Monólogo de amor enfermizo
II
Joao
Quiroz

Aire, aire suave, bailarín predilecto de las cortinas, cómplices incurables del la luz moribunda que penetra en la intimidad de tu habitación por las noches, red que atrapa y resguarda tus sueños y tus pecados, casi tan a la perfección como tu cuerpo y tu memoria; tu mente, maquiladora de fantasías y cuentos torcidos que al pasar por tus manos se vuelven pensamientos tangibles.
Cuantas noches pasaré en vela esperando ser el elegido en tu cama, desde aquí, en mi guarida fría y solitaria enfrente de tu paraíso, observando, como un espía en las laderas del laboratorio secreto de la mas hermosa de las trasgresoras de la naturaleza humana, siempre aquí, frente a tu ventana, disfrutando de ese ritual tan maravillosamente doloroso y placentero, siempre aquí sufriendo la maldición de no poder ver mas allá de la túnica maldita que portas orgullosa como emblema de tu estirpe, hasta donde podrá llegar tu enferma costumbre de atar en el desván de lo desconocido los actos mas sublimes y ancestrales del amor y la libertad.
Recuerdo una a una, las noches en que te he visto disfrutar de la manera mas tétrica como aniquilas los vestigios humanos que quedan guardados en tu mente, como sonriente y serena te incas... y de la forma mas mórbida llevas a cabo ese ritual antes de dormir; como blasfemas contra la naturaleza, como arrastras tu túnica de franela en el piso, como la aprietas a tu cuello para que no entre el calor de la paz; si cargaras con el apellido Bathory en tu espalda, harías honor a tan mala fama que se le ha creado a esa bella mujer, tu eres la verdadera bruja ancestral que acabará con lo único sincero y mágico que nos queda, nuestros deseos carnales; tu eres la viva expresión de la contranatura; esa podrida mente tuya es la que me atrae, veo en tu cuerpo el verdadero pecado y reniego de ti, y me maravillo de como llegas a tan alta expresión del insulto, de como pisoteas tan orgullosa el legado de la elevación, y con esa bandera de dulzura peinas tus cabellos dorados y besas una figura de pelambre a un lado de tu almohada, verte sonriente y febril no es mas que el inicio del espectáculo donde mi cuerpo trémulo pide a gritos terminar con esa tortura que tanto me gusta, esa espera de un aire frío que haga notar tus senos tras ese estúpido color rosa, y después de dormida e inconsciente bailes el vals del deseo, propio de los 23... Y en esa atmósfera de virtud tus manos hagan crecer en mi la esperanza de liberarte, cuando acaricias tus pétalos de rosa bajo la franela pintada de florecitas, y ver como resaltan tus piernas, tu cintura, tu cuerpo de Diana cazadora de fantasías; cuando vibrante dejas escapar un grito de placer y despiertas sudorosa y flagelas tu espalda por creerte sucia... eso es poesía y perversión, eso es pecado, eso es atentar contra los únicos valores que nos quedan, eso!! Y no mirar a través de la ventana a una bruja que mata a la buena mujer que lleva dentro.
Joao Quiroz Martinez nacido en Saltillo Coahuila pero regio desde el 87 entre el 95 y 99 publique varias colaboraciones (textos y dibujos) en el porvenir y el ABC, ademas de la revista Proceso del la UANL, y desde entonces he seguido colaborando con algunos textos en publicaciones locales. como musico tengo un proyecto de musica original y deambulo por algunos bares con guitarra en mano. me gusta el rock & roll gracias