regresar

NECRÓPOLIS

Luis A. Valdez

 

 

No hay tiempo más que para la muerte

y una que otra mujer

 

 CENA

 Él: Esta comida sabe a tierra.

Ella (mirando hacia fuera, sin desviar la mirada): Pues deberías estar conciente de lo que comes.

Él: Insisto: esta comida sabe a tierra.

Ella (volviendo la vista): Pues claro, te estás comiendo la comida del perro, bruto.

Él: ¿Eso quiere decir que no me preparaste nada?

Ella: En la fosa común también los perros comen tierra. No hay mucha diferencia.

 

 

VELADOR

 Una hora de gimnasia, una de kung Fu y otra de piruetas acrobáticas. Debo estar en forma, ser ágil, estar preparado para cualquier imprevisto.

¿Mi nombre? Valdez... Luis Valdez. ¿Mi oficio? Vigilante de un cementerio en el centro de Ciudad Mascota.

No duermo. Recorro los pasillos del panteón. Siempre alerta por si un muerto resucita. La mayoría intentarían escapar.

 

 

 ESTEREO SENTIMENTAL

 Hoy se fue la luz y la voz tuya que tenía grabada en audiocassette Sony 90 minutos dejó de escucharse.

Hoy al fin quedaste muda, así; contenida entre el plástico y la cinta magnética.

Creo que estás muy lejos.

 

  ESTE NO ES MI MUNDO

 Dispárame, mujer, justo al centro de la cabeza. Pero asegúrate que sea contundente y no termines por dejarme ciego.

Nos conocimos ayer, hoy te vas.

-Este no es mi mundo -balbuceaste anoche en la cama.

Yo te vi las manos pensando que estabas loca.

 

 

 

SACRIFICIO

 Soy de esos que se meten unas tijeras a las narices y me creo el gran verdugo de vellos nasales.

Duele, “paciencia, muchacho”, me digo y observo al guapo este en el espejo.

Le sonrío y me corto de más.

Ah, qué güey.

 

 

 EXHIBICIONISTA

 “Es como un tamal”, dijo mi madre.

Pálido, malcocido.

Veinte años después tú me susurraste al oído: “eres mi tamalito”.

Por eso me quito las hojas de plátano -maíz cuando la moda lo requiere- para ir por allí mostrando mis desvergüenzas.

 

 

 TURISTAS

 Recorrimos todo Allende caminando a las tres de la tarde. Juan Manuel mareado por la gripe.

-Ahorita descansamos -le digo.

Llegamos al panteón municipal. Elegimos una tumba con buena sombra y nos tendemos en el suelo.

Hay muchos zancudos. No puedo dormitar.

En cambio él duerme para siempre.

 

  

NECROFILIA FRUSTRADA

 Las peores mujeres guapas, son las que ya descubrieron que son guapas.

Las peores mujeres vivas son las que se quieren pasar de vivas.

Las peores mujeres muertas son las que eran guapas y prefirieron morir que darme una oportunidad.

¡Ah, cuánto egoísmo hay en este mundo, caray!

 

 

POSTAL

 En esta fecha tan especial, todas las personalidades del panteón municipal, desde las respetables difuntas castas, los niños sin bautismo, las mujeres mancilladas, los carniceros suicidas, ejecutivos que se arrojaron de la azotea, homosexuales engañados, prostitutas con olor a humo de cigarro, acróbatas principiantes malos para el cálculo, padrotes, políticos, alcohólicos de voz desentonada, todos te deseamos... ¡¡¡felicidades!!!

 

MAMÁ SOY PAQUITO
(NO HARÉ TRAVESURAS)

 Me comeré tus labios, tus manos, los muslos de tus bellas piernas. Me los comeré en serio.

No es una amenaza. Es inevitable.

En agua hervida, con Knorr Tomate y un poco de limón.

Con algo de coraje y venganza.

Apenas acabe de masticar, te juro que seré hombre de bien.

 

 

 

LA CURIOSIDAD MATÓ AL HOGAREÑO

 Alguien tocó a la puerta y justo cuando salí en toalla desde el baño, nada, cero.

Ni siquiera un animal que hubiera llamado con sus uñas.

“¿Quién, quién?”

Tres pasos a la calle gritando “¿Quién tocó a la puerta?”

Y Zas

Me arrolló el ecotaxi.

  

 

VANIDAD

 Mi mala suerte no es menor, porque al intentar encender el piloto del calentador, me hizo combustión en plena cara.

Quemó mis cejas y con ello perdí la estética.

Ahora debo morir.

 

 

 QUEMAD LAS NOVELAS ROSAS

 Una escritora bebe café en el centro de Monterrey Ciudad Mascota y observa los traseros de los muchachos.

Me acerco a ella y sonríe. Saca un papel y escribe allí un nombre que no es el mío.

-Soy malo para las historias de amor -le digo.

-No importa -contesta ella-. Yo también.

Pedimos pastel de queso.

 

 

 PRIMERA LLAMADA

 La mujer graba una cinta de video confesando que le han golpeado.

Muestra sus heridas. No llora. Luce una seriedad fría, mecánica.

Días después la mujer desaparece y su madre manda copias del video a las televisoras.

Implican a un brujo pero no hay suficientes pruebas.

La madre se sienta en un sillón y mira la imagen de su hija por TV.

Una y otra vez. Sólo eso.

 

 

 

ELLA Y SU TÍO

 Él intentó abusar de mi cuando yo tenía 16 años. Le admiraba por ser tan culto, tan buen lector.

Me negué.

Murió solo. Hoy lo sepultamos y, a pesar que toda mi vida he creído que puedo olvidar lo que quiero, descubrí que no es cierto.

Y tuve miedo de mí, luego de odiar a ese nivel.

  

 

 

MENÚ CHINO

 Los vecinos chinos secuestraron a mi perrito chihuahueño.

Lo harán Chop Suey, Teriyaki, Tal vez algún tipo de Sushi.

¡Y sólo es un vil perro chihuahueño!

¿De cuándo acá tan internacionales?

 

MASCARITAS DE HALLOWEEN

  Adiós Joaquín Vicente

Buenos Días, Don Clemente

 

Quiero estrenar la mascarita

Mientras que canto la cancioncita

 

Vi su rostro en la morgue. Le conocí de niño. Él me llevó sobre sus hombros. Era el mejor bufón de Ciudad Mascota.

Hice un molde sobre su cara. Con yeso. Después preparé la máscara sintética y frente al espejo de la sala.

Clemente: Veo la manera en que sonríes. Parece que te diviertes, cabrón.

 

 

LAS VÍSCERAS DE MIGUEL RODRÍGUEZ

 Esta noche en la galería de arte vi las fotografías, Miguel.

Los efectos ópticos de tripas grisáceas. Con brillo de perfil. Como posando.

Como narcisistas.

Tú lucías un saco beige y un sombrero, pero sabías que las vísceras tenían más personalidad.

Y sin embargo no parecía que les envidiaras nada.

 

II

No hay tiempo más que para el sexo

Y la literatura del cuerpo

 

 

 RESIGNACIÓN

 Él: No hay fin.

Ella: Claro. Nadie te dijo que hubiera fin.

Él: Gracias. Eres honesta cuando sabes que duele.

Ella: Intento ser amable contigo. Se te quiere.

Él: Gracias y adiós.

 

 

 PROMESA CULPABLE

 Él: Tu y yo cobijarnos, pero desnudos.

Ella: No.

Él: ¿Porqué no? Te juro que no me voy a masturbar.

Ella: No te creo. Siempre terminas masturbándote.

Él: Bueno, perdón. Es que se siente rico.

Ella: Ja, ja, ja.

 

 

 NI MODO

 ¿Sabes qué es lo peor, mujer?

Un control remoto más extenso, que mis posibilidades carnales en cuanto al sexo.

 

 

 

 Luis Alberto Valdez

Monterrey, Nuevo León. 1976

Publicado en NAVE, El Norte, OFICIO, La Nuez, Petra, La Flecha, Reflejos (Cd. Victoria, Tamaulipas).

Editor de la revista Suave Patria,

Consejero editorial de la revista Grafógrafos.

Ha publicado la novela corta Estíbaliz y la tormenta

Actualmente escribe una columna semanal para la sección Ágora de papel, en el Periódico "El Porvenir"

 




regresar