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Diosa Coronada
Rocío Ríos

  

 

 

 

 

 

Vino caliente

 

De tus odres

un claro sabor de uvas moradas

 

la oscuridad

me añeja en las galeras

me postra

la medianoche me sorprende

en medio de tu cuerpo

de hinojos

 

Voy hacia el canto de tu aliento

anegado en mi nombre

 

 

 

 

Hilos de oro bordan

 

Peregrina soy en la montaña

la luna dice el sendero

me guía la ausencia de tus pasos

ráfagas de amor demorado

 

Y ya no tengo sed del río que encarnó en tus

                                                        [ojos su reflejo

ni de tu cuerpo náufrago en la caverna de

                                                        [sus labios

 

los escucho esclarecidos en lechos de hiedra

sobre murmullos secos

las dos luces de los días aciagos

y el céfiro me responde

 

Hasta ahora mi voz no ha podido extraviarlos

 

 

 

 

Poema encarnado

 

Lo encontré bajo la aureola verde

el verbo más bello tatuado en la espalda

en su boca humo de alas reinventando las

                                                        [tinieblas

 

sueño dormido en la hiedra

espíritu espantando la copa

los noches del campanario

el mismo olor

errante

destierro

el frío y el fuego

 

Me voy

conozco el sendero

el otro cielo de los que se olvidan

cada vez un poco menos

 

 

 

 

Flores antiguas

 

Me ofrecen el verano

lágrimas sudando temblorosas

las manos secas de acantos

noches llenas de medias lunas

las madrugadas

 

Sal de besos

destilado tu sueño lecho florido de sábanas blancas

el aroma de tu bosque anoche perfumaba la

                                                        [antecámara

 

Por mi boca se van las mariposas que en tu

                                                        [vientre eran santuario

 

El sol tras las cortinas

Me escucho en el perfume de las plumas que

                                                        [engarzan mi pantano

Ciega

Se pudre el tejado

Solsticio de invierno

esta habitación en agosto

solo un amante en su cama no hace el

                                                        [verano

 

 

Abre la puerta

también se van las golondrinas que no

                                                        [llegaron

 

TE BESO como si te amara

con el mismo afecto

que me ofrecen el vino y tu ansiedad

 

Improviso caricias que no duelan tanto

y finjo que este encuentro es para siempre

que tengo pocos días viva

latiendo al mismo tiempo

que tus besos y tus años

 

Abro los ojos para sentir que no te has ido

mi corazón transita hasta donde siento

que el tuyo se levanta

y juega con los pliegues de tu paladar

para ser yo quien sonría

 

Imagino que te amo

 

 

 

 

Sudario

 

Desnudo la piel de tu sombra

el polvo de los besos

el dolor de los carmines

vacío el bálsamo de tus poros

y las noches de tu espalda

desenredo los cabellos de las musas

que humedecieron tus sueños

con ellos te seco el recuerdo

 

Pienso en tu temor al fuego

sí acaricio donde una vez ardió

 

 

 

 

LLORO

por las noches

la felicidad de otros

los imagino desnudos

espío

sus fantasías son las mismas

cuando no sueño

tú duermes con la almohada

entre las piernas

y yo recuerdo que no quise

dormir contigo entre las mías

 

 

 

Rocío Ríos.

Monterrey, N.L: Mex. 1974. Es egresada de la Licenciatura en Comunicación y Desarrollo Organizacional de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Ha colaborado en distintas revistas y publicaciones de la ciudad de Monterrey; participó y colaboró en la revista independiente de poesía y narrativa erótica HIMEN. Participó en el Taller de Poesía de Saúl Ibargoyen, de la Casa de la Cultura de Nuevo León; ha impartido el taller de lecturas literarias para invidentes:"Ojos que no ven coarazón que sí siente" y "Contar de Ciegos" ambos en la Biblioteca Central Fray Servando Teresa de Mier.