tu cabeza es azul y el brillo de las turquesas te rodea.
Dios de millones de años, tu ser todo lo invade.
Concede al escriba Ani esplendor en el cielo,
poder en la tierra y victoria en el mundo inferior.
Haz que pueda entrar y salir sin problema
por los templos de los dioses subterráneos.
Y ordena que me entreguen pan en la casa fresca
y ofrendas, y un campo con trigo y cebada.
El libro de los muertos
Anónimo (2300-1350 a.c.)
versión Francisco Serrano
ENCANTAMIENTO PARA RENACER EN EL MUNDO SUBTERRANEO
Soy Ayer, Hoy y Mañana; tengo poder para renacer.
Soy el alma divina y oculta que creó a los dioses,
el que dio manjares sepulcrales a los habitantes del infierno y del cielo.
Soy el señor de los hombres que se han levantado,
el señor de los que salen de la oscuridad.
Salve, halcones divinos que guían el féretro al lugar escondido,
que dirigen a Ra y lo siguen
hasta el lugar que se alza en el centro de la tierra.
Él es yo, yo soy él, y el creador cubrió el firmamento de cristal.
Salve, Ra. Haz dichosos tus caminos para mí
y por mí ensancha tus veredas
cuando salga de la tierra hacia la vida en el cielo.
Báñame con tu luz, alma desconocida:
estoy a punto de penetrar.
El libro de los muertos
Anónimo (2300-1350 a.c.)
versión Francisco Serrano
PARA TROCARSE EN UN HALCÓN DIVINO
Yo, incluso yo, soy yo el que conoce las rutas del firmamento y su viento está en mi cuerpo. No me ahuyentará el toro que a los humanos aterroriza, y arribaré al pasaje del marinero náufrago en la frontera del Ssje-neheh, y progresaré por la noche y el llanto de las regiones de Amenti. Oh Osiris, entraré a diario en la casa del doble dios León y pasaré a la Casa de la divina señora Isis. Contemplaré sagradas cosas escondidas, y seré guiado a las cosas santas y arcanas, así como me concedieron presenciar el nacimiento del Gran Dios. Horus, con su alma, me confirió un cuerpo espiritual, y veo lo que hay allí. Los poderosos de Shu me negarán la ocasión, si hablo cerca de ellos. Soy el guardián y me apodero de lo que Horus obtuvo de Osiris en el mundo subterráneo. Yo, incluso yo, soy Horus que reside en el Ju divino. Logré poder sobre su corona, logré poder sobre su irradiación y he andado por las remotas, las ilimitadas comarcas celestiales.
El libro de los muertos
Anónimo (2300-1350 a.c.)
versión E.A. Walis Budge/J. Rodríguez de la Fuente
HIMNO DE ASCENSIÓN
El cielo se abre, la tierra se abre, las ventanas celestiales se abren, los movimientos del abismo se revelan, los pasos de la Aurora se liberan por el único que permanece cada día. El único está frente a mí y me habla cuando asciende al cielo. Soy perfumado con ungüentos y vestido con linos preciosos. Tomo asiento en el trono que preserva la Justicia. Estoy espalda con espalda de los dioses del norte de los cielos, las Imperecederas Estrellas; por tanto, no pereceré; de las Incorruptibles, por tanto, no seré consumido ni arrastrado fuera de las aguas celestiales. Cuando la estrella Montju esté en lo alto, yo estaré con ella y cuando siga su curso, lo seguiré con ella.