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EL DÍA BÉTICO

Y OTRAS JORNADAS

Betty Galaviz

 

 

 


 

ÍNDICE
 


PARTE I

EL DÍA BÉTICO

Diagnóstico
Célula
Rapiña
Erótica
Sabor denso
Romance del abdomen

PARTE II

SOY LA MISMA DE DESPUÉS

Adicción
Incongruencias
Acción aglutinada
Ojos
Ave nocturna
No soy más la misma de antes
Te invito a la realidad Oculto
Escrutinio
Secreto a voces
Me voy al archivo muerto Transparencias
Impotencia
Halógeno
En la ventana dormitan mis palmas
La caída no fue tan mortal Raíz
Sepia
Entre la suela del zapato y el suelo
Utopía
Árida
Monarca
Vuelve quiero navegarte
Escuché cadenas en la obscuridad de la escalera en mi casa
de un solo piso

Lento envenenas mi torrente acuoso
Punto débil: Piel
Perenne

PARTE III

IDEAS DESCABELLADAS

Otoño de cabelleras
Sin sentidos
Reencuentro
Omisión
Injusticia
Mortecina
En el subsuelo
Abuso por la sal
Desarmada
Palidez de libreta
Manos que bendicen
Metálico
Pecado original

 


Portada:  Mariana Montes

Edición No Comercial
Derechos reservados conforme a la ley.


A todos los que creyeron en mí.
A los que no creyeron, también.

A mis hijos: Bertha Alicia
Jaime Isaac
Daniel Orlando

A mis padres: Isaac y Alicia

A todos los que amo y me aman.

 

 


 

PRÓLOGO

 

BETTY GALAVIZ: UNA POETICA DE LA EXISTENCIA COTIDIANA

Desde el mero título de este primer poemario de Betty Galaviz, El día Bético y otras jornadas, asistimos a una intención, si no de extremadas innovaciones, sí de propuesta marcadamente personal. En esto hay, pues, una voluntad de estilo, una apelación a entregar significados estéticos tanto como enunciados afectivos.

¿De dónde parte la autora, de qué zonas de un oficio de escritura aún en proceso, de qué regiones de la sensibilidad, de qué caladuras del inconsciente, de qué momentos de la experiencia?

Tal vez la lectura profunda de cada poema en sí mismo, sin tomar en cuenta la totalidad del libro ni qué lugar ocupa tal o cual texto en cada una de sus tres partes, nos ayude a responder dichas preguntas.

En un inicial acercamiento, parece evidente que estamos ante una escritura desde el cuerpo, o mejor dicho, una poética de lo corporal. Por lo tanto, la voz poética o yo lírico se manifiesta en una constante y casi obsesiva primera persona del singular. Esto permite a Betty Galaviz realizar una serie de variaciones a propósito de pocos temas, pero de modo que la propia escasez temática le dé ocasión para desenvolver una fructuosa creatividad.

La autora recurre, pues, a la dialéctica de Toynbee: reto/respuesta; diríamos con más precisión: autorreto/autorrespuesta. ¿Cómo resolverla en una síntesis estética, que implica obviamente no pocos riesgos? Por el camino del libre lenguaje metafórico, de la utilización de contradicciones y neologismos, de la asunción de tópicos “menores”, del replanteamiento de añejas situaciones, de la mención de la concreta inmediatez y aun de lo biológico, etcétera; como en una especie de paralelismo entre los males del cuerpo y los deseos de la carne cotidiana, por un lado, y por otro, las opacidades afectivas y las apetencias espirituales.

Además de la capacidad de la poeta en cuanto a asumir los procedimientos y recursos ineludibles, poco menos, en toda escritura lírica (decimos lírica en función del señalado tono subjetivo del poemario), debemos resaltar tanto los reiterados tonos invocativos como el que cada poema resulta, en general, un pequeño cosmos en el que el vocabulario encuentra un indudable equilibrio. Es decir, los vínculos directos o indirectos entre palabras (sustantivos, adjetivos, verbos, etcétera) proceden de un parentesco lógico, simbólico y asimismo pleno de ilogicidad. Estas relaciones se acentúan en razón de un énfasis permanente, que no niega la multiplicidad de interpretaciones ni tampoco la ironía ni el cuestionamiento.

Es cierto que el yo poético se confunde o identifica con el yo existencial; pero esto es, quizás, el centro ideológico del poemario, y desde allí se expanden los tópicos abordados y la modalidad de una escritura original, abierta y audaz.

Nos complace, pues, trazar este esbozo de presentación de El día Bético y otras jornadas, que puede leerse también como una responsabilidad sustancial que Betty Galaviz ha sabido adjudicarse.

SAÚL IBARGOYEN

 




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PARTE I
EL DÍA BÉTICO

 

“Que cada cual persevere en su naturaleza”.
CONDE DE LAUTRÉAMONT

 

DIAGNÓSTICO

 

Caí granulada
desmoronada
pulverizada
espolvoreada.
Atónita me rehago.
Soy un terrón
me disuelvo en el café
transmuto
me cuestiono
me diluyo.
¿Soy miel?
El empalago me satura.
Cristalizo.
¿Caramelo dulce postre mujer?
Azúcar.
Diabética.
Diabéticos los días las noches los años.
Instante con instante
asimilo paulatina
el día Bético.
 
 
 
 
CÉLULA
 
 
“Ignoraba que soy de azúcar.”
B.G.
 
 
Me desmorono
el viento me viaja
alas desgastadas me renuevan.
 
Llora mi piel
polvo
ausencia.
 
Permanezco
cuando me voy en partes.
 
 
 
RAPIÑA
 
 
Terrones de azúcar pulverizada por el impacto
se deslizan cansados hasta el surco azuloso
que hamaca al ojo.
El sudor pegajoso carameliza la máscara.
Somete al rostro.
Las arrugas impúdicas, desvisten la lozanía
que no les pertenece.
Las manos se transfiguran en cañaverales
irrigan mares de almíbar.
El lenguaje pedregoso de la voz
se quebranta
al cristalizar mi sangre.
 
 
ERÓTICA
 
 
Quiero pasar la lengua incesante
por tu “No” enardecido.
Que mi aliento te derrita
envenenado
en la censura de tu piel almendrada.
Se inunda mi antojo
me pruebo
al fin soy de azúcar.
Y los chocolates con almendras
son sensuales.
 
 
 
SABOR DENSO
 
 
Ven tócame
a pesar de todo no estoy pegajosa
y mi empalago es el mismo.
Siénteme
sigo suave.
Emerjo renovada
íntegra.
Inquieta por endulzar
el resto de tu espacio.
Pruébame
dime si el sabor del desahogo
es dulce
y los caudales
salados.
 
 
ROMANCE DEL ABDOMEN
 
 
Al páncreas
 
 
Ayer me extirparon el duodeno
y el vacío que sostiene al páncreas
es incrédulo lamento
vida mutilada.
Dolor y furia en el espacio inerte.
Sin abrazo a la carencia
la víscera puta del intestino exige
llora
se paraliza.
Qué sabe el escalpelo inflexible lo que corta
qué sabe de insulinas enamoradas
abatidas.
Parir piedras
vomitar sangre
es falacia imprudente
de encontrar un beso nuevo
para un muñón desierto.
 
 
 
 




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PARTE II

SOY LA MISMA DE DESPUÉS

 
“El ignoro del azúcar me reduce
a que siempre he sido
a que siempre he sabido
lo que ahora sé que soy.”
B.G.
 
 
 
ADICCIÓN
 
 
Adherida al interior de tu camisa
quiero pasar la tarde.
Asomarme a ti
desde el palco de tus hombros
respirarte el cansancio.
Amortiguarte.
Subyugarte inexplicable
con inerme lenguaje.
Que me sepas adicta
me intuyas real
para aludirme insuficiente hoy.
Que me sugieras en la ropa de mañana.
 
 
 
INCONGRUENCIAS
 
 
Alargué mi nariz cuando pasaste
como si pudiera absorberte.
Nadie notó que tu olor te abandonó
que mi aliento lo convoca.
 
Ahora
mis palabras se niegan a escapar
y enmudecida espero verte
para recuperar el aroma
para robar tu esencia nueva
para escanciarte en mi oxígeno.
 
 
 
ACCIÓN AGLUTINADA
 
a Armando Alanís
 
Los somníferos no me interesan
los muros se convierten en embudo
en el que se filtra una influencia.
 
Qué puedo decir en tu contra
si la fatiga de saltar tantas lunas
me ha descorazonado las sospechas.
 
Aligérame el grito en delicado carrusel
para reconstruir la segunda parte
de mis escombros.
 
 
O J O S
 
 
Pretensiosa
me dilato al entrar por tu pupila.
Te bebo el aliento en el pardo cortinaje
mientras perdura el aroma.
Dibújame tu sonrisa en fragmentos perpetuos.
Bésame reincidente
en tu refill.
 
 
AVE NOCTURNA
 
 
Me alimento del fluido de tus hojas.
Influencia que incita a refrescar el agobio.
Arrogante ardid que la conciencia represiva
no doblega.
Rama seca que cruje al peso de tu voz.
Reincidencia tentadora que provoca la impaciencia.
La semilla no es fruto hasta que llora.
 
 
NO SOY MÁS LA MISMA DE ANTES
un ayer me transmuta
y hoy sólo sé
que soy la misma de después.
 
 
TE INVITO A LA REALIDAD
 
 
La noche anterior
invadiste mis sueños.
 
Invade alguna de mis tardes.
 
 
OCULTO
 
Entre labios y boca
el beso
evidente disimula.
Tiembla precoz
húmedo
reprime inquieto la prisa de volar
rumor que teme volverse intento.
 
 
ESCRUTINIO
 
Morena la tarde de humedad
me disuelve.
Escurren las marcas
de tu sonrisa caduca.
 
Parpadeo tu escrutinio irreverente.
Reclino mis temores en tu labio inferior
que nubla insumiso mi cordura.
 
Me invade tu aliento inclemente
carencia que vuela
hasta tu piel de niño.
 
 
SECRETO A VOCES
 
Escondo dos palabras en las hojas del árbol
que apenas es semilla.
Descanso un exhalo en el penúltimo escalón
de este silencio.
 
Quebrantado
el cuerpo suelta los gritos destinados a enmudecerme.
No se puede acallar el purgatorio en el pecho
y los pasajeros lo han adivinado.
 
 
ME VOY AL ARCHIVO MUERTO
a buscar la justa perspectiva
a exponer mi piel en las profundidades.
 
Corro peligro de ahogarme en tu saliva
sin saber nadar.
 
Te supongo madero flotante en el naufragio
pero la obstinación
me sigue hundiendo.
 
 
TRANSPARENCIAS
 
 
Si pudiera soltar las amarras del tedio.
Ser ciega a ti
porque percibirte da toques.
 
Confiarte el celo.
 
Huir del narcótico
para evitar la farsa.
 
Evidente disimulo sin escrúpulos.
 
 
IMPOTENCIA
 
De pronto me envuelvo en humo.
Soy incendio que difunde
sus cenizas tras tus pasos.
Vacío que sobreviene a un adiós.
 
Al exhalarte
me sofoco.
 
Te desgajas carbonizado
hasta ese toque de piel
en donde llama y dolor
no se sienten.
 
 
HALÓGENO
 
El lodo se disipa purificado de sal
te sorprendo espejo de cuerpo entero.
 
Tu luz mercurial no me alumbra.
 
Y aunque mis dedos titilan en la ausencia
me llevas engarzada.
 
 
EN LA VENTANA DORMITAN MIS PALMAS
enloquece el eco de tu pausa indiferente.
 
En los residuos
el café frío me hace escarnio
y la ironía me sabe a sal.
 
Reapareces.
 
Quebrantas mi precaución
me invades ciega
levito:
cierra las cortinas.
 
 
LA CAÍDA NO FUE TAN MORTAL
 
 
Ni los muertos se escapan
les quedan pequeñas perforaciones por todo el cuerpo.
Convertidos en multifaros
con intensidad variable
dirigen sus miles de luces hacia arriba
proyectando nuevas constelaciones
en galaxias perpetuas.
 
 
RAÍZ
 
No son nada los signos
que escurren de mi lápiz.
 
Los glaciares
no desdibujan paradojas.
 
Ni el torrente olvidó.
 
Enraizaste irrefutable
y aunque te arranque
mi clandestina lluvia
renueva tus secuelas.
 
SEPIA
 
Entre voz y palabra
hay dos lamentos
intento de canción
afán cansado.
 
Caja de Pandora
esconde duendes
afina gemidos
guarda un secreto a voces.
 
 
ENTRE LA SUELA DEL ZAPATO Y EL SUELO
sólo hay tiempo.
Mordaz bajorrelieve de pisadas
entorno caprichoso
trepidante
vereda que entrelaza tarde y viento.
Te anudo a mi zapato
para no hundirme en estériles pantanos.
Te camino
me persigo.
Sabes a menta vieja.
 
 
UTOPÍA
 
Tu fuente cristalina
no moja.
La mueca de tu boca
ya no inspira.
Te sabía simiente
crisálida
letra.
Predije la tarde que desertaste.
Me nubla un fraude.
Alude al misterio del fracaso
desventaja trivial
que sarcástica
vomita evocarte.
Viejo el sol
derrite la inercia.
Eres ficción.
 
ÁRIDA
 
 
Mis pasos esbozan tu nombre ensangrentado.
 
Quise ahogar las huellas
y me hundo
en el fango absurdo del camino.
 
 
MONARCA
 
Cuantas veces anduviste mi camino
te di de beber la primera sed de mis mañanas
tu lluvia inundó el ventanal
hasta secarme en tus alas.
 
Pero emigraste.
 
Del amor al odio hay sólo un beso.
Un absurdo vacío
que no horadó tu entraña plástica
me arranca a jirones
este silencio inclemente.
 
 
VUELVE QUIERO NAVEGARTE
instalarme en tu inhalo
que me aferre la humedad.
 
Fragmenta el insomnio
de un ayer anulado.
 
Amanéceme en tu boca
silencia tu extravío atemporal.
 
Satúrame a perpetuidad.
 
 
ESCUCHÉ CADENAS EN LA OSCURIDAD
DE LA ESCALERA
EN MI CASA DE UN SOLO PISO
 
 
Estás rancio
tus huellas rechinan en el polvoso recuerdo.
Encontré tu desteñida sonrisa en el desván
pero hasta los negativos de tus caricias
se velaron.
Tanto olvidarte me cansa.
Me da amnesia.
 
 
LENTO ENVENENAS MI TORRENTE ACUOSO.
La mirada seca
rechaza el duelo.
 
¿Acaso tus ojos antojados beberán mis letras?
¿Rozarán mi cauce?
 
Si pudieran mis versos fundirte el hielo.
 
 
PUNTO DÉBIL: PIEL
 
A Lourdes Falcón
 
Las lunas llenas son brujas blancas
con miles de ojos cabalísticos.
Su luz polvosa tiene manos de hada.
 
Cada sol las renace águilas
caleidoscopio táctil
secuela de hechicera.
 
Eres luna bruja
tragaluz estratégico que satura mi atmósfera
misterio que asemeja
al preludio del pasado.
 
 
PERENNE
 
Para Mainor Arias
 
En la inmensidad de tus aguas marinas
me sumerjo.
Tu sonrisa me rescata
me dibuja.
En el fresco laberinto de tu voz
ocultas carcajadas y lamentos.
Cuéntame un cuento de ángeles libres
déjame poner mi mano tibia
en los granizos
depurarte la sed.
Que el faro de mi puerto
cristalice tu ruta
para que cualquier mañana
alcances mis remansos.
 
 
 




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PARTE III

  IDEAS DESCABELLADAS

 

 

 
OTOÑO DE CABELLERAS
 
Dulzura que no perdona
angustia incontenida
como ésta mi cabeza de hojas secas
largas
onduladas
negras
que no aferran su raíz
que no se afianzan a su idea.
Otoño de cabelleras
llanto de cráneo
lágrimas de pelo
que destapan
la fuente principal
y lo que queda
una serie de ideas inquebrantables
desnudas
descabelladas.
 
 
SIN SENTIDOS
 
 
En la tercera copa
la embriaguez reprimida
se dispara.
La entraña estremecida
no quiere delatarse
por no saturar el oído
de los compañeros de brindis.
La bruma de sonrisas pastosas
enmarca la complicidad.
 
Todos bebemos de la misma botella.
 
 
REENCUENTRO
 
Esta noche
me duele revolverte solo
entre las sábanas.
Sacudo del biombo
la agotada telaraña.
La caricia suprimida
se traslada hasta tu espalda
que se reconoce con mi mano.
Desecho una monotonía
que envejeció de hastí
Años de desencuentros
en los que celos y carencias
reafirman esta conciencia.
 
 
OMISIÓN
 
“Me arrodillé por sangrésima vez...”
MAINOR ARIAS
 
Habré de exigirle a la neblina
que deshilvane indiferencias.
Durante esos infiernos callados
el castigado rincón
sujeta un extraño amor a las paredes.
Mi cabellera suturó una vez
tu perfil
en el desliz de mi cuello
y esta sustancial impermanencia
crucifica.
 
 
INJUSTICIA
 
 
Finalmente, la musa abandonó el recinto
abrumada de tanto tributo.
El poeta exánime
intenta no perder el rastro.
Los ocasos abruptos no infringen la ley
pero las musas y los poetas
qué saben de Derecho.
 
 
MORTECINA
 
He muerto tantas veces
que las vidas que me restan
son sólo cansancio.
 
Anoche
fulminaste los cimientos.
 
Ensombrecida
la grieta se hace abismo.
Médulas roídas me vacían.
Calendarios sin verte no bastarán.
 
Me apuñalaste las sienes
y el dolor es daga de sal petrificada.
 
 
EN EL SUBSUELO
 
Y ahora qué hago con los puños de tierra
que se empeñan en mi tumba.
No me hiciste la autopsia
y he muerto en la incertidumbre.
 
¿Por qué no pusiste la flor blanca en la lápida?
 
ABUSO POR LA SAL
 
 
El surrealismo se debate en el cauce
contraposición de sal y azúcar
que no mezcla un beso.
Las salivas densas no perdonan
no abarcan dos mareas.
El antojo fué contagio
evolución
maremoto
abuso
resaca.
 
DESARMADA
 
Me escondo en la trinchera
de tus párpados.
 
Aún no estoy herida
y me ahogo en mi propia sangre.
 
 
PALIDEZ DE LIBRETA
 
A Saúl Ibargoyen
 
 
El pizarrón extraña el parpadeo verdoso de un gis.
Asoma el polvo por una ventana de ojos enrojecidos
que repasan una historia desplazada.
 
Hubo en un tiempo una muchedumbre de vagones
portavoces ruidosos de un vapor oxidado
que me viene al caso en este viernes
desusado de tus zapatos.
 
El hueco de unas hojas
asombradas por tu ausencia
no distrae una gota de las tintas
que insumisas se aferran.
 
Sólo se escucha el difuso lloriqueo
del fantasma de un vagón adolorido
eco grisáceo de tu huella
en esta deshuesada
estación del golfo.
 
 
MANOS QUE BENDICEN
 
A Hugo Alberto Chávez J.
 
 
Qué habré de respirar cuando se filtre tu despedida.
Quién reemplaza voces de letra desvelada
de luna y campanarios.
Quién que me sobre tanto de metáforas
con camisa a cuadros y mochila agotada.
En dónde coloco esta inminente distancia
plomiza de parvadas de pájaros
que emigran antes de tiempo.
A dónde llevas tus sabios zapatos
para que no los extrañe
en este partir razonable
que me viene impuesto
como látigo de siete puntas.
A quién le reclamo por la soledad
que se extiende y no se inmuta
si tú también habrás de estar solo.
Acaso podrás escuchar el sollozo
de reojo desde otro continente.
Cómo defenderse de todas estas horas
que interpuestas nos colocan espalda con espalda