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 Antología de Poetas Jóvenes Uruguayos
(selección de textos)

compilador: Luis Marcelo Pérez

 

 

 

 

 

AG EDICIONES

Montevideo, Uruguay
elmural@montevideo.com.uy

ISBN 9974-628-21-0
Derechos Reservados

 

 

 

 

 

 

 

 

FOTOGRAFÍAS LEJANAS

 

tu sonrisa tiene un sabor a nostalgia; te miro en ya lejanas fotografías

y no consigo aprender aquella voz primaria;

 

resuelvo entonces pensar en soles del ocaso

o imaginarte desnuda frente a mí.

 

tal vez vuelva a escribir poemas de amor

o me dedicaré al estilo apocalíptico de los locos de atar.

 

JORGE ERNESTO OLIVERA

 

 

 

 

dicen que los caballos van dejando de existir,

les creo,

aquí no hay caballos perdidos en la noche,

dicen haber terminado con los perros vagabundos,

les creo,

aquí no escuchan ladridos en la noche,

 

dicen que pronto la inflación descenderá

milagrosamente,

dios instauró cajas de cambio en todas las esquinas,

 

dicen que el ozono se terminará en pocos años,

les creo,

la transacción de un pedazo de cielo ha sido muy beneficiosa.

 

JORGE ERNESTO OLIVERA

 

 

 

 

 

SIRENAS

 

las he visto desnudando la aurora

alejarse entre muchedumbres de delfines

raspar el agua como aviones de titanio

surcar el cielo como barcos entrevistos al filo del horizonte

 

las he visto pasear tu mirada en los árboles del trasiego

dominar las olas como látigos de pluma

allanar senderos de espuma tras estela de vapor

carguero,

 

tu nombre no tiene el sentido de

ángeles parados a la siniestra de aquel

tu nombre no tiene el nombre de quien

vino sobre el agua

tu nombre no sacude corazones de nubes en

los desiertos del cielo

 

las he visto con sus cabelleras de fuego trenzado

sacudir los verdes del río como mar,

iluminar la tarde en rayo verde,

despedida fugaz,

aturdir la noche con su canto insoportablemente real,

pasear su sombra en los ocasos de la escollera.

 

JORGE ERNESTO OLIVERA

 

 

 

 

 

 

LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS

 

acerca de los trabajos y los días puedo decir que no domé

tigres en el asia

no cabalgué a lomo de elefantes cazando fantasmas en la

niebla

no obligué la voz llamando a los otros changadores,

 

se sin embargo la exacta huella donde

tocar el hombro de una mujer en solar desierto, mugriento,

subiendo la sangre, sangrando desde abajo,

sudando en los trabajos y los días,

en la semipenumbra del día agonizante,

 

en la entrepierna sibilante y lúbrica

en la línea exacta de su terminación

donde espalda y nacimiento dejan lugar

para envainar sables de vigor y dolor.

 

JORGE ERNESTO OLIVERA

 

 

 

 

 

 

NACEN

 

Tu beso galopó

sobre labios olvidados

tus manos jugaron

a no sé qué recuerdos

en mi mapa.

 

 

Tu voz agonizó

en círculos

ahora,

somos gigantes inmaculados

a punto de estallar.

 

 

Desde que existe

Nada se asemeja.

 

Lento veneno

Que devora

placer

sangre

silencio.

 

SHIRLEY CARRERAS

 

 

 

 

 

 

 

 

LOCURA SIDERAL

 

Hoy la tierra se subió a la luna

trasnochada de atardecer

embebida de nostalgias olvidadas

llegué como puertas

asombrada

sacudida de escorpiones

agrietando tierra

alucinada

por resabios de violetas y

colores desteñidos.

 

Hoy fue el día que la tierra y la luna

fueron amantes.

Hoy fue el día que salí

A ventilar mi locura.

 

SHIRLEY CARRERAS

 

 

 

 

 

 

ALUMBRAMIENTO

 

Tu,

después del abismo

silueta caoba remanso de llanura africana

fuerza ancestral.

 

Hombre tambor

de la simiente feliz y generosa.

 

Yo,

caracoleada

abierta al sol

danzando al viento.

 

Estoy llegando...

atrévete.

 

 

SHIRLEY CARRERAS

 

 

 

 

 

PAISAJE

 

Caí del puente

en tu profundo

me perdí en vuelos

aleteé brumas

bajé por tus laderas

crecí desde el río

parí en el encuentro

de las aguas.

 

SHIRLEY CARRERAS

 

 

 

 

 

 

IV

 

una estrella escala

los hilos negros de la noche

 

se detiene de pronto

sobre tus ojos alzados

 

tenue

llama

 

a la puerta de tu cuerpo

 

PABLO THIAGO ROCCA

 

 

 

 

 

III

 

sube hasta tí

acércame

hurga a tientas

dime si

en la sombra del lenguaje

sólo sueño

 

PABLO THIAGO ROCCA

 

 

 

 

 

 

VII

 

el cuerpo de la imagen

pervive su tiempo

 

- la memoria es un cine

al que siempre llegaremos tarde--

 

PABLO THIAGO ROCCA

 

 

 

 

 

 

II

 

en breve

tu cuerpo añadido

echará a andar calles

urgido de premuras

inconfesas

 

y tú sola con tu torso

peculiar y primero

entre los cuerpos

de mujeres que desconozco

calles abajo

con airada determinación

carente de certezas

 

 

entonces para alguien

-o para sus manos--

diciembre en tu cuerpo

será

una ciudad

una prisión

un estado

de gracia

 

PABLO THIAGO ROCCA

 

 

 

 

 

 

XII

 

Llevo la piel atada en jirones:

las raíces atascadas, colgadas como una estola

 

Uso el rostro marcado, tengo suelto cada diente:

bailan en mi boca como un puñado de piedras.

 

Llevo la boca saturada por un vino exquisito,

brebaje rojo:

áspero rezumadero de mis tajos.

Labios abiertos más allá del grito

 

 

Y aún no es bastante.

 

 

Dios levantó la piel de mis huesos, dejó los pómulos

ventilados, las venas expuestas,

perseguidas por la sombra de una extrema delgadez.

 

El hierro quemó como plancha y tuve olor a brasa y a carne

asada al mediodía.

 

 

Fue la quema de todas mis edades.

 

PABLO THIAGO ROCCA

 

 

 

 

XV

 

Tensos los músculos tras el flanco:

fruto del mar o densa res.

 

Los varoniles muslos cubiertos de polvo de piedra.

La mujer inclinada sobre su presa

contando rostros en la arena,

la fauna languideciendo ante su vista.

 

Amargo es el sabor en la boca:

insípido beberaje de huesos triturados.

 

Hay un guerrero enredado en la espada,

un marino apresado en la ola.

 

El mar ayuda a amasar las presas

y el que desprecia los sabores

perdido tiene el cuello entre sus piernas.

 

Depredadora tira dientes,

apresta su mandíbula ansiosa

porque estrechos son los caminos de la presa

y amplio el territorio de la caza.

 

Virgen no hay ni ánfora inmaculada.

 

Vientos que se persiguen unos a otros,

sólo ellos encuentran reposo.

 

Y los límites son inconsistentes:

vanas armaduras para evitar el pánico.

 

PABLO THIAGO ROCCA

 

 

 

 

 

 

 

Leyes sobre la venta,

leyes sobre la compra.

 

Pero todos flaquean ante la textura lisa

Bastante una manta en los pies o un joyel en el dedo.

Aquellos beben la sangría de sus piernas,

otros sorben muñecas y tobillos.

 

He aquí un sitio donde estampar la firma,

un hígado para ensartar el filo.

 

Es el sitio de la caza:

altas torres para Venus

aunque el mar ruja en las rocas

y la tierra se eleve en remolinos.

 

PABLO THIAGO ROCCA

 

 

 

 

 

Mi vida es una sucesión

de casas y pasillos y parientes

que no me pertenecen.

Los pasillos se alargan y doblan

hacia el fondo.

En lo de mi abuela había un pasillo largo

con puertas

que recorría toda la casa

hasta el final.

 

 

Mi vida, como dije

es una confusión de ambientes interiores

y pocos al aire libre. Hay rocas y arena.

Un parador huele a pescado frito.

Baldecitos de plástico con hermanas

que venían y volvían a irse

en extraño ritual.

 

Entran en escena caballos;

un campo recién estrenado y pobre.

Una piedra y un Pedro

que quiere fundar muchas iglesias.

Yo misma dejaría de pertenecerme...

 

Temo por mi vida:

única acumulación

de casas, pasillos y personas

que no me pertenecen.

 

CATHERINE WILD

 

 

 

 

 

Un ojo amarillo

me mira

desde el perdón

Ávido

de mi pequeña aldea

Lo tomo

Aún en estado de barbarie

Quisiera poder

Prenderlo

a mi estela de viento

 

CATHERINE WILD

 

 

 

 

 

Sola

en el andén principal

el conductor apenas a la vista

Cerrada la ventana que da al mar

el alma de la tierra calla

Pienso, debe ser hora de dormir

por lo negro del aire, acaso

cierro los ojos

 

A lo lejos

una niña

remonta olas

 

CATHERINE WILD

 

 

 

 

 

 

Niñas hacinadas en un vagón gris

Respiran el oxígeno del hombre

que las cuida

les da de beber

abre el parasol antes que llueva

Niñas mudas

pierden la sonrisa

En un silencio hondo y sin colores

Se les puede oír llorar

 

Sueño,

en algún lugar está mi barrio

esperando desde hace mucho tiempo

Será que nací en el sitio equivocado

Hay un lugar que se llevó mi gente

mi vestido de novia, mi hija Clara

Sólo una casa tiene la puerta abierta

malvones enterrados en la vereda

 

CATHERINE WILD

 

 

 

 

 

Las tunas se ríen del hombre

Y su forma de cactus frío

Llora en la noche

A través de minúsculos ombligos

Inmóvil aguarda el sol

De nada le valen las espinas

 

CATHERINE WILD

 

 

 

 

 

SEGUNDA COMUNIÓN

 

Hoy senté a la locura

en mi mesa

frente a frente

como hermanas

Y sin tratarnos de usted

ni hacemos confidencias

compartimos el milagro

del agua y la sal

 

CATHERINE WILD

 

 

 

 

 

 

 

BASTA

 

Basta de monólogos

la tierra

está clamando sombra

altura

 

 

Basta de agonía

a veces

la muerte

también puede ser una promesa

 

CATHERINE WILD

 

 

 

 

 

 

Todo el amor

no descansa

nada

entre pelusas de algodón

busca esos hilitos de lana de lava

nuestra

un amplagued de delgada pared

despierta

velan esas gotas nuevas

tocan la madera sincera

 

Aumenta ese humo azul

se prueba tu luz. Aura

que demora y resplandece

sube y se mece

sin pausa

 

Hágase la luz

 

amanece en casa

 

apasionada / aura

 

hamaca lenta

 

esponjosa / confianza

 

el humo sube azul

 

sin nombrar las almas

 

PABLO GALANTE

 

 

 

 

GUERNICA

 

Un cuadro muy oscuro

de una época que no sé

hay que ver como las manos

se abren sin querer

Todo parece

frag

mentado

quebrado antes de nacer

y es un aullido

y un desdén

 

 

La luz alumbra una zona oscura

que sigue negra

a pesar de la quimera

de esa lámpara aferrada

en explicar esa pena

 

 

Tengo los ojos idiotas del caballo

intentando escapar

otra guerra me sorprende

sin avisar

 

 

Para llorar hay que refugiarse al lado de un toro

Para morir tener

sólo una flor en los ojos

 

Todas las miradas distintas

todos los motivos del odio

en un espacio siniestro

a pesar de todo

 

PABLO GALANTE

 

 

 

 

 

MÚSICA

 

Busco lo que prometo traer desde lejos

(el sonido del viento en el caracol del deseo)

estaba pensando en el corazón de un león en invierno

y en una mujer soltándose los pétalos

en un segundo de descalzo principio

debajo de un bosque de sueño

 

esta es la música que siento

hundiendo la humedad en lo desconocido

 

lo que no nos pertenece nunca eso es lo que más deseamos

 

sólo pedimos un poco de tiempo

 

necesitamos aullar en las profundidades calmas

del perfecto silencio.

 

PABLO GALANTE

 

 

 

 

4

 

Me preguntaste esa vez, que era el Norte:

¿Área para el naufragio de los mares?

¿Retrato oval de la noche y su cohorte

iniciada en cultos cortando el jade?

Al amanecer te di estas respuestas:

- Iracunda arboleda inmersa en prisas,

no muy distintas al viento y la arena.

Eva ahogada en el agua donde iza

su ofrenda de flotantes camalotes.--

Cuando cayó la luz, me preguntaste

ávida de saber - ¿Por qué los montes

se han cubierto el rostro con manto grave?

(Temí velar la verdad de mis venas)

Repuse: - El mal sueño crece deprisa

obrando en el musgo, el viento que piensa.

(Supuse con error, que entenderías

cuando el monte mencionara el convite).

Ofendida, ocultaste mi sextante

tallado en jade por un dios del límite,

tan tenue en la niebla de los mercantes.

Ida en llanto creíste navegarme.

 

TAGORE SILVERA

 

 

 

 

 

5

 

Mano que abre el mapa de las espinas,

ata junto al castor la espera, el cíclico

retorno de treinta monedas frías;

induce al viento mesiánico y nítido;

abraza el litio en la hermana Sor Juana

Inés de la Cruz que besa la sorda

nuez del primer Adán que vio la nada.

Es la nada en la cruz, blanca sombra

sin trama y que mana sin luz precisa.

Cruza la piel, la mano el lago insípido,

arrastra su voz de salino estigma,

suda sobre el castor y el clavo tímido,

trabaja en la traición y la caja

roída en la oración de la carcoma.

¡Oh!, ración de amor herido que avanza

salvando a Sor Juana en sangre barroca.

Cae la sombra niña de la Estigia

orientando la espina que va al grito;

traición que traba un destino de migas

tenues, de metales en treinta gritos

inaudibles bajo el manto del cinco.

 

TAGORE SILVERA

 

 

 

 

 

APASIONADOS

 

Sostuve el suelo con los ojos

y me dejé caer vestida de negro.

Sus dedos descosían los encajes

que habitan sobre los senos.

La piel tan blanca, quemó sus iris negros.

Es de esos amantes que esperan

con la paciencia de un sabio

mientras dura el juego

y luego atropellan la carne

hasta hacerla pedazos.

Tira de mi piel hacia la suya

en el incontrolable decisión

de dos bocas nacen cuatro.

La piel, no nos limita

y ambos nos continuamos.

 

ALICIA SOLARI

 

 

 

A...

 

Cuando duermo estiro

los dedos de los sueños

para intentar tocarte...

Duele el amor en silencio

que se toca y no se alcanza.

Duele la herida del costado

que cierra la boca

que priva el abrazo

que enloquece a la distancia.

 

ALICIA SOLARI

 

 

 

TORMENTO

 

Agonizaban ebrias las tardes

por tu culpa el alcohol me bebió

y en fósforo encendido tu imagen

bajó por mi lengua hasta quemarme.

 

ALICIA SOLARI

 

 

 

ESCUCHA

 

Escucha: he aquí tu vida

en los dedos de mi mano

dócil, vulnerable, siempre

sometida al vuelo de mi voluntad.

 

 

Escucha: he aquí tu vida

en el báculo de mis caprichos,

famélica, rebelde y confundida

pero siempre en los dedos de mi mano.

 

 

Escucha: he aquí tu muerte,

he desintegrado todo tu cuerpo,

un soplo de mi boca te despide,

polvo has de ser en mi vida para siempre.

 

ALICIA SOLARI

 

 

 

 

 

 

EL SILENCIO DE LA LUZ

 

Gente hundida en los vertederos

Un tren sin destino

Un alud de gracia

El campo llueve amplio

su lugar de verde

Entre los colores queda

escondido el sol

Entre el rancherío

la hojalata devorada

la mandíbula de la maleza

Un lugar tan lleno de poesía

como el silencio

no reunir una palabra

en habitaciones vacías

perforadas de sol

el destino es

cada vez

más imprevisible

 

ISABEL DE LA FUENTE

 

 

 

 

 

FANTASMA MOJADO

 

Soy un fantasma mojado

el bronce me enfunda

pero no me salva

de esta humedad a puñales

en el gesto de la piel

toda y aún más

la lluvia de este día

 

Soy la piedra

el gigante soporte

de la vergüenza

de la nunca licita valentía

que nos entronó

¿y dónde estaba el salve Dios de cada día?

Cuando fue vaciada mi forma

En esta rigidez

 

In Memoriam

Plaza Independencia de lluvia de viernes de abril

 

ISABEL DE LA FUENTE

 

 

 

 

 

Maestro, son plácidas

Todas las horas

Que nosotros perdemos,...

R. Reis - F. Pessoa

 

 

Me hablaba

era tan cierto

yo callaba

tragaba lenta

sus palabras

sonreía agradecida

y extrañaba el tiempo

que nos separaba

las tierras

que nos dejaban

"dos a solas"

y era un mar

un mar de tiempo

era todo

era todo y además

me hablaba

por mi voz

era él palmeando mi espalda

mientras las palabras

sorteaban insectos

en cuadernos privados

"el fijo esfuerzo"

"la frase súbdita"

y ya no se puede pensar en nada

y era muy metafísico

decía

pensar en nada

y hablaba

y olvidaba a Dios

lo olvidaba porque nunca

lo había conocido

y reía

reía sin saber

de la felicidad

reía

ni de la tristeza

sabía

 

ISABEL DE LA FUENTE

 

 

 

 

 

 

Ahora que los cuerpos

están cansados

ahora yo dibujo

tu costado

tu perfil de mujer

tu ternura de niña

ahora

y me doy cuenta

que estoy solo

solo pero sabiéndote

solo pero queriéndote

sin soles

sin lunas

ahora y ya

sin contratiempos

ahora.

 

EDUARDO DE SOUZA

 

 

 

 

 

 

La máquina de escribir

espera en un rincón cómplice

del silencio.

No elude su presencia,

la nueva y desafiante

cercanía de mis manos

testigo de ese raro

y loco sentimiento

mi último poema

para mi amada

testigo de mi amar

en larga entrega

la máquina,

no elude su presencia,

pero a veces calla.

 

EDUARDO DE SOUZA

 

 

 

 

 

 

 

Ella

la que deja todo a cualquier precio

la que prepara el cuerpo para el amor

ella

la que despierta mi pasión

mi rebeldía

mi sed

mi hambre

ella, ella

mi cuota de vida

mi deuda con Dios

mi pacto con el Diablo

la mujer

la amante la que es ante todo

ella

mi gran utopía

ella

ella.

 

EDUARDO DE SOUZA

 

 

 

 

 

 

 

 

LA ESCRITURA DE ARCILLA

 

Escribiré sin motivo y sin consideraciones.

Agarraré cada palabra bizca y deshecha y la haré de arcilla.

La pasaré por el fuego. Le daré aliento. Cada palabra será un

hombre.

Poblaré la tierra de palabras. Llenaré páginas de hombres

Habrá arcilla en vez de tinta. Escribiré sin volumen.

Me cegaré. No voy a pisar a ninguna palabra. Serán mi

bastón.

No voy a buscar al hombre. Porque un hombre está hecho de

texto.

Está tejido de demasiadas palabras.

No voy a buscar al poema. Porque un poema está hecho de

carne.

Está compuesto por demasiados tejidos y músculos y nervios.

Escribiré sin propósito y sin esquemas.

Pero nadie podrá reprocharme que no haya unido la palabra

con la arcilla,

La tinta con la sangre. Y además mi falta de originalidad es

buscada.

Lo novedoso y el olvido son lo mismo.

Pero mi poema está escrito.

De eso se trata todo el asunto

 

PAULA EINÖDER

 

 

 

 

 

TRANSFIGURACIÓN

 

Desgajo la flor profunda y en sus comisuras

encuentro el beso del insecto púrpura

encadenado a la ley del ala.

Aquí no existen relojes ni cuentagotas.

El redondel es la luna

y el agujero materno.

El despiste es general

y el deleite se deja amasar

hasta un tamaño nada adecuado.

La boca de la fruta madura cuando explota

contra la tierra y el pájaro sólo vuela

cuando escucha su vuelo interior.

El verde se trasnocha en las ramas de los árboles

y hay un baile desconcertado

entre la hierba y el viento.

El misterio se hizo savia en las venas

de ciertas plantas y las mariposas

son ángeles de colores.

 

 

PAULA EINÖDER

 

 

 

 

 

 

 

YOU DON'T KNOW WHAT LOVE IS

 

Dame un poco de tu infierno

de tu máquina rota

de tu trayecto rasurado.

Es la hora del quiebre.

Justo cuando los relojes se desmoronan

y se ablandan las percepciones.

No es este el sitio de la penumbra.

Por eso quiero un poco de tu infierno

de tu fiebre bochornosa

de tu delirio transplantado.

Es el espacio de la náusea.

Justo cuando las bocas se preparan para evacuar

un strip-tease del alma.

- No hay tiempo- dices- no hay tiempo para aflojar los

calambres

para desintoxicar la piel de las toxinas del aire.

Pero quiero un poco de tu infierno

porque quiero sentir el veneno.

Quiero palpar tus sudores nocturnos

tus filamentos delicados.

Quiero escuchar a la mosca cuando se convierte

en un trozo de tus sueños.

Estoy proyectando mi mareo en tu pantalla desnuda.

Estoy depilando mi vientre de monstruos y libros.

Estoy al tanto de que el invierno es fatigoso.

Por eso quiero un poco de tu infierno.

Dame tus noches emancipadas

tus colchas con lunas de incienso.

Te doy mi ombligo por un poco de tu fuego,

escucho tus bailes a través de mi espejo

y me preparo para la barbarie de tu imagen.

Por eso dame un poco de tu infierno

porque estoy perdida en este paraíso inventado

en estas calamidades asépticas.

Quiero tus altas temperaturas

tus enzimas reventando por el calor.

Sí, dame un poco de tu infierno.

 

Quiero palpar la irreverencia de tu reino

tus espejos-esperpentos

 

los tormentos de tu tormenta

tu sinceridad descarada

tu cáscara de existencia

es decir, quiero un poco de tu infierno

 

PAULA EINÖDER

 

 

 

 

 

 

NOCTURNO INTIMO

 

Intimidad. Luces suaves. Una escena puesta en escena.

Quebrados textos. Quebrada semántica.

Las palabras quieren intimidad.

Las palabras quieren luces suaves.

Las palabras quieren una puesta en escena. Pausa.

Llegan las palabras una detrás de la otra. Buscan las butacas.

Se sientan. Prohibido fumar. Se quitan el sombrero.

Suspiran y fijan la vista en la pantalla.

Se abrió el libro en blanco y se proyectó la luz

Y salieron las imágenes una detrás de la otra

y las palabras se colaron al texto

el guión se escribió desde las butacas.

Un hecho inusual pero la sorpresa se volvió un término vacío

y los espectadores-palabras se han ido

Porque están proyectadas en la pantalla y siempre sucede lo

mismo:

el poema puntualmente está escrito.

No hay nada mas fuerte que un poema.

Pero el poema está insuflado por Dios

Y se arrodilla para que todos recuerden su origen divino

Pero el poema es hijo de los hombres y

como todo hijo respira las mismas circunstancias - un poema

se ha escrito -

Y es el guión proyectado en la pantalla.

El resultado fue dudoso pero se cerró el círculo

Y el poema es el poema es el poema.

 

PAULA EINÖDER

 

 

 

 

 

DURMIENDO CON EL POEMA

 

 

El siguiente verso. Cuando venga.

 

Lo esperaré boquiabierta de boca abierta de poros abiertos d

e apertura.

Dejaré la llave y la puerta estará abierta.

 

Cuando venga. El siguiente verso.

 

Lo esperaré vestida de negro

 

Y luego me desvestiré, de a una prenda por vez, para que vea

cuanto lo quiero.

 

Cuando venga. Estaré desvestida. Dicen desnuda. Pero no es

igual.

 

Estar desvestida no es lo mismo. Estar desnuda tiene más

pureza.

 

Pero yo estaré desvestida hasta que me desnude. Cuando

venga.

 

Lo estaré esperando.

 

Al próximo verso, al siguiente. Cuando venga

 

Estaré con una flor en la boca.

 

Seré decidida pero no voy a complacer porque esto es

compartido.

 

Y el siguiente verso viene solo. No quiere unirse.

Pero cuando venga

 

no tendrá más remedio que meterse en mi cama y dormir en mi

pecho.

 

Y le susurraré el verdadero verso.

 

Cuando venga.

 

 

PAULA EINÖDER

 

 

 

 

 

EXTRAVIADA

 

III

 

Sé que soy muy distraído y vivo perdiendo todo pero a usted

no la dejé olvidada en los cajones, ni la he traspapelado, por el

contrario usted está siempre allí, en mi escritorio; ordenada,

inmensa sobre una montaña de papeles y quién sabe de

cuantas otras cosas.

 

Es más, hoy necesité leer su nombre de nuevo para acordarme

del mío.

Allí estaba escrito en letra de imprenta, muy prolijo, muy claro.

Esa era su letra no la mía. Que extraño su nombre siempre se

parecía mucho al mío cuando ella lo escribía.

 

FERNANDO ALONSO

 

 

 

 

 

Mi voz

Sin vos

Muda

Tiembla

 

Sin vos

Que sos,

El vuelo

 

Te escribo

Des-cribo

Más acá

De todo

Digo

 

Hacer andar

Las estatuas

Del amor

 

FERNANDO ALONSO

 

 

 

 

 

 

UNO MÁS UNO

 

Una ventana abierta.

La luz insiste

entre secretos y anécdotas.

 

El suicida,

observa y lee,

agua de nueve pisos,

cuida la puerta impropia

de su nombre.

Quiebra las tizas,

aspira el polvo

de sus pasajes.

 

Un niño

salta y ríe,

recorriendo nueve pisos

y una catarata

que en realidad

son dos.

 

MARTÍN BEREA

 

 

 

 

 

AGUJAS Y MAREAS

 

Dejo huellas en el agua.

 

Mi rumbo es un espejo azul,

sin estrellas,

un violín arrugado

 

 

La espuma recorre mis dedos,

mis dedos son agujas bailando,

cortando las mareas,

dictándole al mar

 

su negra sinfonía nocturna.

 

MARTÍN BEREA

 

 

 

 

 

PUENTE

 

Desnuda tu piel;

tu agua niña;

bebiendo en mis labios,

fuente de un placer vigía.

En la luna

bostezante los pechos

mi joven nombre de hombre solar

pestañea como un puente descansando,

tibiamente.

 

MARTÍN BEREA

 

 

 

 

 

LA TORRE

 

Soy una pluma agazapada,

un enemigo pálido.

 

Un cuchillo hiriendo los rincones;

de una torre sin escaleras

 

- que arde -

dejando gotas,

en los jardines de fuego.

 

 

MARTÍN BEREA

 

 

 

 

 

I

 

trae sombra muerta en su boca

es esta la noche de la renuncia

y su vena azul sangra la constelación

y la galaxia

llega con duraznos embutidos

de tierra enamorada

de tierra de otros siglos

llega con su vientre carcomido

con las líneas desatentas y

cansadas

mucho le han dicho las palabras del camino

casi nada esas piedras que le hablan

pero llega con su sexo enlentecido

con su vieja herida intacta

prometiéndose olvido

convidándose destierro

 

es la noche esta de renuncia

pero la mujer extiende el brazo

y toca una madrugada

 

creo que he sobrevivido.

 

OLGA LEIVA

 

 

 

 

II

 

veo la débil geometría del círculo erróneo

no se trata de ojos parecidos a otros ojos

me dejo morir en cada segundo que muere

y lleno la incertidumbre con todas las armas

busco la fiera del continente

llega la llaga como un viento a mi vientre

no respiro como el muerto animal

desprendo los párpados y veo

como la serpiente del horizonte

se aleja de mi concepción

 

me devoro en cada instante de retorno

el hombre nada importa o nada parece importar

una gota de aluminio sobre un trozo de metal

 

me desvanezco como una danza de serpiente

me retribuyo la mañana que una vez abandoné

no conozco ni el nombre ni el rostro ni el beso

 

pero siempre es él quien duerme junto al abrazo del demonio

cuando todos los espejos repitan al unísono

no

 

OLGA LEIVA

 

 

 

 

VI

 

el beso de la mujer sin sombra

se ha dormido en el vientre de la tarde

un desierto se remolina con un dedo

al cabello oscuro de su dueño

 

el árbol negro se quebrará

y ninguna mano sostendrá el cadáver

a veces lloro pensando en el olvido

de una promesa eterna

 

el brazo de la mujer sin verso

danza como un espiral que se ha dormido

y toco su labio con mi ojo

y satisfago mi delirio con mi rostro

 

está triste la mujer sin sol

la mujer se sienta sobre el día

recuesta su fatiga en los silencios

escucha mis palabras

no mis mentiras.

 

OLGA LEIVA

 

 

 

 

 

TELEFONO

 

Llega la noche de ti pende

las palpitaciones de un corazón

entre las curvas de tus risas.

Son números de muerte

esperando una sentencia.

Pasan las horas y el teléfono

a enmudecido para siempre.

Tu voz se hace recuerdo en mis dedos.

Cierro la puerta

pero hay una llamada

alguien llama

alguien que no es más que una palabra.

Y esperar es apagar la luz

antes de haber dicho tu nombre.

 

ELIANA NASER

 

 

 

 

 

LA CELDA

 

la lengua

arde en su hielo de siempre

la sedde la furia se quema

en el silencio

llega de ti

algo que el tiempo

había robado

y la palabra ya es ajena.

 

Siempre vuelvo a donde fué

adonde ya no existe

a la condena perpetua

de tu boca.

 

ELIANA NASER

 

 

 

 

POESIA

 

 

Es tinta que cae de los ojos

a una hoja que piensa.

Un agua que empapa en el vacío.

Lo que hace ser al mundo una palabra por decir.

 

ELIANA NASER

 

 

 

 

 

4

 

Y cantarle a una voz sin eco

lo que las cuerdas

no pueden ahorcar en las guitarras

tocarte siempre

es una nota más

lo que no llega

a la garganta ronca

de las voces que nos matan

el tiempo que nos lleva a morir

entre las piernas

hurgar entre la tierra

hasta encontrar mis manos

y escuchar esa canción de nuevo

una palabra más

una sola lágrima.

 

Siempre llueve tinta

y nunca canto.

 

ELIANA NASER

 

 

 

 

5

 

Respiro tus fantasmas

en el aliento de esta noche

ni una palabra

se atreve a pronunciarse

el mundo ya es pequeño

y Dios

no está en nuestra memoria.+

 

ELIANA NASER