Anecoica
Sacra
Blanco

Preludio a muerte
A punto de saldar cuentas
un violín llora
enfrenta algarabía tremulenta de un tambor
no hay necesidad de ruego
una trompeta hace armonía
mi dolor ignora el tiempo
El viento pasea como guardián
una cuerda clarea el alba
Anecoica
La elocuencia que aprendí del sordo
óxido en el pétalo insomne
da hasta hoy
la naturaleza muerta en los oídos
Sonido es el oleaje
estruendo címbalo
inmisericorde
entona la evasión
la magia es falacia carente
- un arrullo feroz -
La fuerza aplica contener lo que no se escucha
El cortinaje es mar
lazo para suturar
a un embravecido en ceguera
- tenue susurro -
hilo trémulo en la cuerda
El ahogo del hierro fundido
yace inquisidor en fósiles
añejo espacio
un literal sueño dormido

La taza de café me bebe
devora mis ojos en ilusas formas
invade mi aliento cuando se eleva su esencia
Veo la rosa:
adorna el espejo
tiene el tamaño de mi corazón
absorbe robándome
ante el reflejo
que taladra en el arco de las cejas
se encaja persistente
en el traslúcido de las gotas
en el rostro recorridas
para después caer incrementando sal
cantidad
trémulo
de ese líquido
olor en adorno de la memoria

Del menú solicité un suicidio
- ¿por qué te mueres? -
Yo vi a la oruga tejer su seda
y cedió execrable
¡Ay¡
Tengo un color zurcido en los ojos
es el tiempo hilando para acrecentar
mi astigmatismo
por eso tiemblas cuando te acaricia el viento
Ten en seguridad que soy el azul del fuego
la navaja hendida en el paroxismo
de la palabra que me diste
Hurto al tiempo
El dulce convencimiento
para vulnerar la trinchera
degusta en el paladar
la exquisita ironía
plácida en el dúctil labio
centrífuga textura
sutil sigilosa en tu diestra inferior
donde guardé un segundo

La premisa se sabe madeja
Se consume condensándose el espacio
el agravio es la ausencia
mis palabras son pocas
carentes
y el tiempo se expande en abismo
duele
pretende consuelo
Enerva
Me falta una palabra
Es el desliz desmayado por un paranoico sol
enviscerado desollante
Él posee sordera estruendosa
el imán aglomerado en su piel

Yo conjugo
Tú conjugas
Extraño
aflora el embargo
se inmiscuye la idea
parpadea destellando espejismos
el tiempo destila
pasado
obliga
Mentí negándome embriagada
por la reminiscencia que me llena
y me lleva al efecto de extrañar
Aunque en mi arrojo sea el esfuerzo
para sacrificar
no desiste tu idea en mi
te tornas inefable
El silencio no acata
sujeta mi respiración
Irrumpiendo en las quietudes
electriza cortando ostentaciones
Inquirente en lo más profundo
me relega tu ausencia al naufragio
Apacible me vuelve al romper el silencio

Ella dice querer
(¿No?
Hay respuesta).
Una gota proclamada humedad
su herrumbre quiere un nombre
se inflama de silencio
La caída flota emergente
cuando llega la paz sin saber
¿Quién lo sabe si llueve el vacío?
¿Eres un pretender para disminuir
la conciencia?
Infinito como una pregunta
semejante a un alfiler
El dolor coaguló