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SAÚL IBARGOYEN:
ENTRE DOS TIERRAS
Investigación, textos y fotografías originales: Bernardo Chapa 

 

DATOS BIOGRÁFICOS

EL ESCRIBA DE PIE (POEMAS)
ENTREVISTAS


homo ibargoyen

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

México, 22 de noviembre de 2002.  El instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) otorgó el Premio Nacional de Poesía "Carlos Pellicer" para obra publicada 2002 a Saúl Ibargoyen por su libro "El Escriba de pie"; obra publicada por la Fundación Cultural de Trabajadores Pascual y del Arte .  Esta distinción fue otorgada por un jurado integrado por Coral Bracho, Jorge Ruiz Dueñas y Ciprián Cabrera Jasso.

 


Montevideo, Uruguay. 1930.  Exiliado desde 1966, , su agenda de viaje incluye un extensa lista de 35 países a los que ha visitado "en el cumplimiento de labores culturales". Trabajó y radicó en México hasta 1984, una vez terminado el exilio, cuando regresó a Montevideo donde intentó reconciliar el pasado con el presente, pero ya no fue la misma ciudad que él dejó años atrás y vuelve a México en 1991.

Ha colaborado como director de Aquí, poesía de Montevideo, como subdirector de Excélsior, como jefe de redacción en Plural (segunda época); ha  impartido talleres literarios, ha dado clases en la SOGEM así como múltiples actividades literarias que incluyen: participación en festivales, lecturas, presentación de libros, jurado en diversos concursos nacionales e internacionales; cansado de las trabas y limitaciones laborales aplicadas para los extranjeros, pidió la ciudadanía mexicana, la cual le fue concedida a finales del 2001 no sin antes pasar su exámen de historia patria y  del Himno Nacional Mexicano (ojalá y no lo haya cantado a ritmo de tango; claro: ¡Gardel era uruguayo¡).

Poeta, narrador, crítico, editor, coordinador de talleres literarios, periodista, traductor, viajero de muchos rumbos. Integrante de la “Generación de la crisis”, así denominada por Ángel Rama, ubicada en Uruguay entre los años 50 y 70.

Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, alemán, francés, italiano, polaco, ruso, bielorruso, búlgaro y portugués y ha sido difundida en diarios y revistas nacionales y extranjeros. Fue jurado en varios premios internacionales de poesía, periodismo y cuento en Cuba, México, Nicaragua, Panamá y Uruguay.

“Saúl Ibargoyen prertenece a la estirpe de los poetas verdaderos, una especie mucho menos abundante de lo que el número de libros de poesía en circulación y la crítica de ciertos críticos permitiría suponer.  Es un poeta original y, en consecuencia, suele padecer el embate de silencio que le dedican quienes están afiliados a lo novedoso y no atienden a lo sustancial.”     Juan Gelman

Fue dos veces presidente de la Asociación de Escritores de Uruguay.  Impartió talleres literarios en México y Uruguay y ha participado en numerosos foros, encuentros y congresos literarios en la URSS, RDA, USA, Cuba y Paraguay; ha traducido a diversos escritores portugueses, brasileños y franceses. Fue jefe de Redacción de la revista Plural (segunda época); de la editorial Excélsior (1994) y actualmente es asesor del Grupo Editorial Eón.

Es coordinador de cursos y talleres de poesía en la Escuela de Escritores de la SOGEM y de la Casa de la Cultura de Nuevo León y editor de la Revista de Literatura Mexicana Contemporánea que publica el Grupo Editorial Eón en acuerdo con la Universidad de Texas en el Paso, U.S.A.

Con el libro El escriba de pie (Fundación cultural Trabajadores de Pascual y del Arte A.C., 2002) obtuvo el Premio Carlos Pellicer por obra publicada del 2002.

“Con un aliento de joven maldito y la enérgica madurez de su edad otoñal, nos ofrece poesía como un mago renacentista nos proporcionaría madrágora, la amrga y venenosa medicina que cura la soledad del alma.”   Francesca Gargallo.

Ha visitado nuestra ciudad desde los años setenta en donde conserva amistad con algunos escritores y artistas locales; de septiembre de 1997 a diciembre del 2001 coordinó el Taller de Poesía de la Casa de la Cultura de Nuevo León, en sesiones de dos dias cada mes. Este taller ha servido de  plataforma para presentaciones, publicaciones en revistas literarias, participacion en encuentros literarios, maratones de lectura, etc. (entre otros) para Mainor Arias (quien ya regresó a su natal Costa Rica), Lucía Yepes, Lourdes Falcón, Betty Galavíz, Bernardo Chapa, Carmen Avendaño (chilena, avecindada en esta ciudad y dueña del "El Arbol"), Juan Carlos López, Sacra Blanco, Betha Gómez, Leticia Rubalcaba, Zacarías Jiménez, Daniel Baruc (quien ya regresó por cuestiones de trabajo a República Dominicana, su país de orígen) y Rosario Puente, quien falleciera trágicamente atropellada cuando se dirigía a su casa después de un evento literario.

En septiembre del 2002, dirigió un Taller de Poesía de cinco días invitado por el Comité que celebró los 406 años de fundación de la ciudad de Monterrey, efectuado en el Museo de Historia Regional. Participó además, con una lectura de sus poemas, en El Árbol, espacio cultural y culinario de esta ciudad de Monterrey, México.

Ha presentado en la ciudad sus libros: Tierra de Nadie, Graffiti 2000 y Bichario, todos ellos en la Casa de la Cultura de Nuevo León.

Ha publicado tres novelas, cuatro libros de cuentos (reunidos en Cuento a cuento), más de  cuarenta de poesía, uno de teatro y un disco con sus poemas.  Es autor de cinco antologías de poesía, tres de ellas de poesía latinoamericana en colaboración con Jorge Boccanera: poesía rebelde, poesía amorosa y poesía contemporánea. Otra de ellas, en colaboración con Juan Gelman.

 

Entre los principales libros de Saúl Ibargoyen publicados en México caben destacar:

Novela: La sangre interminable (México.Oasis, 1982); Noche de espadas; Soñar la muerte (México. 1994) y Toda la tierra (México:Eón- Montevideo:Caracol al galope. 2000).

Cuento: Fronteras de Joaquim Coluna (Caracas, Monte Avila Editores, 1975); Quién manda aquí (Montevideo, 1985); los dientes del sol (Montevideo, 1987) y Cuento a cuento -cuentos completos, más 3 inéditos- (Grupo Editorial Eón, México D.F. 1997).

teatro: Los cuates de la candelita.

Poesía: El pájaro en el pantano (Edición de autor, 1954);  El otoño de piedra (Montevideo. Editorial Alfa, 1958); De este mundo (Montevideo, 1963); Palabra por palabra -antología- (Montevideo. Editorial Alfa, 1969) El Rey Ecco Ecco (1970); Viento del Mundo (1971); Patria perdida (1973); Poemas de la extranjera (1977); Exilios (1978); Palabra por palabra –antología- (México D.F. Axel Editora, 1979); Nuevo Octubre (México, D.F. Axel editores,ico, D.F.,1978); El rostro desnudo; El otoño de piedra; El libro de sangre; Pasión para una sombra; Basura y más poemas; El llamado; Habana 3000; Poeta doméstico (Editorial la tinta del alcatraz, toluca,1993); El poeta y la niña (Universidad Autónoma de Ciudad Juárez,1993); Libro del maestro (Universidad Autónoma Metropolitana,1998); Dispersiones (Universidad Autónoma del Estado de México, México, D.F.,1999); Graffiti 2000 (Ediciones del Ermitaño, México, D.F.,2001); Bichario (Ediciones del Ermitaño, México, D.F.,1999); Poeta en Mexico City (Ediciones del Ermitaño, México, D.F.,1998); fue incluído en la antología Dimensión del tiempo (Editorial Castillo, Monterrey, N.L. México, 1988); El escriba de pie – Premio Carlos Pellicer por obra publicada - (Fundación Cultural Trabajadores de Pascual y del Arte A.C.,México, D.F., 2002) y una antología poética recién editada (2003).

En su etapa con Editorial Praxis  destacan: La última bandera (México, D.F.,1994), Fantoche (México, D.F.,1995), Versos de poco amor (México, D.F.,1996) y Amor de todos (México, D.F.,1997), Poeta más poeta- que reune El Poeta y la niña y Poeta doméstico, publicados en 1993 -(México, D.F.,1998), Grito de Perro (México, D.F.,2001)

En cuanto a su etapa poética montevidiana, La antología Palabra por palabra, reune la poesía de Saúl Ibargoyen desde sus inicios en 1956 hasta el año de 1973; ha excepción de su primer libro El pájaro en el pantano (Edición de autor,1954) y El Rey Ecco Ecco (1970); el primero “intento prescindible” y el segundo “es resultado algo estrecho de una coyuntura política muy determinada” según el autor. Este libro está basado en uno homónimo publicado en 1969 por la Editorial Alfa, de Montevideo, con sesenta poemas de libros del autor de 1956 a 1967, al cual se le agregaron poemas de los siguientes libros: Viento del Mundo (1971) y de Patria perdida (1973).

De una manera u otra, está ligado a las nuevas generaciones de los últimos 25 o 30 años, tanto en Uruguay, en México como en otros países, a traves de las siguientes revistas: "Plural" (2da. época), "Programa", "Universo", "Fundación", "Tinta seca", "Revista de Literatura Mexicana Contemporánea", "Archipiélago", "A quien corresponda", "Contraseña", "Universo del Búho", etc "

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ESCRIBA DE PIE

Saúl Ibargoyen 

Fundación Cultural Trabajadores de Pascual y del Arte, A

 

 

Canción del escriba de pie

(fragmento)

 

6

“Escucha tú

a quien siempre hemos llamado

tú tan solamente solo

y tan solísima como estás

en cualquier ribera de esta madre

de casi todos los ríos

 

agua es sólo

organizándose

que simplemente transcurre dando quietud

a cada pulsación

a cada flujo

a cada advenimiento

a cada latido

a cada golpe

a cada borboteo

a cada vértigo

para que su cuerpo inabrazable viaje

y se aparte del cambiante cauce

o envase o cartucho o vaina

de arrastradas sustancias

que pretenden contenerlo:

Escucha tú que fumas

entre los blancores de la niebla

tú que despliegas tu chilaba

perturbada por las sudoraciones

del día inicial

mientras en os dátiles

enrojece un pellejo amarillo

 y otras pieles como sangrando

acaban de oscurecer:

Oye tú que aún no encuentras

una casa sonora

para los ecos de tu boca subjetiva

ni cinco huecos en un tubo de hueso

o de caña o de barro

para que una lengua se disponga a soplar:

Dime tú si hay un tiempo

que respira

desde todo lo lejos

en los trigales muertos”

 

Y yo niego otra vez

con gesto de cálamo

o de pluma que esconde su escritura

que nada transcribí

de cuantas figuraciones

y objetos y frutas pudieron

ser imaginados.

No soy escriba de nadie

ninguna orden se introdujo en esta mano

ni en mi bolsa el precio

de lo incierto

ni en mi oreja

el mojado susurro de la tentación.

Soy débil con toda mi fuerza

y mis cuartillas y papiros

se agrisan y se agrietan

como las verdades

que no supe escribir.

 

 

Fundación o nacimiento

 

En la caja de papel

hemos puesto

las palabras de cobre.

La mesa tomada de la sustancia

ciega del laurel o del cedro

está simplemente debajo

del ligero cofre que ahora balbucea

como un pulmón de hombre cotidiano.

Debajo de las patas sin uñas

que contienen la dirección

de los rumbos primordiales

están los rectangulares pétalos

de pino oscurecido.

Debajo y más están los cimientos

la sombra de la casa enterrándose

las piedras aplastadas por fuerzas

con un silencio de partículas

que no cesan de huir.

Más abajo del debajo

está por fin el primer calor

íntimo de la tierra

está una móvil saliva

con sus grumos de hierro

y un líquido expulsado

por mandíbulas quemantes

y un suero espeso saliendo

de ojos desinfectados

y un pellejo como aquella

camisa de rey ensuciándose

en una ceguera de espadas labradoras

y una cara de bestia familiar.

No habrá un nombre

en el collar de sórdidos metales

no habrá resonancia de ningún silbido

en las orejas trituradas

no habrá tripas que astillas y vidrios

perforaron

no habrá más que confusas hojas de calcio

sucios impulsos de nitrógeno

y mantas manchadas de carbón.

Y las palabras de coagulado cobre

separadas así de nuestras manos

se retuercen casi gritan y chocan

con los muros de su caja de papel.

 

 

Post Scriptum

 

(para Sin-liq-unnimmi, bravo compilador

de una versión asiria-cuneiforme del

Poema de Gilgamesh)

 

 

De mí

del escriba que nunca supo morir

se escribirá

que alguien enclavó en su boca

la medida de una piedra negra.

Pero sus lenguas no se apagarán

ni sus palabras oscurecidas

se apartarán de un torbellino

de babazas y de flemas nuevas.

Y su garganta no tendrá que equivocarse

al tragar sonidos

como succiones desfibradas

ni al expulsar los sucios cánticos

que no pudo maldecir con el silencio.

De mí

del escriba que sólo supo hablar

con su encía personal

habrán de escribirse los cotidianos sabores

de su forma enmantelada

la turbulencia de sus uñas

desgajándose en el pan

el hipo de los alcoholes rojos

el regüeldo de las salsas de extranjía

los desprolijos sucesos de su  vientre.

De mí

del escriba que reitera garabatos

con sus tintas más propias

y sus lejanos lápices

tendrá que ser escrito su perfil verdadero

metido en la visible angostura del mundo

en las agonías que cada ojo captura miopemente

en lo alto de la sombra que se mueve

con su mano escribidora y su sustancia.

De mí

del escriba que solamente pudo respirar

por sus narices subjetivas

serán escritos los papiros pegosteados

de alergias y de polvo

los lienzos conteniendo su ración

de mocos y de lágrimas irritadas

por la impalpable excrementación

de estos cielos de guerra.

De mí

del escriba presente

¿qué podrá ser escrito?

si ya compuso su único epitafio:

“Viajero lector no busques

aquí las palabras:

siempre estuvieron en otro lugar”