Diosa
Coronada
Rocío
Ríos

Vino caliente
De tus odres
un claro sabor de uvas moradas
la oscuridad
me añeja en las galeras
me postra
la medianoche me sorprende
en medio de tu cuerpo
de hinojos
Voy hacia el canto de tu aliento
anegado en mi nombre
Hilos de oro bordan
Peregrina soy en la montaña
la luna dice el sendero
me guía la ausencia de tus pasos
ráfagas de amor demorado
Y ya no tengo sed del río que encarnó en tus
[ojos su reflejo
ni de tu cuerpo náufrago en la caverna de
[sus labios
los escucho esclarecidos en lechos de hiedra
sobre murmullos secos
las dos luces de los días aciagos
y el céfiro me responde
Hasta ahora mi voz no ha podido extraviarlos
Poema encarnado
Lo encontré bajo la aureola verde
el verbo más bello tatuado en la espalda
en su boca humo de alas reinventando las
[tinieblas
sueño dormido en la hiedra
espíritu espantando la copa
los noches del campanario
el mismo olor
errante
destierro
el frío y el fuego
Me voy
conozco el sendero
el otro cielo de los que se olvidan
cada vez un poco menos
Flores antiguas
Me ofrecen el verano
lágrimas sudando temblorosas
las manos secas de acantos
noches llenas de medias lunas
las madrugadas
Sal de besos
destilado tu sueño lecho florido de sábanas blancas
el aroma de tu bosque anoche perfumaba la
[antecámara
Por mi boca se van las mariposas que en tu
[vientre eran santuario
El sol tras las cortinas
Me escucho en el perfume de las plumas que
[engarzan mi pantano
Ciega
Se pudre el tejado
Solsticio de invierno
esta habitación en agosto
solo un amante en su cama no hace el
[verano
Abre la puerta
también se van las golondrinas que no
[llegaron
TE BESO como si te amara
con el mismo afecto
que me ofrecen el vino y tu ansiedad
Improviso caricias que no duelan tanto
y finjo que este encuentro es para siempre
que tengo pocos días viva
latiendo al mismo tiempo
que tus besos y tus años
Abro los ojos para sentir que no te has ido
mi corazón transita hasta donde siento
que el tuyo se levanta
y juega con los pliegues de tu paladar
para ser yo quien sonría
Imagino que te amo
Sudario
Desnudo la piel de tu sombra
el polvo de los besos
el dolor de los carmines
vacío el bálsamo de tus poros
y las noches de tu espalda
desenredo los cabellos de las musas
que humedecieron tus sueños
con ellos te seco el recuerdo
Pienso en tu temor al fuego
sí acaricio donde una vez ardió
LLORO
por las noches
la felicidad de otros
los imagino desnudos
espío
sus fantasías son las mismas
cuando no sueño
tú duermes con la almohada
entre las piernas
y yo recuerdo que no quise
dormir contigo entre las mías
Monterrey, N.L: Mex. 1974. Es egresada de la Licenciatura en Comunicación y Desarrollo Organizacional de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Ha colaborado en distintas revistas y publicaciones de la ciudad de Monterrey; participó y colaboró en la revista independiente de poesía y narrativa erótica HIMEN. Participó en el Taller de Poesía de Saúl Ibargoyen, de la Casa de la Cultura de Nuevo León; ha impartido el taller de lecturas literarias para invidentes:"Ojos que no ven coarazón que sí siente" y "Contar de Ciegos" ambos en la Biblioteca Central Fray Servando Teresa de Mier.