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El
séptimo rayo Saint Germain
EL SERVICIO
DEL CHOHAN
Mi servicio a la vida de este planeta como Chohán del Séptimo Rayo, está relacionado con la transmutación de una Estrella de Oscuridad y Sombra y una de Luz y Libertad. Yo he visto la visión de este Planeta Libre en el Corazón del Eterno Padre y he palpado la gloria de cada corriente vital encarnada en su Estado Crístico Natural, alcanzado a través del mismo poder de la transmutación. Luego de haber visto el patrón, ustedes podrán comprender mi ansiedad por moldear la sustancia y energía de la apariencia física, en ese Designio Glorioso de Dios y mi deseo de ayudar a cada ser que así lo desee, a convertirse en la Presencia Perfecta que es la intención del Padre. Para poder conseguir esto Yo "he llamado" a mis amigos de siglos y les he impartido la cantidad de esta visión que pueden asimilar a través de su conciencia humana, asistido en todo lo que le fue posible por el sensitivo Representante Encarnado de mi Rayo. Sin embargo, ningún hombre puede trabajar con las manos y los pies atados ni tampoco con los labios sellados y los ojos cubiertos. Yo mantendré a mis amigos investidos con la Túnica de la Liberación si ellos me van a ayudar a obtener el glorioso destino de nuestro planeta y de sus moradores. Con esta finalidad en mente, el Maestro Morya (Chohán del Primer Rayo) se ofreció para presentar una petición a la Gran Ley Cósmica de Dispensación mediante el cual (Nosotros) los Siete Chohanes (trabajando en unidad) pudiéramos unir en asociación cerrada un grupo de personas que pertenecen a diversos Rayos y a través de ellos surgir y establecer en este planeta la Actividad del Séptimo Rayo. El fue con esta idea y le fue concedida en el verano de 1951. Animados por nuestro éxito, el Maestro Morya de nuevo fue a la Gran Ley Cósmica y le pidió permiso para escribirle a algunos Chelas y amigos cercanos, diseñándoles el Plan. Fue con grandes reservas que este permiso nos fue dado; más aún, fue conferido con la previsión de que de la respuesta que obtuviéramos dependía que se nos dieran otras dispensaciones. Ustedes podrán imaginarse el grado de espectación con que Mis Grandes Amigos y Yo aguardamos la respuesta de la conciencia humana. De siete cartas que enviamos recibimos cinco contestaciones de las cuales tres tenían un significado menor, ya que estas personas habían tenido contacto con los Maestros anteriormente y cuyo respaldo estaba más o menos asegurado. Sin embargo, el resultado fue lo suficiente para que el Maha Chohán nos permitiera el envío de correspondencia adicional, cuyo resultado demostró un éxito sin precedentes. Una publicación impersonal fue diseñada, mediante la cual los maestros podían expresar Sus Propios Puntos de Vista en Sus Propias Palabras e informar de la Gran Hermandad Blanca y poder perforar el velo que separa los reinos interno y externo. A través de este medio, para nuestra alegría, nosotros hemos podido entrar en contacto con un gran número de personas deseosas de dedicar sus conciencias combinadas para una mayor propagación de la actividad a la cual le hemos estado dedicando el interés y energía que la Hermandad puede necesitar durante un tiempo específico. Fue decidido el ofrecer este servicio en una forma razonable de modo que no fuese oneroso a las personas y pudiera llevar consuelo a las masas y permitirles a los estudiantes de la Vida, la satisfacción y el placer de desarrollar sus propias facultades espirituales al igual que sus capacidades, sin necesidad de tener que pasar a través de la gran escala de personalidad humana que se necesita atravesar para poder conseguir la Palabra de los Hermanos Liberados.
El Séptimo Rayo —Rayo Violeta de la liberación, llamado también Rayo Ceremonial— cae bajo mi jurisdicción y está destinado a ser la Emanación predominante sobre el planeta Tierra a través de la corriente vital de todos sus moradores, en los próximos dos mil años. Se le llama el "Rayo Ceremonial" porque trata principalmente con la invocación, condensación y radiación de la Energía Espiritual a través del control consciente de los seres que poseen la libertad de actuar del modo que deseen. En las Altas Esteras, un ritual bello e inspirador, el cual ni la más avanzada imaginación del hombre puede concebir, se está preparando y será gradualmente bajado al mundo de la forma. El Séptimo Rayo es el último en derramar su esencia de vida sobre el planeta en catorce mil años. En el curso de la historia de la Tierra la Rueda Cósmica ha girado muchas veces en estos ciclos (muy semejante a la forma en que la rueda más pequeña de las estaciones del año ha girado innumerables veces) y al Séptimo Rayo se le ha dado la oportunidad una y otra vez de fecundar esta característica espiritual, particular, que comprende la primordial naturaleza de Sus hijos. En cada revolución, fueron llamados ciertas corrientes vitales desde las Esferas Internas, las cuales en el curso de su evolución han sido instruidas en la naturaleza del Séptimo Rayo y han servido en la Séptima Esfera cómo paso preparatorio para encarnar en orden de llevar a cabo sus destinos finales en el mundo de la forma. Aquellas corrientes de vida que decidieron la encarnación bajo el Séptimo Rayo, cada vez que éste toca la Tierra en su ciclo evolutivo, se conocen como los Hijos del Séptimo Rayo. Algunos han conseguido la Ascensión bajo su benigna influencia en los ciclos que han precedido, pero muchos no lo han hecho. De éstos que han permanecido, el Maestro que ha actuado como Chohán del Séptimo Rayo ha escogido aquella corriente de vida más desarrollada en la línea de su Naturaleza Espiritual para que lo asista a Él en la expansión y perfección de la Dádiva de su Rayo a la Tierra y a sus gentes durante el tiempo que Su Rayo está activo. Al mismo tiempo, de entre los Hijos del Séptimo Rayo, el Chohan potencial para el futuro es escogido y bajo la supervisión del Mahá Chohan es entrenado para asumir su Oficio, cuando el Chohan que le precede se gradúe a su Servicio Cósmico Mayor. Yo, Saint Germain fui uno de los escogidos, preparado y finalmente investido con el Oficio del Chohan del Séptimo Rayo, en cuya posición ahora aparezco como representativo de la Emanación Cósmica a la Tierra. El Servicio del Séptimo Rayo a la evolución de un planeta y de su población, descansa en la educación de la Conciencia de los seres no ascendidos, a fin de que adquieran el poder de Invocar, Dirigir y Sustanciar las Fuerzas Espirituales para el estímulo de toda vida manifestada. De entre las corrientes vitales que en los niveles internos escogen desarrollar sus talentos y capacidades siguiendo las líneas del Séptimo Rayo, Yo he (como lo han hecho mis ilustres predecesores) escogido a aquellos espíritus, ahora encarnados, que responden a mi Nota y Trabajo de llevar un conocimiento claro del propósito, designio y método de expandir la Actividad del Séptimo Rayo, el cual almacenará hasta el nivel de bendición más alto posible, el desarrollo de los habitantes del planeta. Estas páginas son una base al igual que una invitación para que aquellas personas que escojan el asistirnos en nuestros esfuerzos en estos momentos, así lo llagan. Se debe comprender, sin embargo, que la Ley Cósmica no permite ninguna coacción por parte de un Maestro para convencer a una corriente vital de que se una a Su causa. Cualquier asistencia que se dé, debe ser un ofrecimiento voluntario de parte del individuo que ofrece su ayuda. El flujo natural de la vida a través del "Cordón de Plata", está en libertad de escoger mediante el libre albedrío. Durante el curso de los largos siglos que han pasado, el hombre le ha permitido a esta energía dadora de vida, escurrirse por entre las avenidas de sus sentidos externos y la ha transformado en la manifestación discordante del conglomerado de la masa humana donde los individuos que se incorporan en este planeta, se convierten en herederos de la misma. La disipación de estas creaciones erradas es posible si nosotros logramos avivar el interés y obtener la cooperación de un grupo de seres humanos en estos momentos. El hacer esto no debería ser una tarea muy difícil, debido a que durante el pasado siglo millares de almas han podido captar la actual existencia de Seres que moran en las Altas Esferas, y que de una u otra forma han recibido una idea comprensiva de la relación que existe entre ellos y la Fuente. Todo lo dicho y hecho, sigue el Esquema Divino de Dios encaminado a despertar a la humanidad de su letargo y que es una de las Bienandanzas que acumulara el planeta bajo los auspicios benignos del Nuevo Día. Mediante la influencia del Séptimo Rayo, los miembros del reino Angelical aprenderán cómo sacar y unir su energía con los de los Reinos de la Naturaleza y el de los Humanos, para la disipación de la maldad, como el primer paso armonioso. Luego, mediante esta estrecha unión, crearán las causas que se manifestarán en la pantalla de la vida como Paz, Salud y Prosperidad, que será la culminación de todas las esperanzas que llevarán a un estado de felicidad y que podría ser disfrutado por los seres de la Tierra, en vez de andar su fe en un estado precario, creyendo que este bien solamente puede ser alcanzado cuando pasen al Más Allá. Quiero aprovechar esta oportunidad para dar mis más sinceras gracias y reconocimiento al Gran Señor del Mundo, El Sanat Kumara, a Mi Señor El Mahá Chohán, a mis Hermanos los Chohanes de los Seis Rayos que me precedieron y a toda la Gran Hermandad Blanca. Todos ellos, conjuntamente con sus Chelas y Estudiantes, me han dado, no solamente su invaluable asistencia, sino que también me han estimulado en este Esfuerzo, y por consiguiente aquí y ahora Yo Invoco la Bendición del único Padre Eterno en sus corrientes vitales individuales por su esfuerzo de expandir las fronteras del Reino de Dios. También quiero reconocer con gratitud la tremenda ayuda que he recibido de los Siete Arcángeles, muy especial del Señor Miguel y del Señor Rafael y de la Hueste Angelical al igual que del poder sustanciante de Su Amor durante el primer período difícil de la introducción de la Nueva Era a través del Séptimo Rayo.
Yo he creído que interesará a mis amigos el conocer cómo fue que Yo fui escogido para ser el Representante del Séptimo Rayo.
Ustedes se han enterado, a través de otras fuentes, que mucho antes de que los habitantes de la Tierra tomaran cuerpo, cuando se encontraban todavía en su inocencia en el Seño del Eterno Padre, muchos seres fueron llamados por la vibración complementaria en ellos hacia una u otra actividad de Luz en los Grandes Templos. Estos Templos Internos están dedicados al servicio de la expansión de alguna de las Cualidades o Virtudes Divinas mediante las cuales la vida evolutiva del Universo puede enriquecerse. Fue durante esos días tempranos, cuando Me encontraba en la contemplación de la Naturaleza de Dios, que Yo fui atraído hacia la Cualidad de Libertad. ¡Yo adoré en su altar! Yo deseaba la oportunidad de encarnar en Libertad y llevar su sentido de emancipación a toda la vida en evolución que pudiera contactar. Por lo tanto, cuando llegó el tiempo en que Yo debía tomar un cuerpo, me apliqué en la disciplina necesaria para que Yo pudiera cualificar como un Mensajero de la Libertad en el planeta Tierra, con la esperanza que Yo obtuviera el privilegio de colocar en la Inteligencia de mi propia corriente de vida esta Cualidad de Dios, y el Poder de Dirigir. Finalmente, después de largo tiempo de espera, durante el cual proseguí cultivando esta Gran Cualidad de Emancipación, me encontré Investido con la Llama de la Libertad, la cual fue atada a mi corazón físico. Aprendí entonces que mi actividad, desde ese momento, era la de interesar y asegurar la mayor cantidad de energía que me fuera posible para la humanidad de la Tierra con el propósito de incrementar el poder y el ímpetu de esta Llama, avanzando siempre hacia el Momento Cósmico en que la Llama de la Libertad fuera llamada a imperar sobre la pantalla de la vida como una manifestación sobre el planeta. Fue en esta Iniciación en el Templo Cósmico que la Llama Ardiente del Amor Libertador fue inaugurada en los Niveles Internos. Grandes Seres Angelicales se ofrecieron para guardar y sustanciar la Esencia concentrada de esta Llama de Libertad, mientras terminaba mi ronda de encarnaciones esforzándome siempre por interesar a las corrientes de vida en la Causa de la Libertad, con la esperanza de que ellos se hicieran lo suficientemente ardientes para expandir la Llama de la Libertad a través de la expresión limitada de las Edades en la cual ellos vivían. Siempre, al terminar una de mis encarnaciones, llevé conmigo más energía y sustancia del Mundo Tridimensional, dada por las corrientes de vida que había encontrado que esta Causa era buena. Entre encarnaciones, continué mis esfuerzos, conjuntamente con aquellos que se encontraban en el reino esperando a ser llamados por la Junta Kármica para la reencarnación. Mediante la ayuda del Gran Señor Miguel (el Arcángel) también visité los reinos inferiores, donde muchas almas desencarnadas (esperando la reencarnación) moraban. Por lo tanto, la Llama Cósmica de Libertad aumentó y creció más fuerte. Al aumentar su fuerza, más grande fue su radiación, su presión a través de los corazones de las personas, "asta que la mayoría de ellas empezó a moverse con el deseo de conocer, de tener la experiencia y de convertirse en la Libertad Encarnada. Este fue el Llamado Cósmico requerido por la Ley Cósmica, antes de (pe el poder total del Séptimo Rayo pudiera manfestarse a través de los canales religiosos, científicos y educativos de la liaza. Ustedes pueden muy bien ver cómo la demanda de Libertad se ha ido asentando sobre todo el planeta durante los últimos siglos a través de aquellas corrientes vitales que estuvieron afiliadas particularmente a la Llama de la Libertad en los Niveles Internos y que hicieron su morada en o cerca del Templo de la Libertad entre sus incorporaciones. Estas fueron las precursoras de la Orden Espiritual que ha empezado a emerger de las Esferas Internas y la cual está siendo notada por los más juiciosos Hijos de los Hombres. Por lo tanto, cuando el Chohan que representaría al Séptimo Rayo en este planeta Tierra, para este ciclo hubo de ser designado, la Gran Ley Cósmica escogió de darle el honor del nombramiento a este humilde servidor, sustituyendo al Bello Maestro que había sido Chohan de este Rayo durante el pasado Ciclo y el cual estaba ascendiendo a niveles superiores de Servicio en la Escalera Cósmica de Evolución.
La Rueda Cósmica que permite el envío de ciertos Estímulos Espirituales a la Tierra y a sus gentes, completa un ciclo cada catorce mil años. Durante este período de tiempo a cada uno de los Siete Rayos se les da la oportunidad de actuar sobre la Tierra y dar el alimento y el amor de su particular cualidad a la vida en evolución sobre ella para que pueda desenvolver la naturaleza espiritual de cada una de las partes que lo componen. El Ciclo Cósmico está dividido en Ciclos Menores de dos mil años cada uno. Cada uno de estos Ciclos menores se encuentra bajo la tutela de un Gran Ser, dedicado a una cualidad en particular de la Cabeza de Dios que es necesaria para la evolución de la vida terrenal durante ese período. A estos Seres se les llama Chohán de los Rayos. La palabra Chohán significa Señor y Rayo significa el color y la actividad de las esferas que componen el Aura de Dios. Los primeros dos mil años que componen el primer ciclo menor está bajo la dirección del Chohán del Primer Rayo (Azul) que representa al Padre, o sea, la Primera Persona de la Trinidad. Este Ser establece los patrones para la Evolución Religiosa, Gubernamental e Individual de aquellas almas que toman incorporación en ese ciclo. El encarna el Deseo del Padre. El segundo ciclo de dos mil años está bajo la dirección del Chohan del Segundo Rayo (oro), representativo de la Segunda Persona de la Trinidad. El Hijo. Su Oficio está dedicado al desarrollo de las cualidades y preceptos que han sido establecidos por el Deseo del Padre bajo el Primer Rayo. Los últimos diez mil años del Ciclo Cósmico están bajo la dirección del (irán Ser llamado el Mahá Chohán, el cual representa a la Tercera Persona de la Santa Trinidad, o sea, al Espí-ritu Santo en la Tierra. Su Oficio es tan diversificado en su naturaleza debido a que El es responsable de la Voluntad del Padre y de que toda expresión de vida en el planeta sea ésta. Debido a la complejidad de las labores a realizar. El ha decidido en sub-dividir este ciclo diez mil anos en cinco ciclos de dos mil años cada uno y de esta manera completar el Ciclo de catorce mil años. A la Cabeza de cada uno de estos ciclos menores, el Mahá Cbohán ha designado un Gran Ser el cual es representativo del Rayo y de la Esfera en el cual El está en ese período activo y el cual está particularmente dedicado al desarrollo de las cualidades y a la naturaleza de las corrientes vitales en evolución durante el mencionado período. El Mahá Chohán ocupa el puesto de Director Consejero para todos los Siete Chohanes activos en el (irán Ciclo Cósmico. La Rueda Cósmica ha girado ahora hasta un punto donde el último de los cinco Sub-Rayos del Mahá Chohán está enfatizando su emanación. En este Ciclo final se espera que cada corriente vital en el planeta se esfuerzo en llevar a cabo el Plan para el cual ella fue creada. El propósito de la creación y el sostenimiento de nuestro planeta es el de permitir a cada corriente vital evolucionando en el, la oportunidad de desenvolver su naturaleza espiritual y convertirse en un Maestro de vibración de energía a través del control consciente y el uso de su facultad creativa. Para poder convertirse en un Maestro de la Presencia, la Naturaleza Tripartita en el hombre tiene que ser nutrida y desarrollada. Para este propósito fue el Ciclo Cósmico instituido y sustanciado hasta el presente. Al abrirse cada ciclo menor, un Nuevo Método de incorporar la energía de las personas es presentado a las corrientes vitales encarnadas: Esto es hecho a través de la asistencia de un representante del Chohán que es la cabeza de Rayo en Actividad. Este representante es siempre un ser no ascendido, el cual ha estado cercamente asociado con el Chohán durante pasadas encarnaciones, para que sus cuerpos internos estén bien relacionados con el Rayo y el Servicio del Chohán. Desafortunadamente, algunas veces pasa que cuando el Rayo particular del Chohán está en acción sobre la Tierra, mucha de la naturaleza humana del representante no ascendido está ligada a su interpretación de la Ley. Sin embargo, a medida que la conciencia de las personas despierta al requerimiento de la hora en que se encuentra y sus facultades discriminatorias se aguzan y ellas pueden detectar estas discrepancias, van adelante sin ninguna desviación del Camino trazado por el Maestro. La Ley Cósmica, en su misericordia, permite lo que es llamado "Encarnación Avatárica" para (me tome lugar el comienzo de cada uno de los sub-ciclos del Señor Mahá Chohán. Se entiende que un Avatar es un Ser que, al igual que el Maestro Jesús, ha eliminado su Karma antes de su Encarnación y es por consiguiente un canal puro mediante el cual las más finas esencias del Rayo son incorporadas a la actividad de una nueva Religión que pueda surgir. Antes de su llegada y después de la misma, el trabajo es dejado en las manos de unas buenas corrientes vitales, que insisten en explicar la Ley como sus conciencias la ven. Estamos precisamente en esa etapa de "antes" y mientras la avanzada del Séptimo Rayo ha hecho una magnífica labor, ella no ha tocado ni siquiera la periferia de la Verdad concerniente al poder de invocar, usar y diseminar las Corrientes Espirituales que son el Regalo del Séptimo Rayo para el levantamiento de la Raza.
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