Eterno
Resplandor
Alexandro
Aldrete
ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MIND
ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MIND
(ETERNO
RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS)

Cuando estás enamorado y la otra persona te rompe el corazón, siempre hay un
momento, en medio del malviaje, en que piensas en lo relajante que sería ni
siquiera haber conocido a esa persona. De esa forma te evitarías todo el
llanto y sufrimiento que parece que nunca se va a acabar.

En el mundo fantasioso de ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MIND (ETERNO
RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS), Jim Carrey, en su mejor actuación
dramática hasta el momento, acude a un establecimiento donde pueden
literalmente borrar de su memoria todos los recuerdos que tengan que ver con
la mujer que amó y lo abandonó, interpretada por Kate Winslet. Así comienza
un viaje por la mente de su personaje y los recuerdos que con tantas ansias
quiere borrar para siempre de su cerebro.

La complicada historia es una idea original de Michel Gondry, quien dirige
la cinta, con un guión de Charlie Kauffman. Gondry es uno de los mejores
directores de videos y comerciales del mundo. Kauffman es el guionista más
excéntrico del cine americano actual (BEING JOHN MALKOVICH, ADAPTATION,
CONFESSIONS OF A DANGEROUS MIND). Ambos ya habían colaborado en HUMAN
NATURE. El resultado es una película única e impredecible, donde todos
parecen estar trabajando al máximo de sus capacidades. Igualmente triste que
graciosa, serena que demencial e inventiva, es la mejor película que he
visto en lo que va del año.

Carrey y Winslet especialmente, están inmejorables. El acento gringo de esta
actriz representativa de Inglaterra es perfecto. Sus manierismos y
movimientos particulares la hacen ver como una persona completamente
diferente a cualquiera de sus anteriores actuaciones. El que alguna vez fue
considerado sólo un cómico más lleva años demostrando que es realmente un
gran actor. Y no sólo por sus habilidades, sino por su elección de guiones.
Trabaja con material difícil y arriesgado para cualquier actor, en historias
que desafían la lógica y utilizan la fantasía para hablar de temas
importantes. Hay que notar que todas sus películas “serias” han sido de
todos modos excéntricas: THE TRUMAN SHOW, donde un hombre descubre que es el
protagonista de un reality show que lo sigue las 24 horas desde que nació;
THE MAJESTIC, en la que un ejecutivo tiene un accidente donde pierde la
memoria y va a dar a un pueblito donde todos lo confunden con su ciudadano
favorito fallecido en la guerra; y MAN ON THE MOON, que aunque está basada
en una historia real, la vida del comediante Andy Kauffman tiene suficientes
elementos como parecer ficticia.

ETERNAL SUNSHINE plantea cuestiones interesantes respecto al amor o la
pérdida del mismo. Enamorarse es una apuesta, y es un proceso de
aprendizaje. ¿De qué te sirve haberlo vivido si luego lo vas a olvidar todo?
¿No volverías a cometer el mismo error una y otra vez? ¿Y hasta donde
realmente logras olvidar a una persona de la que estuviste enamorado? Cuando
Carrey vaga por su cerebro aferrándose a los últimos recuerdos de su amada,
escapa a otros donde ella no debería de estar y se la lleva con él. Es como
si el lazo fuera tan fuerte que ni siquiera borrando a la persona de la
memoria pudieras olvidarla completamente. Y en la vida real probablemente
sea igual. Uno se recupera de los malviajes. Si tuviste una novia a la que
amaste y luego terminan por una u otra razón, los años pasan y te olvidas
del asunto, pero hasta cierto punto. Nunca va a dejar de ser una persona de
la que te enamoraste y siempre va a haber una conexión. Y cuando la vuelves
a ver, siempre está ahí esta cosa que es entre ustedes dos y nadie más. Y
siempre es bueno tener esos recuerdos, incluso los malos. Son parte de
quienes somos.
El reparto de esta cinta es ecléctico. Todos son buenos actores. Tom
Wilkinson, una vez más, demuestra que es uno de los mejores. Kirsten Dunst y
Elijah Wood se divierten. Pero el que está genial es Mark Ruffalo. El hombre
es un camaleón. Cada vez que lo veo parece una persona completamente
diferente y sin embargo, mantiene su esencia. Tarde o temprano se le va a
reconocer su gran talento. Chequen YOU CAN COUNT ON ME (PUEDES CONTAR
CONMIGO), donde es el hermano huevón de Laura Linney,, o IN THE CUT (EN
CARNE VIVA), como el rudo detective que seduce a Meg Ryan.
Entre otros placeres, la música original es de Jon Brion, autor de la
partitura de PUNCH DRUNK LOVE.

Alguien quien probablemente ha deseado olvidar un par de cosas de su vida (y
que me alegro no lo ha hecho) es William McNamara, el protagonista y tópico
del más reciente documental ganador del Oscar: THE FOG OF WAR.
McNamara es probablemente más recordado o conocido como el Secretario de
Defensa de Estados Unidos durante los primeros años de la guerra de Vietnam,
primero bajo el mando de Kennedy y luego de Lyndon Johnson. THE FOG OF WAR
es una extensa entrevista con él dirigida por Errol Morris, a quien se le
atribuye haber revolucionado la manera en que se filman, editan y producen
los documentales a partir de la década de los noventa. Yo no he visto
ninguno de sus otros trabajos (uno de ellos, PLAINS, TRAINS AND AUTOMOBILES
es considerado por muchos críticos como uno de los mejores filmes de la
historia), pero THE FOG OF WAR es una chingonería. Está tan bien hecho que
parece película de suspenso, y no es más que un tipo sentado mirando a la
cámara, intercalado con material de archivo, efectos de sonido,
conversaciones grabadas entre McNamara y sus presidentes, y la música de
Phillip Glass, que lo mismo suena melancólica que peligrosa y oscura.
McNamara tiene 85 años de edad, y sin embargo habla con la resolución y
seguridad y claridad mental de un hombre mucho más joven. Es escalofriante y
conmovedor escuchar su testimonio acerca de la guerra fría, Vietnam, y la
segunda guerra mundial, en la que también participó por 3 años. La película
está dividida en “11 lecciones de la vida de William S. McNamara”, y cada
una invita a una reflexión profunda sobre la naturaleza de la guerra, sus
causas y sus consecuencias. “¿Es correcto y debido que tengamos 23 ojivas
atómicas para que en una alerta de 15 minutos puedan dispararse debido a la
decisión de un solo hombre?”, pregunta, “sólo la suerte nos salvó de tener
una guerra nuclear en 1962, y ese peligro existe hoy”.

Cuenta acerca del “bombardeo incendiario” de Tokio en 1945, antes de que
soltaran la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki. Para ese día, ya habían
destruido la mitad de Tokio, y del 50 al 90% de las superficies de todas las
ciudades grandes de Japón. Otra lección: “la proporcionalidad debe ser una
guía en la guerra”. Cuenta también como Fidel Castro estaba dispuesto a que
Cuba fuera destruida totalmente, y aconsejó a Kruschev de iniciar la guerra
nuclear con Estados Unidos. “Kennedy era racional, Kruschev era racional,
Castro era racional...y los tres estuvieron así de cerca (entrecierra los
dedos) de la destrucción total de sus sociedades. Lección 2: “la
racionalidad no nos salvará”.

McNamara sale del documental como un hombre brillante y lógico, orgulloso de
sus logros. “Para muchos”, dice, “soy un hijo de puta...mucha gente
malentiende la guerra, y me malentiende a mí”. Era el Secretario de Defensa,
y hubo guerra mientras estuvo ahí, pero evitó la guerra nuclear en cierto
sentido, buscó hacer el menos daño posible. Cuando fue presidente de la
Ford, fue él quien propuso por primera vez en la historia la idea de los
cinturones de seguridad, que quién sabe cuántas vidas han salvado. Otra
lección: “Para hacer el bien, tal vez tengas que hacer algún mal”.
En cualquier caso, THE FOG OF WAR es una película fascinante, que te deja
pensando muchas cosas y que pinta un panorama menos ingenuo acerca de los
conflictos bélicos y sus soluciones, especialmente en estos tiempos, donde
la guerra es una realidad.
Alexandro Aldrete