Qué
me hiciste
Eduardo
Castañeda
No lo recuerdo bien, pero creo que tu partida no fue del todo benéfica para mi. El día que te fuiste, la mejor parte de mi se fue contigo. Claro, te llevaste mi loción Allure contigo. Perra. No entendí bien tus motivos, pero supongo que mi repulsiva personalidad y el ser tan misógino en ocasiones te alejó de mi. ¿Es malo decirte que eres inferior a mi? A mi no me lo parece. Ahora que recuerdo, nunca te pregunté si me amabas. Tu constantemente me sometías al interrogatorio de siempre, claro, luego de hacernos el amor. Supongo que para estos entonces, tu ya tendrás otro querer, pues con ese aire libidinoso que tienes, no se podría esperar menos. Tu porte, tu aire de grandeza, tus bien delineadas nalgas ya deben tener otro beneficiario. Lo que será de mi no lo he pensado todavía, y realmente, no me interesa gran cosa. Aún tengo 26 años. A los 27 debería de preocuparme, pues a esa edad murieron Janis Joplin, Jim Morrison, Jimi Hendrix y Kurt Cobain. Eso sí me asusta. Mi estado no es catatónico, tampoco catártico, es algo como catastrófico, diría yo. La dosis de caos en mi vida ahora me rodea: toda mi puta ropa huele a cigarro, mis sábanas llenas de polución tienen un tono amarillo nada agradable para las visitas ocasionales, y definitivamente mis labios partidos duelen luego de tres cigarrillos. Lo de las fotos es algo que no he resuelto. ¿Las quiero allí conmigo para siempre? El guardarlas como algo que atesoro lo dudo. El quemarlas porque te odio lo estoy barajando. La ida a Cd. Juárez, las fotos de Cuemanco, las horribles fotos en blanco y negro de tu época como modelo de segunda, todas las tengo allí. Incluso cuando apareciste en Aficionados del 12. con tu pinche faldita. Si tu fuiste, te ahuyenté o habrás conocido a otro garañón no me interesa, pero ¿no podías decirme todo antes de irte? ¿Era realmente necesario hacerlo de esta manera? ¿Valgo tan poco para ti? Mierda. Mil veces mierda. ¿Tenías que morirte el día de mi cumpleaños?