor de la rosa varada

en tus pechos.

 

Tus verdes abismos de luz

vertieron pasión

primitiva y egoísta.

 

Te deshoje poco a poco

     el deseo entre tus piernas.

Ahí volví a nacer.

 

                        

 

 

 

 

Mi lengua

parte de tu sexo

añora sentir tus pechos

          

              y recorrerlos

 

por la madrugada de palabras efímeras

 

rodear tu figura

con liquidas caricias

 

y enviar tu sudor a mi garganta

 


 

 

 

 

 

Después del fuego,

desnudos ante

            relieves y senderos.

 

El horizonte

escapa a tu sonrisa.

 

El río y yo

    contemplamos

tus glúteos

y tu espalda.

 

Los arbustos

que viajan en declive

hacia nosotros

contemplan

tus senos y tu vientre.

 

Nos extraña el pasto

    que tiene

          semen mío

y sangre tuya.

 

Te vuelves agua

y vienes a besar mi cuerpo.

 

Me vuelvo agua

y nos vamos

en el caudal nuevo.

 


 

 

 

 

 

Cada una de tus vértebras

llenas de mi eléctrico esperma.

 

Fluyamos 

llenos de vapores cristalizados

en cada ojo.

 

Deslizarte cada dedo

colmado del hambre y

la maldición de mis labios

 

Pactemos con la distancia una noche

de orgía entre computadoras viejas.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

Huyamos al  sexo,

vente,

huyamos a la lengua y sus colores.

 

Huyamos a tus pechos

cargados de impulsos nerviosos

que me llevaran a tu ojo dilatado

y perdido en un cielo oscuro.

 

Huyamos a tu éxtasis con mi boca.

 

Huyamos a tu éxtasis con mi sexo.

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No quiero

saber del tiempo

y de sus efectos

sobre mi cadáver.

 

Los cucarachos

sabemos que el reloj

es terco.

 

Las ruinas del sol

congelan los perros

que inundan el mundo

y ahuyentan fantasmas.

 

Si la llorona logra

cobijarme

cancelare con su manto

el correr de los gusanos,

 

así noviembre arrullara mi canto.


 

 

 

 

 

Con la noche

el desgajo de ausencias

no termina.

 

Los libros,

incitan y ahorcan suspiros.

 

Soy el felino

   de un ritmo misterioso,

                    perdido

    entre las sabanas

colgadas del vapor.

 

¡El papel

      no

termina 

           de

            succionar

             sangre!

 


 

 

 

 

I

 

Limosneo soledades

                  para poder

      hinchar las venas

del cerebro.

 

 


 

 

 

 

II

 

La soledad embriaga,

El alcohol

no es suficiente

para llorar tranquilo.

 


 

 

 

 

III

 

Tengo guardada mi soledad

en el cajón de las auras,

para conservar el aroma

de los primeros tiempos.

 


 

 

 

 

VI

 

Silencio

no despiertes

ese monstruo de soledad

que causa la perdida de lo viejo.

 

 


Viene la desgracia,

me maldice,

me maldice con palabras

             que son ciertas,

ciertas como el fantasma.

 

Se derrama,

se diluye,

me crea un abismo

         con lo oscuro.

 

A su paso :

“¡Maldición!”

rugen las piedras

expuestas al rocío consagrado.

 

La ingrata casi llega.

 

Las

paredes

al

juntarse

me

guardan.

 

¡Que

   este

        instante

                  sea

                     eterno!


Quemo mi nombre

                 ante la luna.

 

Las abejas del olvido

recogen miel.

 

Ya solo el viento

me pronuncia.

 

Ya solo el viento

cobija la palabra

de poetas maldecidos.

 

“Maldecidos los poetas

que atraviesan por el fin”.

 

La oscuridad maldice;

maldice todo,

todo y no

            podemos

                 con ella;

   

       y la respiramos,

             aun muertos respiramos

           la oscuridad que lo maldice

                              todo, aun el fin.

Por eso,

      por eso

      quemo mi nombre

                ante la luna,

para que en otro lugar sea maldecido.


 

 

 

 

¿La muerte etérea

                  puede ser la solución

                      para este

                       silencio reprimido?

 

 


 

 

 

 

 

El papel no termina de exprimir la sangre de mis manos.

 

¿cuál es el destino de los suspiros rojos, agitados y secos?

 

La oscuridad comienza a llamarme,

y pronto,

desgarro los focos

para romper el himen de esta noche.

 

 


 

 

 

La metamorfosis

que traigo

entre la espina dorsal

y la quinta costilla

quiere beber la lecha

de las Ángeles,

de las Ángeles

que le grita a las ansías

maldiciones

y les prenden

un cerillo en los ojos

a los deseos,

sin ganas de apagarlos.

 

La metamorfosis

que traigo entre la quinta costilla

y la espina dorsal se viste de azul

y se cuelga una idea sensual

en el pescuezo.


 

 

 

 

 

En la media noche

es bueno en

los sueños donde

me quedo solo.

 

La media noche barre

con la materia

y me desnuda

me deja como soy,

como siempre he sido;

la media noche

me tira a la calle

para que camine

en una ciudad

llena de nada.

 

Ahí voy caminando

si saber el destino

de los días

porque las estrellas

se ocultan en una oscuridad

de un infinito perverso;

encuentro una célula

de lo que fueron

mis ojos

en los tiempos primeros.

 

 

 

 

 

La media noche

a veces me acompaña

y se va conmigo abrazada,

la nada envidia entonces

los átomos

y el movimiento de la materia.

 

Nos vamos

como enamorados

caminando por las calles

llenas de nada

 

y de pronto regreso

porque se ha

         acabado el día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Será el enfrentamiento conmigo

allí donde se concentra

el azul de la mañana

en las paredes

blancas.

 

Espero que gane el otro,

ese que le escupe la cara a las putas,

por ser animales salvajes

y deliciosos

que se dejan domar por la negrura.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

Aquí

las putas

      son dragones de komodo

que le inyectan bacterias

a los edificios morados,

los semáforos

        son carcomidos por

la luz,

la pinche luz

        que molesta

y les mete el dedo

a los topos;

 

la alegría vial dura poco,

        la pendejes

          acústica

de un accidente

            vierte sesos al asfalto.

 

Ven,

       entra

a este lugar lleno de bestias,

te podremos

          dar el delicado

                 regalo de la muerte.


 

 

 

 

 

Si fastidias con la pus de tu boca,

la necedad del reloj lijara tu cadáver,

te empezarás a pudrir

y sentirás muy lento,

cada mordida de los gusanos.

 

Si fastidias con la pus de tu boca,

el liquido perdido del sexo se ara espeso y verde,

las moscas aran el sacrificio a los dioses

con tu materia húmeda.

 


 

 

 

 

 

Voy a soltar los amarres.

 

Me atraen las sirenas de esta ciudad,

    las necesito,

  necesito

             su pasión, 

             su sexo,

               su éxtasis.

 

¡Ay  diosas!

Llaman con su canto ebrio.

 

¡Ay diosas! Sacuden la atmósfera

con malas notas          musicales

                    (sabrosas).

 

¡Ay diosas!

Echas gusano.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

Encontré el olvido

       tirado en las calles,

 

en el necio mecer

           de una noche soleada de soledad,

 

en el vaiven

          de un cuerpo muerto,

 

en los big-bang-big-crash

                de cada pisada sobre el semento,

 

en el delicioso rodar

            de las llantas sobre el río de asfalto,

 

en las bancas quemándose

                        de sombras móviles,

                                       sombras móviles,

                                            sombras móviles;

 

en las bestias devoradoras

                                             de luz,

                                   de semáforos,

                                            de tinta,

                                         de miedos.


 

 

 

 

 

Burbujéa

el amarillo de los miados.

 

La sal deja de ser blanca

para masticar y escupir neón.

 

El limón comienza a bailar

en la pista teibolera.

 


 

 

 

 

 

Eran pinacates dando vueltas, tratando de seducir el dinero de otros pinacates.

 

Eran pinacates

queriendo dar lo que dan las putas

y solo dejaban

la mancha verde

del liquido cadáver.

 

 


 

 

 

 

 

¿por qué buscar los colores sintéticos

si el cemento es gris,

el asfalto es gris,

el humo es gris?

 

Aquí nos toco morder la muerte.


 

 

 

 

 

Cuanto paisaje

Basura

Cadáver

Si fuera de día serian mi morada

 

El cielo no es rojo roja es la mota

 

El horizonte son casas, la vegetación los taxis los animales salvajes el metro y las motos.

 

¡Haaaa!

 

Cuanto paisaje

Basura

Cadáver


 

 

 

 

 

No se ven otras estrellas

mas que las pinches cuerdas

de la guitarra sonando.

 

La verde soledad

me acaricia

y escurre

por

 todo

 el

chingado

bar.

 

Que ago para coger

con la cantante

de un blues agridulce.

 

La cocaína me ha sacado un pedo

que baila entre el órgano y yo.

 

 


 

 

 

 

 

Que el gobernador mande incendiar la ciudad

para no gastar la luz eléctrica

y que corran todos por las calles encuerados

y oliendo a esquizofrenia salda.

 

Que el gobernador le meta el dedo a los que le lamen el culo

y les dé un pedo envuelto como regalo.

 

Que revivan los del 68

y se cojan parados a los políticos.

 

Que mueran los empresarios en una emboscada de estrellas de rock.

 


 

 

 

 

 

Voy a gritarle a la ciudad sus puterias,

ya me canse del silencio tejido con la desesperación

y esta realidad de la chingada.

 

Voy a gritarle al cielo que no venga a joder

y se quede con sus aires de neblinas, porque aquí ya tenemos suficientes problemas

por la materia,

para que venga

y nos quiera inyectar bacterias de odio.

 


 

 

 

8:20

 

El viento de abanico

no se lleva los gemidos,

ni el orgasmo de juguete.

 

¡Chingado!

 

Quiero vino.

 

Me sangra la costilla

y me duele la verga de tanto...

 

 

 

 

 

 

(abanica, acercar, adormilar, acariciar, aeroplanea, afianzar, aguantar, aligerar, amellar, anegar, ahorrar, bañar, cantar, cenar, coger, cagar, dejar, elevar, fabricar, gastar, humear, hipnotizar, inspeccionar, jalar, limar, luchar, marchar, moler, mascar, mendigar, negar, nadar, orar, obedecer, pasear, putear, quitar, quejar, rodar, rezar,  rasgar, sudar, soñar, tomar, tratar, urgar, usar, volar, vigilar, xilofaguear, wuisquear, yacer, yerbear, zarpar, zapatear etc, etc, etc...)