Fiestas
de la Soledad
Salvador
de la Vega

CAMINOS ABIERTOS
Despierta
deja los sueños en la almohada
la sábana que te cubre tiene estrellas
tristeza y silencio
Salgamos a dar un paseo
Esconde tu pelo parado bajo mi brazo
Luna seca adormece la ciudad y alumbra
nuestros perezosos pasos
Visitemos el jardín
donde enterré nuestros huesos
a veces en melancolía escarbo
y me recuesto
Hagamos el vino antes que la uva
muera en la parra
Tomaré tu corazón y lo elevaré
para arrancarte de esta tierra
Dejémonos llevar en el vuelo de la mariposa
a los horizontes amplios
procuremos no soltarnos
somos frágiles
somos el reflejo de un sueño
y estamos vestidos con el disfraz de la noche.
En espejos de agua la ciudad baila
hollares traslúcidos
mágicas imágenes mueren
la agonía sujeta el espejismo.
Un sol desnudo ha robado los suspiros
permanece callada la esperanza.
La noche por nacer
el destino me arroja a un mechón de vientos
después del castigo, el vacío
la lluvia moja mis labios.
JARDÍN DE POETAS
(fragmentos)
El poeta ilimitado
en las puertas de la creación
detiene el tiempo
emerge del perfume sangrante
vive en el arte inspirado
y el olor absoluto de la vida
intérprete de los dioses
raptado por musas
a una autodestrucción mística
por encima de la pasión
se detiene para voltear atrás
porque no desea morir
pero ahí está la muerte
todo se fue y nada queda
sólo el severo vacío
de un jardín de poetas.
Enloquéceme, extiende la mano y tócame
toma la lujuria entre los labios
bebe de mí.
Demos el paso sordo al iniciar la danza negra
oh noche, dame tu cariño malsano.
Busqué viñas y encontré frutos amargos
fantasmas antiguos me ponen trampas
mientras lejano, escucho la risa de la hiena.
Levántate hechicera
el consuelo me estrangula, vete, no me lo des
no te quedes a verme revolcar en el lodo.
Me levanto con el fuego en la hoguera.
Regalé mis tesoros y el mejor de mis poemas
y recibí la maldición de Orfeo.
Hace siglos, cuando era niño
escapé de las manos del juez
el verdugo me acorraló
en el callejón de las almas robadas
Su ojo fotográfico me vigilaba
disparó sobre mí
y me hirió
Me ahogué con el aire
caí en los ardores del hielo
Jesucristo me regaló un grano de arroz
alimenté mis gusanos
Arrojé mis visiones
a los tiempos del porvenir
y sepulté mi infancia
junto a la tumba de mi padre.
CERO
(fragmentos)
En esta ciudad se levantan los muertos
las esquinas atestadas se doblan
grandes hombres
pequeños soldados cruzan las calles
La televisión gobierna el mundo
la libertad tiene dueño
se edifican instituciones para el cuerpo
y para el alma
los estudios son el desarrollo
Por mi parte,
mezclo la poesía con el hierro y el azufre
invento nuevos átomos
en verdad el mundo gira, caminemos.
Alrededor de mi nombre hay un jardín
Triste, silencioso.
Bajo mis pies tengo flores
blancas, rojas y púrpura.
El viento deshoja mi corona,
suaves lágrimas de cuervo
mojan la rosa
que descansa solemne
en mi pecho.
El hombre se convierte en espíritu
Para conocer su penacho.
La muerte es como uno la imagina
hoy me acompaña muda y sorda
en un paseo
por un jardín extraño.
Arribaremos lo ignoto en un acto
no quiero
cielo o infierno.
Salvador de la Vega. Poeta, músico y dramaturgo.
Manzanillo, Colima. Mex. 1976. A los 13 años escribió "El panteón", narrativa que fue incluída en el libro "Siluetas de mi sombra", antología publicada por el Acervo General del Estado de N.L. (1989-1990). A los 16 años publicó sus primeros poemas en el Periódico El Norte, de Monterrey, N.L.
Fue integrante del Grupo Cultural Gatos de Azotea (1994) y del Taller Literario de la Casa de la Cultura de Nuevo León (1999). En 1995 fundó la Sociedad Solemne, grupo de músicos, poetas y pintores.
Letrista y cantante del grupo de rock El Precio; grabó un disco de poemas acompañado de guitarra clásica y un bajo eléctrico (1995 y 1996). Presentó dos obras de Balam Teatro: "Idolopeya" (2001) y "Caminos al fondo del corazón" (2003).