Antología
de Poetas Jóvenes Uruguayos
(selección de textos)
compilador: Luis Marcelo Pérez

AG EDICIONES
Montevideo,
Uruguay
elmural@montevideo.com.uy
ISBN
9974-628-21-0
Derechos Reservados
FOTOGRAFÍAS LEJANAS
tu sonrisa tiene un sabor a nostalgia; te miro en ya lejanas fotografías
y no consigo aprender aquella voz primaria;
resuelvo entonces pensar en soles del ocaso
o imaginarte desnuda frente a mí.
tal vez vuelva a escribir poemas de amor
o me dedicaré al estilo apocalíptico de los locos de atar.
JORGE ERNESTO OLIVERA
dicen que los caballos van dejando de existir,
les creo,
aquí no hay caballos perdidos en la noche,
dicen haber terminado con los perros vagabundos,
les creo,
aquí no escuchan ladridos en la noche,
dicen que pronto la inflación descenderá
milagrosamente,
dios instauró cajas de cambio en todas las esquinas,
dicen que el ozono se terminará en pocos años,
les creo,
la transacción de un pedazo de cielo ha sido muy beneficiosa.
JORGE ERNESTO OLIVERA
SIRENAS
las he visto desnudando la aurora
alejarse entre muchedumbres de delfines
raspar el agua como aviones de titanio
surcar el cielo como barcos entrevistos al filo del horizonte
las he visto pasear tu mirada en los árboles del trasiego
dominar las olas como látigos de pluma
allanar senderos de espuma tras estela de vapor
carguero,
tu nombre no tiene el sentido de
ángeles parados a la siniestra de aquel
tu nombre no tiene el nombre de quien
vino sobre el agua
tu nombre no sacude corazones de nubes en
los desiertos del cielo
las he visto con sus cabelleras de fuego trenzado
sacudir los verdes del río como mar,
iluminar la tarde en rayo verde,
despedida fugaz,
aturdir la noche con su canto insoportablemente real,
pasear su sombra en los ocasos de la escollera.
JORGE ERNESTO OLIVERA
LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS
acerca de los trabajos y los días puedo decir que no domé
tigres en el asia
no cabalgué a lomo de elefantes cazando fantasmas en la
niebla
no obligué la voz llamando a los otros changadores,
se sin embargo la exacta huella donde
tocar el hombro de una mujer en solar desierto, mugriento,
subiendo la sangre, sangrando desde abajo,
sudando en los trabajos y los días,
en la semipenumbra del día agonizante,
en la entrepierna sibilante y lúbrica
en la línea exacta de su terminación
donde espalda y nacimiento dejan lugar
para envainar sables de vigor y dolor.
JORGE ERNESTO OLIVERA
NACEN
Tu beso galopó
sobre labios olvidados
tus manos jugaron
a no sé qué recuerdos
en mi mapa.
Tu voz agonizó
en círculos
ahora,
somos gigantes inmaculados
a punto de estallar.
Desde que existe
Nada se asemeja.
Lento veneno
Que devora
placer
sangre
silencio.
SHIRLEY CARRERAS
LOCURA SIDERAL
Hoy la tierra se subió a la luna
trasnochada de atardecer
embebida de nostalgias olvidadas
llegué como puertas
asombrada
sacudida de escorpiones
agrietando tierra
alucinada
por resabios de violetas y
colores desteñidos.
Hoy fue el día que la tierra y la luna
fueron amantes.
Hoy fue el día que salí
A ventilar mi locura.
SHIRLEY CARRERAS
ALUMBRAMIENTO
Tu,
después del abismo
silueta caoba remanso de llanura africana
fuerza ancestral.
Hombre tambor
de la simiente feliz y generosa.
Yo,
caracoleada
abierta al sol
danzando al viento.
Estoy llegando...
atrévete.
SHIRLEY CARRERAS
PAISAJE
Caí del puente
en tu profundo
me perdí en vuelos
aleteé brumas
bajé por tus laderas
crecí desde el río
parí en el encuentro
de las aguas.
SHIRLEY CARRERAS
IV
una estrella escala
los hilos negros de la noche
se detiene de pronto
sobre tus ojos alzados
tenue
llama
a la puerta de tu cuerpo
PABLO THIAGO ROCCA
III
sube hasta tí
acércame
hurga a tientas
dime si
en la sombra del lenguaje
sólo sueño
PABLO THIAGO ROCCA
VII
el cuerpo de la imagen
pervive su tiempo
- la memoria es un cine
al que siempre llegaremos tarde--
PABLO THIAGO ROCCA
II
en breve
tu cuerpo añadido
echará a andar calles
urgido de premuras
inconfesas
y tú sola con tu torso
peculiar y primero
entre los cuerpos
de mujeres que desconozco
calles abajo
con airada determinación
carente de certezas
entonces para alguien
-o para sus manos--
diciembre en tu cuerpo
será
una ciudad
una prisión
un estado
de gracia
PABLO THIAGO ROCCA
XII
Llevo la piel atada en jirones:
las raíces atascadas, colgadas como una estola
Uso el rostro marcado, tengo suelto cada diente:
bailan en mi boca como un puñado de piedras.
Llevo la boca saturada por un vino exquisito,
brebaje rojo:
áspero rezumadero de mis tajos.
Labios abiertos más allá del grito
Y aún no es bastante.
Dios levantó la piel de mis huesos, dejó los pómulos
ventilados, las venas expuestas,
perseguidas por la sombra de una extrema delgadez.
El hierro quemó como plancha y tuve olor a brasa y a carne
asada al mediodía.
Fue la quema de todas mis edades.
PABLO THIAGO ROCCA
XV
Tensos los músculos tras el flanco:
fruto del mar o densa res.
Los varoniles muslos cubiertos de polvo de piedra.
La mujer inclinada sobre su presa
contando rostros en la arena,
la fauna languideciendo ante su vista.
Amargo es el sabor en la boca:
insípido beberaje de huesos triturados.
Hay un guerrero enredado en la espada,
un marino apresado en la ola.
El mar ayuda a amasar las presas
y el que desprecia los sabores
perdido tiene el cuello entre sus piernas.
Depredadora tira dientes,
apresta su mandíbula ansiosa
porque estrechos son los caminos de la presa
y amplio el territorio de la caza.
Virgen no hay ni ánfora inmaculada.
Vientos que se persiguen unos a otros,
sólo ellos encuentran reposo.
Y los límites son inconsistentes:
vanas armaduras para evitar el pánico.
PABLO THIAGO ROCCA
Leyes sobre la venta,
leyes sobre la compra.
Pero todos flaquean ante la textura lisa
Bastante una manta en los pies o un joyel en el dedo.
Aquellos beben la sangría de sus piernas,
otros sorben muñecas y tobillos.
He aquí un sitio donde estampar la firma,
un hígado para ensartar el filo.
Es el sitio de la caza:
altas torres para Venus
aunque el mar ruja en las rocas
y la tierra se eleve en remolinos.
PABLO THIAGO ROCCA
Mi vida es una sucesión
de casas y pasillos y parientes
que no me pertenecen.
Los pasillos se alargan y doblan
hacia el fondo.
En lo de mi abuela había un pasillo largo
con puertas
que recorría toda la casa
hasta el final.
Mi vida, como dije
es una confusión de ambientes interiores
y pocos al aire libre. Hay rocas y arena.
Un parador huele a pescado frito.
Baldecitos de plástico con hermanas
que venían y volvían a irse
en extraño ritual.
Entran en escena caballos;
un campo recién estrenado y pobre.
Una piedra y un Pedro
que quiere fundar muchas iglesias.
Yo misma dejaría de pertenecerme...
Temo por mi vida:
única acumulación
de casas, pasillos y personas
que no me pertenecen.
CATHERINE WILD
Un ojo amarillo
me mira
desde el perdón
Ávido
de mi pequeña aldea
Lo tomo
Aún en estado de barbarie
Quisiera poder
Prenderlo
a mi estela de viento
CATHERINE WILD
Sola
en el andén principal
el conductor apenas a la vista
Cerrada la ventana que da al mar
el alma de la tierra calla
Pienso, debe ser hora de dormir
por lo negro del aire, acaso
cierro los ojos
A lo lejos
una niña
remonta olas
CATHERINE WILD
Niñas hacinadas en un vagón gris
Respiran el oxígeno del hombre
que las cuida
les da de beber
abre el parasol antes que llueva
Niñas mudas
pierden la sonrisa
En un silencio hondo y sin colores
Se les puede oír llorar
Sueño,
en algún lugar está mi barrio
esperando desde hace mucho tiempo
Será que nací en el sitio equivocado
Hay un lugar que se llevó mi gente
mi vestido de novia, mi hija Clara
Sólo una casa tiene la puerta abierta
malvones enterrados en la vereda
CATHERINE WILD
Las tunas se ríen del hombre
Y su forma de cactus frío
Llora en la noche
A través de minúsculos ombligos
Inmóvil aguarda el sol
De nada le valen las espinas
CATHERINE WILD
SEGUNDA COMUNIÓN
Hoy senté a la locura
en mi mesa
frente a frente
como hermanas
Y sin tratarnos de usted
ni hacemos confidencias
compartimos el milagro
del agua y la sal
CATHERINE WILD
BASTA
Basta de monólogos
la tierra
está clamando sombra
altura
Basta de agonía
a veces
la muerte
también puede ser una promesa
CATHERINE WILD
Todo el amor
no descansa
nada
entre pelusas de algodón
busca esos hilitos de lana de lava
nuestra
un amplagued de delgada pared
despierta
velan esas gotas nuevas
tocan la madera sincera
Aumenta ese humo azul
se prueba tu luz. Aura
que demora y resplandece
sube y se mece
sin pausa
Hágase la luz
amanece en casa
apasionada / aura
hamaca lenta
esponjosa / confianza
el humo sube azul
sin nombrar las almas
PABLO GALANTE
GUERNICA
Un cuadro muy oscuro
de una época que no sé
hay que ver como las manos
se abren sin querer
Todo parece
frag
mentado
quebrado antes de nacer
y es un aullido
y un desdén
La luz alumbra una zona oscura
que sigue negra
a pesar de la quimera
de esa lámpara aferrada
en explicar esa pena
Tengo los ojos idiotas del caballo
intentando escapar
otra guerra me sorprende
sin avisar
Para llorar hay que refugiarse al lado de un toro
Para morir tener
sólo una flor en los ojos
Todas las miradas distintas
todos los motivos del odio
en un espacio siniestro
a pesar de todo
PABLO GALANTE
MÚSICA
Busco lo que prometo traer desde lejos
(el sonido del viento en el caracol del deseo)
estaba pensando en el corazón de un león en invierno
y en una mujer soltándose los pétalos
en un segundo de descalzo principio
debajo de un bosque de sueño
esta es la música que siento
hundiendo la humedad en lo desconocido
lo que no nos pertenece nunca eso es lo que más deseamos
sólo pedimos un poco de tiempo
necesitamos aullar en las profundidades calmas
del perfecto silencio.
PABLO GALANTE
4
Me preguntaste esa vez, que era el Norte:
¿Área para el naufragio de los mares?
¿Retrato oval de la noche y su cohorte
iniciada en cultos cortando el jade?
Al amanecer te di estas respuestas:
- Iracunda arboleda inmersa en prisas,
no muy distintas al viento y la arena.
Eva ahogada en el agua donde iza
su ofrenda de flotantes camalotes.--
Cuando cayó la luz, me preguntaste
ávida de saber - ¿Por qué los montes
se han cubierto el rostro con manto grave?
(Temí velar la verdad de mis venas)
Repuse: - El mal sueño crece deprisa
obrando en el musgo, el viento que piensa.
(Supuse con error, que entenderías
cuando el monte mencionara el convite).
Ofendida, ocultaste mi sextante
tallado en jade por un dios del límite,
tan tenue en la niebla de los mercantes.
Ida en llanto creíste navegarme.
TAGORE SILVERA
5
Mano que abre el mapa de las espinas,
ata junto al castor la espera, el cíclico
retorno de treinta monedas frías;
induce al viento mesiánico y nítido;
abraza el litio en la hermana Sor Juana
Inés de la Cruz que besa la sorda
nuez del primer Adán que vio la nada.
Es la nada en la cruz, blanca sombra
sin trama y que mana sin luz precisa.
Cruza la piel, la mano el lago insípido,
arrastra su voz de salino estigma,
suda sobre el castor y el clavo tímido,
trabaja en la traición y la caja
roída en la oración de la carcoma.
¡Oh!, ración de amor herido que avanza
salvando a Sor Juana en sangre barroca.
Cae la sombra niña de la Estigia
orientando la espina que va al grito;
traición que traba un destino de migas
tenues, de metales en treinta gritos
inaudibles bajo el manto del cinco.
TAGORE SILVERA
APASIONADOS
Sostuve el suelo con los ojos
y me dejé caer vestida de negro.
Sus dedos descosían los encajes
que habitan sobre los senos.
La piel tan blanca, quemó sus iris negros.
Es de esos amantes que esperan
con la paciencia de un sabio
mientras dura el juego
y luego atropellan la carne
hasta hacerla pedazos.
Tira de mi piel hacia la suya
en el incontrolable decisión
de dos bocas nacen cuatro.
La piel, no nos limita
y ambos nos continuamos.
ALICIA SOLARI
A...
Cuando duermo estiro
los dedos de los sueños
para intentar tocarte...
Duele el amor en silencio
que se toca y no se alcanza.
Duele la herida del costado
que cierra la boca
que priva el abrazo
que enloquece a la distancia.
ALICIA SOLARI
TORMENTO
Agonizaban ebrias las tardes
por tu culpa el alcohol me bebió
y en fósforo encendido tu imagen
bajó por mi lengua hasta quemarme.
ALICIA SOLARI
ESCUCHA
Escucha: he aquí tu vida
en los dedos de mi mano
dócil, vulnerable, siempre
sometida al vuelo de mi voluntad.
Escucha: he aquí tu vida
en el báculo de mis caprichos,
famélica, rebelde y confundida
pero siempre en los dedos de mi mano.
Escucha: he aquí tu muerte,
he desintegrado todo tu cuerpo,
un soplo de mi boca te despide,
polvo has de ser en mi vida para siempre.
ALICIA SOLARI
EL SILENCIO DE LA LUZ
Gente hundida en los vertederos
Un tren sin destino
Un alud de gracia
El campo llueve amplio
su lugar de verde
Entre los colores queda
escondido el sol
Entre el rancherío
la hojalata devorada
la mandíbula de la maleza
Un lugar tan lleno de poesía
como el silencio
no reunir una palabra
en habitaciones vacías
perforadas de sol
el destino es
cada vez
más imprevisible
ISABEL DE LA FUENTE
FANTASMA MOJADO
Soy un fantasma mojado
el bronce me enfunda
pero no me salva
de esta humedad a puñales
en el gesto de la piel
toda y aún más
la lluvia de este día
Soy la piedra
el gigante soporte
de la vergüenza
de la nunca licita valentía
que nos entronó
¿y dónde estaba el salve Dios de cada día?
Cuando fue vaciada mi forma
En esta rigidez
In Memoriam
Plaza Independencia de lluvia de viernes de abril
ISABEL DE LA FUENTE
Maestro, son plácidas
Todas las horas
Que nosotros perdemos,...
R. Reis - F. Pessoa
Me hablaba
era tan cierto
yo callaba
tragaba lenta
sus palabras
sonreía agradecida
y extrañaba el tiempo
que nos separaba
las tierras
que nos dejaban
"dos a solas"
y era un mar
un mar de tiempo
era todo
era todo y además
me hablaba
por mi voz
era él palmeando mi espalda
mientras las palabras
sorteaban insectos
en cuadernos privados
"el fijo esfuerzo"
"la frase súbdita"
y ya no se puede pensar en nada
y era muy metafísico
decía
pensar en nada
y hablaba
y olvidaba a Dios
lo olvidaba porque nunca
lo había conocido
y reía
reía sin saber
de la felicidad
reía
ni de la tristeza
sabía
ISABEL DE LA FUENTE
Ahora que los cuerpos
están cansados
ahora yo dibujo
tu costado
tu perfil de mujer
tu ternura de niña
ahora
y me doy cuenta
que estoy solo
solo pero sabiéndote
solo pero queriéndote
sin soles
sin lunas
ahora y ya
sin contratiempos
ahora.
EDUARDO DE SOUZA
La máquina de escribir
espera en un rincón cómplice
del silencio.
No elude su presencia,
la nueva y desafiante
cercanía de mis manos
testigo de ese raro
y loco sentimiento
mi último poema
para mi amada
testigo de mi amar
en larga entrega
la máquina,
no elude su presencia,
pero a veces calla.
EDUARDO DE SOUZA
Ella
la que deja todo a cualquier precio
la que prepara el cuerpo para el amor
ella
la que despierta mi pasión
mi rebeldía
mi sed
mi hambre
ella, ella
mi cuota de vida
mi deuda con Dios
mi pacto con el Diablo
la mujer
la amante la que es ante todo
ella
mi gran utopía
ella
ella.
EDUARDO DE SOUZA
LA ESCRITURA DE ARCILLA
Escribiré sin motivo y sin consideraciones.
Agarraré cada palabra bizca y deshecha y la haré de arcilla.
La pasaré por el fuego. Le daré aliento. Cada palabra será un
hombre.
Poblaré la tierra de palabras. Llenaré páginas de hombres
Habrá arcilla en vez de tinta. Escribiré sin volumen.
Me cegaré. No voy a pisar a ninguna palabra. Serán mi
bastón.
No voy a buscar al hombre. Porque un hombre está hecho de
texto.
Está tejido de demasiadas palabras.
No voy a buscar al poema. Porque un poema está hecho de
carne.
Está compuesto por demasiados tejidos y músculos y nervios.
Escribiré sin propósito y sin esquemas.
Pero nadie podrá reprocharme que no haya unido la palabra
con la arcilla,
La tinta con la sangre. Y además mi falta de originalidad es
buscada.
Lo novedoso y el olvido son lo mismo.
Pero mi poema está escrito.
De eso se trata todo el asunto
PAULA EINÖDER
TRANSFIGURACIÓN
Desgajo la flor profunda y en sus comisuras
encuentro el beso del insecto púrpura
encadenado a la ley del ala.
Aquí no existen relojes ni cuentagotas.
El redondel es la luna
y el agujero materno.
El despiste es general
y el deleite se deja amasar
hasta un tamaño nada adecuado.
La boca de la fruta madura cuando explota
contra la tierra y el pájaro sólo vuela
cuando escucha su vuelo interior.
El verde se trasnocha en las ramas de los árboles
y hay un baile desconcertado
entre la hierba y el viento.
El misterio se hizo savia en las venas
de ciertas plantas y las mariposas
son ángeles de colores.
PAULA EINÖDER
YOU DON'T KNOW WHAT LOVE IS
Dame un poco de tu infierno
de tu máquina rota
de tu trayecto rasurado.
Es la hora del quiebre.
Justo cuando los relojes se desmoronan
y se ablandan las percepciones.
No es este el sitio de la penumbra.
Por eso quiero un poco de tu infierno
de tu fiebre bochornosa
de tu delirio transplantado.
Es el espacio de la náusea.
Justo cuando las bocas se preparan para evacuar
un strip-tease del alma.
- No hay tiempo- dices- no hay tiempo para aflojar los
calambres
para desintoxicar la piel de las toxinas del aire.
Pero quiero un poco de tu infierno
porque quiero sentir el veneno.
Quiero palpar tus sudores nocturnos
tus filamentos delicados.
Quiero escuchar a la mosca cuando se convierte
en un trozo de tus sueños.
Estoy proyectando mi mareo en tu pantalla desnuda.
Estoy depilando mi vientre de monstruos y libros.
Estoy al tanto de que el invierno es fatigoso.
Por eso quiero un poco de tu infierno.
Dame tus noches emancipadas
tus colchas con lunas de incienso.
Te doy mi ombligo por un poco de tu fuego,
escucho tus bailes a través de mi espejo
y me preparo para la barbarie de tu imagen.
Por eso dame un poco de tu infierno
porque estoy perdida en este paraíso inventado
en estas calamidades asépticas.
Quiero tus altas temperaturas
tus enzimas reventando por el calor.
Sí, dame un poco de tu infierno.
Quiero palpar la irreverencia de tu reino
tus espejos-esperpentos
los tormentos de tu tormenta
tu sinceridad descarada
tu cáscara de existencia
es decir, quiero un poco de tu infierno
PAULA EINÖDER
NOCTURNO INTIMO
Intimidad. Luces suaves. Una escena puesta en escena.
Quebrados textos. Quebrada semántica.
Las palabras quieren intimidad.
Las palabras quieren luces suaves.
Las palabras quieren una puesta en escena. Pausa.
Llegan las palabras una detrás de la otra. Buscan las butacas.
Se sientan. Prohibido fumar. Se quitan el sombrero.
Suspiran y fijan la vista en la pantalla.
Se abrió el libro en blanco y se proyectó la luz
Y salieron las imágenes una detrás de la otra
y las palabras se colaron al texto
el guión se escribió desde las butacas.
Un hecho inusual pero la sorpresa se volvió un término vacío
y los espectadores-palabras se han ido
Porque están proyectadas en la pantalla y siempre sucede lo
mismo:
el poema puntualmente está escrito.
No hay nada mas fuerte que un poema.
Pero el poema está insuflado por Dios
Y se arrodilla para que todos recuerden su origen divino
Pero el poema es hijo de los hombres y
como todo hijo respira las mismas circunstancias - un poema
se ha escrito -
Y es el guión proyectado en la pantalla.
El resultado fue dudoso pero se cerró el círculo
Y el poema es el poema es el poema.
PAULA EINÖDER
DURMIENDO CON EL POEMA
El siguiente verso. Cuando venga.
Lo esperaré boquiabierta de boca abierta de poros abiertos d
e apertura.
Dejaré la llave y la puerta estará abierta.
Cuando venga. El siguiente verso.
Lo esperaré vestida de negro
Y luego me desvestiré, de a una prenda por vez, para que vea
cuanto lo quiero.
Cuando venga. Estaré desvestida. Dicen desnuda. Pero no es
igual.
Estar desvestida no es lo mismo. Estar desnuda tiene más
pureza.
Pero yo estaré desvestida hasta que me desnude. Cuando
venga.
Lo estaré esperando.
Al próximo verso, al siguiente. Cuando venga
Estaré con una flor en la boca.
Seré decidida pero no voy a complacer porque esto es
compartido.
Y el siguiente verso viene solo. No quiere unirse.
Pero cuando venga
no tendrá más remedio que meterse en mi cama y dormir en mi
pecho.
Y le susurraré el verdadero verso.
Cuando venga.
PAULA EINÖDER
EXTRAVIADA
III
Sé que soy muy distraído y vivo perdiendo todo pero a usted
no la dejé olvidada en los cajones, ni la he traspapelado, por el
contrario usted está siempre allí, en mi escritorio; ordenada,
inmensa sobre una montaña de papeles y quién sabe de
cuantas otras cosas.
Es más, hoy necesité leer su nombre de nuevo para acordarme
del mío.
Allí estaba escrito en letra de imprenta, muy prolijo, muy claro.
Esa era su letra no la mía. Que extraño su nombre siempre se
parecía mucho al mío cuando ella lo escribía.
FERNANDO ALONSO
Mi voz
Sin vos
Muda
Tiembla
Sin vos
Que sos,
El vuelo
Te escribo
Des-cribo
Más acá
De todo
Digo
Hacer andar
Las estatuas
Del amor
FERNANDO ALONSO
UNO MÁS UNO
Una ventana abierta.
La luz insiste
entre secretos y anécdotas.
El suicida,
observa y lee,
agua de nueve pisos,
cuida la puerta impropia
de su nombre.
Quiebra las tizas,
aspira el polvo
de sus pasajes.
Un niño
salta y ríe,
recorriendo nueve pisos
y una catarata
que en realidad
son dos.
MARTÍN BEREA
AGUJAS Y MAREAS
Dejo huellas en el agua.
Mi rumbo es un espejo azul,
sin estrellas,
un violín arrugado
La espuma recorre mis dedos,
mis dedos son agujas bailando,
cortando las mareas,
dictándole al mar
su negra sinfonía nocturna.
MARTÍN BEREA
PUENTE
Desnuda tu piel;
tu agua niña;
bebiendo en mis labios,
fuente de un placer vigía.
En la luna
bostezante los pechos
mi joven nombre de hombre solar
pestañea como un puente descansando,
tibiamente.
MARTÍN BEREA
LA TORRE
Soy una pluma agazapada,
un enemigo pálido.
Un cuchillo hiriendo los rincones;
de una torre sin escaleras
- que arde -
dejando gotas,
en los jardines de fuego.
MARTÍN BEREA
I
trae sombra muerta en su boca
es esta la noche de la renuncia
y su vena azul sangra la constelación
y la galaxia
llega con duraznos embutidos
de tierra enamorada
de tierra de otros siglos
llega con su vientre carcomido
con las líneas desatentas y
cansadas
mucho le han dicho las palabras del camino
casi nada esas piedras que le hablan
pero llega con su sexo enlentecido
con su vieja herida intacta
prometiéndose olvido
convidándose destierro
es la noche esta de renuncia
pero la mujer extiende el brazo
y toca una madrugada
creo que he sobrevivido.
OLGA LEIVA
II
veo la débil geometría del círculo erróneo
no se trata de ojos parecidos a otros ojos
me dejo morir en cada segundo que muere
y lleno la incertidumbre con todas las armas
busco la fiera del continente
llega la llaga como un viento a mi vientre
no respiro como el muerto animal
desprendo los párpados y veo
como la serpiente del horizonte
se aleja de mi concepción
me devoro en cada instante de retorno
el hombre nada importa o nada parece importar
una gota de aluminio sobre un trozo de metal
me desvanezco como una danza de serpiente
me retribuyo la mañana que una vez abandoné
no conozco ni el nombre ni el rostro ni el beso
pero siempre es él quien duerme junto al abrazo del demonio
cuando todos los espejos repitan al unísono
no
OLGA LEIVA
VI
el beso de la mujer sin sombra
se ha dormido en el vientre de la tarde
un desierto se remolina con un dedo
al cabello oscuro de su dueño
el árbol negro se quebrará
y ninguna mano sostendrá el cadáver
a veces lloro pensando en el olvido
de una promesa eterna
el brazo de la mujer sin verso
danza como un espiral que se ha dormido
y toco su labio con mi ojo
y satisfago mi delirio con mi rostro
está triste la mujer sin sol
la mujer se sienta sobre el día
recuesta su fatiga en los silencios
escucha mis palabras
no mis mentiras.
OLGA LEIVA
TELEFONO
Llega la noche de ti pende
las palpitaciones de un corazón
entre las curvas de tus risas.
Son números de muerte
esperando una sentencia.
Pasan las horas y el teléfono
a enmudecido para siempre.
Tu voz se hace recuerdo en mis dedos.
Cierro la puerta
pero hay una llamada
alguien llama
alguien que no es más que una palabra.
Y esperar es apagar la luz
antes de haber dicho tu nombre.
ELIANA NASER
LA CELDA
la lengua
arde en su hielo de siempre
la sedde la furia se quema
en el silencio
llega de ti
algo que el tiempo
había robado
y la palabra ya es ajena.
Siempre vuelvo a donde fué
adonde ya no existe
a la condena perpetua
de tu boca.
ELIANA NASER
POESIA
Es tinta que cae de los ojos
a una hoja que piensa.
Un agua que empapa en el vacío.
Lo que hace ser al mundo una palabra por decir.
ELIANA NASER
4
Y cantarle a una voz sin eco
lo que las cuerdas
no pueden ahorcar en las guitarras
tocarte siempre
es una nota más
lo que no llega
a la garganta ronca
de las voces que nos matan
el tiempo que nos lleva a morir
entre las piernas
hurgar entre la tierra
hasta encontrar mis manos
y escuchar esa canción de nuevo
una palabra más
una sola lágrima.
Siempre llueve tinta
y nunca canto.
ELIANA NASER
5
Respiro tus fantasmas
en el aliento de esta noche
ni una palabra
se atreve a pronunciarse
el mundo ya es pequeño
y Dios
no está en nuestra memoria.+
ELIANA NASER