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Tabaco
y Café |
Luis Felipe Gómez y Raúl Iván Trejo
LFG: Luis
Felipe Gómez
LFG: En (La) Feria del Libro(de Monterrey) yo leí un texto sobre Colombia donde estaba Iván y resultó que él empezó a hacer acotaciones también sobre Colombia, entonces ya de ahí salió: “entonces fuiste allá o qué” bla, bla, bla; unas cheves de por medio y, bueno, sobre todo compartimos una cierta imposibilidad que es (el) saber que cuando hablamos de Colombia nadie nos entiende, o mas bien: cuando hablamos de Colombia somos lo suficientemente idiotas de modo que jamás podemos expresar lo que queremos decir de Colombia. Cuando uno habla de Colombia, normalmente la gente se queda con la impresión de la violencia, del trópico y la rumba, el caribe y demás. Pero Colombia es mas, es mas que eso; Medellín que es la ciudad que nos tocó estar tiene muchas más cosas y por supuesto sin una cosa no existe la otra. Algo que más o menos quisiéramos transmitir acá es: ¿Cómo está este asunto de la violencia?. Es algo muy importante para entender la belleza de Colombia. En ciudades como en Monterrey dónde todo es lindo, porque lo que no es lindo no lo vemos, está en Sierra Ventana y cosas así que nadie las ve. En Colombia no, la violencia está en todos lados y eso hace que la ciudad de algún modo sea mucho más bello y sea mucho más lindo vivir allá, sea... no se nos olvida que en Colombia vale la pena ser feliz, cosa que en esta ciudad... en fin... ya dije muchas tonteras. Voy a leer algunas nota de viaje (...) Colombia como un México harto tropical (...) Medellín con su clima de putamadre, su eterna primavera, cálido sin bochorno, siempre verde, siempre igual; una ciudad a la que vas a tomarte tu tintico con la seguridad de que será un excelente grano; y te lo tomas a gusto, sentado en una mesa que ve a la calle para que te deleites con la belleza de las mujeres que van por la banqueta, para que veas los autos estacionados a la vera y los veas. Pero alguien lo vio, alguien había percibido que estaba ahí; se le notaba algo raro, algo sospechoso o era como cualquier otro automóvil ¿acaso de haberlo visto antes habría servido de algo? (...) RIT: Ese día que nos conocimos durante la Feria del Libro, fue algo bastante raro porque él empezó a hacer sus notas de editor, recuerdo que empezaba a decir: “bueno hay un lugar muy fresa, que sería como la Colonia del Valle que se llama El Poblado donde hay un centro comercial” y un tonto al fondo dijo: Vizcaya; a lo que él voltea inmediatamente y dijo: “bueno, y tú quien eres” y siguió haciendo acotaciones (...) y así seguí interrumpiéndolo hasta que dijo: “bueno tú eres Colombiano o qué pasa”; después, por poco y nos agarramos a golpes, pero con unas cervezas se arregla normalmente todo. Después nos pusimos a platicar y encontramos esa gran similitud entre nuestros sentimientos hacia Colombia, donde se puede vivir tan feliz, pero con ese sentimiento de violencia que no se te quita de la piel, como comentábamos un día de esos: allá puedes llegar a decirle a alguien “oye, tu pariente sigue secuestrado” y te dicen con la mayor tranquilidad “si, me mandaron su mano la semana pasada”. Y aún así, siempre hay motivos para ser feliz, porque no sabes si te matarán al día siguiente; o te puedes encontrar un amigo o te puedes encontrar una bala o un coche bomba: no pasa de eso, no pasa de la muerte. Y esa mezcla de alegría y de violencia se palpa en todos lados.
detrás de mí los hombres enumeran las armas y los calibres que usan contra la guerrilla; hablan de las fincas que les han robado, no recuerdan a qué sabe un día de paz.
LFG: Hace como tres días me escribió un amigo de allá, de Colombia y me dijo que ya van ganando, él es pro-gobierno. Hay también pro-paramilitares, pro-autodefensa, pro-guerilla uno, proguerrilla dos, proguerrilla tres, son muchas guerrillas; son guerrillas de a deveras, no son payasos con una mascarita; disculpen si alguien es zapatista, después de ir a Colombia, uno ve diferente a los zapatistas. En fin, me dijo: “ya van ganando y parte de lo que ya van ganando es porque cada vez se escuchan más los aviones”. RIT: Bueno, en Colombia a pesar de la guerrilla y de tantos problemas, la causa principal de muerte en Medellín no son los atentados, ni el narcoterrorismo, ni nada de eso: lo son los abortos ilegales. Todos los sardinitas (adolescentes) tienen esas ganas de vivir, de aprender, de conocer, que es tan desmedida que el número de embarazos entre adolescentes es altísimo. Esta es una anécdota (...) sobre ese parque en Lleras que se llama Le-Bon; me contaba Natalia una anécdota muy particular: ella se había citado con sus amigas a tomar un café en Le-Bon y se le ocurrió, como a la mayoría de las mujeres, llegar cinco minutos tarde. En esos cinco minutos tarde había explotado un coche bomba que mató cerca de 90 personas; justo en el café en donde iba a reunirse con sus amigas. El
día de la bomba Sentados
en "Le bon" me
recitabas tus poemas como
susurros que dejó el coche
bomba que mató
a tu amiga justo
donde estamos sentados tu
mirada golpeaba la mía y tu
corazón se anidaba en otra gente pasaban
las horas con sus minutos corriendo
tras de mi acomodando
los segundos en mis talones y no me
hastiaba de oírte nunca lo hice nos
soportamos de manera excelsa hasta
nos quisimos mucho te
escribí unos versos y lo sigo haciendo el parque
Lleras nos observaba como un
par de amantes en celo
de muerte donde
este amor nuestro está en
estado de coma los
fantasmas del Lleras nos
servían el café tan
simpáticos ellos nos
daban tragos de vida uno tras
otro hasta el
próximo coche bomba.
RLF: (...) Hay muchas cosas que nos unen a los regiomontanos con Medellín: ambas ciudades se creen la ciudad que tienen la industria del país, aunque en ninguno de los dos casos sea cierto. Ambas ciudades se creen el centro de los emprendedores y los industriosos, en ambos casos mas o menos sí es cierto. El parque Zen de Medellín es de concreto y al centro tiene un obelisco desde cuya cima por las noches se emite un rayo verde láser que va a dar contra los edificios y los cerros de la ciudad. Los empresarios sostienen que el obelisco es en realidad un Faro del Comercio, erigido para dar norte a las caravanas y los marchantes; no obstante la versión más admitida y famosa es la del sindicato de taxistas trascendentales, ellos aseguran que la luz es la mismísima moshe pravha y que unos cuantos minutos de exposición directa bastan para armonizar los chakras. RIT: Bueno, Colombia no sólo es violencia, es muchas cosas más. Me preguntaban hace rato: “cómo es el invierno allá”; en invierno hay cerca de 16 grados, así es que no mi imagino a Santa Clos con su traje tan rojo y abultado porque tendría calor y adelgazaría mucho. La ciudad en sí tiene una flora y una fauna que no conocemos aquí... pero toda esa belleza, todo ese calor, toda esa rumba, toda esa gente cuando dejas Colombia te da un sentimiento bastante nostálgico y raro, sobre todo por las mujeres; son unas mujeres bellísimas...todas son muy hermosas: Hasta mañana, primera noche sin ti .... Tengo el estómago vacío de mariposas que se quedaron en tu santuario esperando la primavera, indistintamente vienen yendo de tu voz a la mía, de tu mirada a la mía, de mis manos a tu boca y de tu boca a la mía.
Tengo los dedos artríticos de tanto mentir, por eso hoy no te escribo más: hasta mañana.
LFG: En Colombia yo trabajaba de ingeniero... un martes, éramos varias personas de varios países, estábamos con la duda de ir o no a la barriada porque ya nos estaba dando miedo Colombia, en fin.... ese día por la noche hubo una entrona de paramilitares en la barriada, murieron pues, la cantidad de personas que ustedes se quieran imaginar; en represalia, la gente del barrio... se pusieron a quemar las busetas, que son los camioncitos, los microbuses. En represalia, la empresa de microbuses dejó de tener corridas hacia la barriada y por lo tanto, ya no fuimos al barrio porque no había manera de llegar. Y ese día, como ya no iba a ir a lo de allá, me fui al Festival de Poesía de Medellín que es algo impresionante... y fue en el parque este que se llama el Parque Zen, que es un parquecito japonés, perfectamente limpio, con un museo interactivo al lado, un edificio inteligente del otro y ahí estábamos un montón de personas de todos los colores y sabores, excepto amarillos, escuchando a un bato de Mongolia que estaba declamando en alemán sobre Chechenia y la gente estaba en perfecto silencio, mientras de ahí... yo podía ver la barriada en donde yo trabajaba y habían ido la entrona de paramilitares y todavía se podía ver el otro cerro, del otro lado de la ciudad, que estaba tomado por la guerrilla. Entonces le da a uno un sentimiento así como de... pues, García Márquez es costumbrista, no tiene muchos méritos (risas); es decir, no tiene mucha imaginación: simplemente copió lo que vio: “Si no se le conoce, uno puede pasar por aquí y concluir que es como cualquier otro, con su estanque de patos al centro, sus cafés con sombrillas y sus viejos jugando al dominó. Pero la vida del Parque Zen se da justo al alba, cuando los adoradores se sientan alrededor del lago de cemento y comienzan a entonar con su cítara y sus acordeones...” RIT: Con respecto al Festival de Medellín, déjenme y les cuento mis experiencias. Yo iba propiamente de vacaciones, de turismo como dicen allá, pero en algún momento me encontré con toda la bandada de escritores cubanos que iban al festival; me encontré a... mucha gente que me decían: “bueno, venís al festival”, “no”, les contestaba, vengo de turismo. “Pero vos escribís”, “sí, si escribo”, “Ah, eso es lindo: bajemos y platicamos un rato”. “Traes algo”, “ no formal, pero siempre traigo mi libreta azul que es donde escribo todo”; “Ah, podríamos verlo”, “sí, tómala”. Al día siguiente estaba programado para leer en la inauguración... se juntaron cuatro mil quinientas personas escuchando poesía, algo realmente increíble para mi. Dentro del mismo festival, los escritores organizan lo que se les llaman las lecturas públicas... llegan con unas sillitas a cualquier esquina y con algo en donde poner los papeles y se sientan. Mientras tanto, ya hay cuarenta o cincuenta personas esperando a que lean, ¿Cuándo tendremos eso en Monterrey?, bueno.... LFG: Algo que me pareció muy curioso allá en Colombia y en comparación con Monterrey, es que en Monterrey se escucha mas ballenato que en Medellín. Como venganza, yo creo, en Medellín se escucha muchísima más música ranchera mexicana que aquí. Esta es una imagen de una persona enfrente del Paraninfo que es algo así como el Claustro de Sor Juana versión Medellín: Grillos de palma origami de la selva ensartados en un bloque de unicel por mil pesos abandonan su mirada blanca El siguiente comentario es muy snob, bueno toda esta lectura es muy snob, pero este comentario es más. El único lugar que me ha sorprendido en la plástica, como lugar, ha sido Medellín; ha habido su prescencia aquí en Monterrey y una que otra vez en la Ciudad de México, Nueva York que me ha sorprendido un poquito. En Medellín lo que me sorprendió es la facilidad con la que se hace la plástica que es muy sencilla pero a la vez muy poderosa; entonces hay unos ejemplos que se pueden platicar: hay un cuadro muy famoso de Colombia que se llama “Horizontes”, lo pintó un señor del siglo XIX que es algo así como el José María Velazco colombiano, el típico paisajista de la cajetilla de cerillos... está un paisa (se le dice paisa a la gente de Antioquía) con su chava, campesinos, señalando el horizonte, con las nubes arreboladas así como Jaimito el Cartero; están señalando el horizonte y el porvenir que podría tener Colombia. Hubo otro señor contemporáneo que decidió hacerle una serigrafía al mismo cuadro y justo en la dirección que señala el campesino pintó una avioneta derramando agente desfoliante sobre la selva ... Otro cuadro más... era algo así como la tarugada ésta que hizo el gringo que con cuadritos de colores de lejos forma un rostro... allá se hizo algo similar ... del lejos era una cara de una mujer antioqueña ... con el rostro muy triste, el cuadro se llamaba “Imagen de Colombia”, pero cuando uno se acercaba resultaba que también eran cuadritos, pero en vez de ser cuadritos de colores eran cosas enmicadas, restos de banderitas de colores un poco chamuscadas, un bracito roto de muñeca, un recuerdo de primera comunión un poquito quemado, cabellos, partes de ropa y estaba la relación de que eran los restos de varios atentados con bombas. ... A pesar de que a uno le gusta mucho Colombia ... cuando uno llega a México hasta a uno le dan ganas de abrazar al chilango que te recibe allá en migración en el Benito Juárez (el aeropuerto de la Ciudad de México). Ese gusto de la bienvenida se esfuma muy rápido, porque después de estar con las bandas éstas que se mueven solitas y el aeropuerto alfombrado y demás, cuando uno pregunta: “oiga, y mi equipaje dónde lo recojo”, te responden: “por dónde viene”, “por AVIANCA” respondo. Si mire, agarre hasta el fondo y ya después ahí baja las escaleras y conforme uno va avanzando, deja de haber alfombra, el piso se pone, pues, medio feo... baja uno por unas escaleras que están todas despostilladas, llega uno a la sala que está rodeada por vidrios antibalas ... y está llena de militares. Por supuesto, el semáforo fiscal marca siempre en rojo. RIT: Para salir de Colombia, primero pasas una revisión, las bandas, los rayos x y todo eso; después, pasas una segunda revisión. La tercera ya viene con milicos (militares), después de la tercera vienen una tras otra más revisiones con milicos, hasta llegar a una sexta o séptima revisión. Cuando te subes al avión, hay que esperar otra media hora porque hay otras dos revisiones; ese tampoco es el punto, cuando llegas a Houston, es peor ... te desarman las maletas, te hacen un güato, sacan tu rompa interior sólo para asegurarse que de Colombia no te trajiste nada raro, por aquello de las conexiones. Finalmente, una anécdota en referencia a las reuniones o fiestas en Colombia dónde se reparten velitas azules, rojas y amarillas: LFG: ... azul, roja, amarilla... a ti qué te tocó... a chinga, pues ¡la bandera de Colombia¡, me tardé como tres minutos en darme cuenta. Luego ya la gente empieza a prender las velitas y todo ... hasta que llega un momento que se para la música, todo mundo prende las velas y entonces el hombre que dirige el asunto apaga las luces y con las velas encendidas repite: “que estas velas sean la luz para que nuestro país alcance la paz; para que cuando la paz llegue, lo celebremos como buenos colombianos; celebremos bailando una cumbia colombiana” y en esos momentos suena la música y todo mundo se pone a bailar.
Gracias
Nació en Guadalajara, 1975. De niño vivió en Los Ángeles, EEUU, y desde 1993 reside en el Norte de México: Monterrey, Nuevo León; Ciudad Juárez, Chihuahua; y La Paz, Baja California Sur. Fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León (1998-1999) y actualmente es becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Jalisco. Por el libro de cuentos Todos Santos de California obtuvo el Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 2001; por el cuento "Luces", el Premio Nacional de Cuento ITESO 2001; por el cuento "Esperanto a Gödel", el Premio Nacional de Cuento Viceversa 2000; entre otros premios. Ocasionalmente publica artículos de divulgación científica en La Jornada, y su primer libro de cuentos, Todos Santos de California, fue publicado por Tusquets.
Nacido en Agosto de 1978, la designación mas
propia para la profesión sería Ing. En Sistemas Computacionales especialista certificado
en anti-Hacking, y la mas exacta sería
esclavo bajo el régimen de las 8 horas, entendiéndose con esto que el ser poeta
no constituye profesión, sino vocación. Guionista de cortometrajes experimentales,
fundador de la Editorial Homo Scriptum,
he publicado en las revistas Prometeo (Medellin, Colombia), La
Nuez (Monterrey), Zapatos Rojos (Buenos Aires) y en el periódico El
Poblado (Medellin, Colombia), así como en Oficio (Monterrey), Rayuela
(Monterrey) Segundo lugar en el Certamen de poesía joven “Alfredo Gracia
Vicente”, lector informal en el Festival Internacional de Poesía de Medellin
(2002). Actualmente es Becario en el
Centro de Escritores de Nuevo León.
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