regresar

La Condición del Cielo
Minerva Margarita Villarreal

As de Oros
colección de poesía

Secretaría de Cultura de Puebla
y Ediciones Colibrí.

2003 Derechos reservados
ISBN: 968-5062-55-2

 

 

 

 

ES DESPOJO. VUELO DERRAMADO.

Polvo amasado de entraña y sortilegio.

Bruja fuego chispeando

besa mis labios

y lánzame al lecho.

Me adormeces. Te pegas

somnolienta entre ráfagas,

oscura como la piedra.

En los brazos del aire

sobre la honda

con zapatos de viento

en cirio de mudanza

este légamo es ala.

Y ya lodo no soy,

tan lejos como mi sangre,

polvo,

llaga del sueño

que trasiega el mar muerto;

pies para qué,

si en el rapto

Madre no vuelve.

Dame tus ojos

que me ven cuando embarcan

en sus nubes de pólvora.

Tu despojo

al cauce desatado

 

 

 

 

FUEGO EN EL CENTRO DE LA PÁGINA

emanación que eleva entre celdas

el oro del lenguaje

en busca de otro cielo

que herida y muy enferma estoy de amores

Lenguas de su detenimiento

en ese campo blando la batalla

en torno a Amor

bajo la medialuna

helechos y ríos de cadencias

aves y olas de lagartos

entre hojas de espuma y borradores

cércame de manzanas y de olores

desátame de trabas

de túnicas

sandalias

asciende ya conmigo

tus muslos

tu albedrío

que herida y muy enferma estoy de amores

 

 

Signos de brazos que acarician

Abre tus ojos

adéntrame en la balsa de tu lecho

estáncame de rutas que se cruzan

(cércame de manzanas y de olores

que herida y muy enferma estoy de amores)

La fiebre del deseo

que viaja en el palacio de la página

No hay más techo que estrellas

No hay más lluvia

No hay cimiento asidero

ni granito ni mármol o alfombra meditada

Como espejo la colcha

en la playa del lecho

bajo la medialuna

Todo fuego es un río

que ilumina

con ansia

los cuerpos que se aman

Sus lenguas entrelazan

trascienden ya la página

apuntan destemplando el mentiroso muro

que herido y muy enfermo estás de amores.

 

 

 

 

LA MIRO EN SILENCIO

en silencio

llora

con esmero

parto

y mi piel

añora

la sigo por el cimiento

de la noche

a donde vayas voy

por tu caricia

a donde vayas

voy

 

 

 

 

VOY A LA ESTACIÓN DE TRENES A RECIBIR

el llamado del adiós que no vendrá

a la aventura glauca derramada de niebla

al nevado de la melancolía donde

lluvia se extiende

al parpadeo fenicio de su voz

Y pruebo de sudores estrellas en su pecho

y el licor es dulzura

y mi vientre un jarro de luz

y mis ruegos

los huertos que le lloran

La noche le lleva entre sus redes

le lleva

y acaricio

ese minuto blanco que florece en el fondo

del vestido de novia que me espera

Porque el beso de sus bosques

es un embrujo diario

porque el beso del viento

es Dios que reverbera

y te beso

y el beso

es ansia del vuelo del fuego de tu espada de arcángel

anunciando

Porque mudo es el miedo del beso de su infancia

 

 

 

 

POR LAS NOCHES

rompen con estruendo tu cuerpo tibio

las aves dejan rastro

en alguna parte

de tu cuerpo

en la lluvia

en ti

un árbol

una caja negra

Me acerqué y le susurré lentamente

el viento

el torbellino

la lengua del dragón

y atrás quedo

 

 

 

 

NO TENGO A QUIEN HABLAR

El silencio pesa cruje

El silencio piensa

Entonces hablaré contigo

Tú que eres el ser más remoto

mi dulce vacío

ven preséntate

aunque no te vea

así la forma sea negada para ti

para mis ojos de ti

mi percepción te anuncia

como un río

que crece de madrugada

y se desborda

El agua corre bajo la cama

el agua lleva rostros

y cadenas

lirios y billetes

y vestidos de novia

luego todo es sangre

Un río con su nido de lobos

y nubes de tormenta

ramas crepitando

ciervos

y ese árbol

ese árbol que también eres tú

 

 

 

 

TÚ QUE CREÍSTE EN MI COMO EL CENTRO

de todas las cosas

que me diste nombre y reclinaste mi frente en el lecho

de las ordenanzas de Dios

Tú que llamaste camino a la celda

honra al sacrificio

don a la dificultad

Tú que atravesaste el centro de todas las cosas

regresando en mí

como un río en el ojo de la tormenta

depositario

clavado y traspasado

sepultado

Ahora estás tan lejos

tan lejos

como sólo el amor

puede estarlo

en el trazo

lienzo

en la herida de Dios

 

 

 

LA VIOLENCIA ES EL CUERPO

de la sangre que fluye

 

 

LA VIOLENCIA DE TU CUERPO

La sangre que fluye

 

 

LA VIOLENCIA DE TU CUERPO

por mi sangre fluye

 

 

 

 

 

 

MINERVA MARGARITA VILLARREAL:

Montemorelos, Nuevo León, 1957.  Es poeta y profesora universitaria.  De su obra poética destacan los libros Dama infiel al sueño (1991), Pérdida (Premio Nacional de Poesía Alfonso Reyes 1990), Epigramísticos (1995), El Corazón más secreto (Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994) y Adamar (1998).  Es autora de Brújula solar: Nuevo León 1876-1992 (antología de la poesía de Nuevo León).

Obtuvo el Premio a la Mejor Tesis de Maestría de la Universidad Autónoma de Nuevo León en 1998.  Actualmente es maestra del posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, institución que la distinguió con el Premio a las Artes.  Es miembro del Consejo de Redacción de las revistas Tierra Adentro y La Tempestad.  Además, es colaboradora del Suplemento El Ángel del periódico Reforma y del periódico Milenio, diario de Monterrey.