|
No sé pero te extraño, me acuerdo cuando decías que me quisiera tanto como a ti, que no jugara con navajas, ni con filos, a mí no me importa ya que un día te imaginé sobre un filo paseante... un filo paseante sobre las vetas que hay bajo los vellos, sudor que salta por la tensión marcada en mi mirada, en los ojos de tu desesperación; ruidos contrastantes de la pasión por matarte, simples latidos del corazón. Oh, filo paseante, brillante, al rozar cortas y dejas ver la carne mas esa sangre dando olor y sentido a esa excitación; paso el filo de esta navaja, mas veo cómo sangra y bañas la mano que ha tomado esa vida. |
|
|