Selección Poética
Escrito por Roque Dalton   

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

 

 

   Roque Dalton nació en la ciudad de San Salvador el 14 de Mayo de 1935 y falleció asesinado cuarenta años después, el 10 de Mayo de 1975.

Biografía


 

 

 

 

 

NO, NO SIEMPRE FUI TAN FEO

Lo que pasa es que tengo una fractura en la nariz
que me causó el tico Lizano con un ladrillo
porque yo decía que evidentemente era penalty
y él que no y que no y que no
nunca en mi vida le volveré a dar la espalda a un futbolista tico
el padre Achaerandio por poco se muere del susto
ya que al final había más sangre que en un altar azteca
y luego fue Quique Soler que me dio en el ojo derecho
la pedrada más exacta que cabe imaginarse
claro que se trataba de reproducir la toma de Okinawa
pero a mí me tocó ruptura de la retina
un mes de inmovilización absoluta (¡a los once años!)
visita al doctor Quevedo en Guatemala y al doctor
Bidford que usaba una peluca colorada
por eso es que en ocasiones bizqueo
y que al salir del cine parezco un drogadicto desvelado
la otra razón fue un botellazo de ron
que me lanzó el marido de María Elena
en realidad yo no tenía ninguna mala intención
pero cada marido es un mundo
y si pensamos que él creía que yo era un diplomático argentino
hay que dar gracias a Dios
la otra vez fue en Praga nunca se supo
me patearon cuatro delincuentes en un callejón oscuro
a dos cuadras del Ministerio de Defensa
a cuatro cuadras de las oficinas de la Seguridad
era víspera de la apertura del Congreso del Partido
por lo que alguien dijo que era una demostración contra el Congreso
(en el Hospital me encontré con otros dos delegados
que habían salido de sus respectivos asaltos
con más huesos rotos que nunca)
otro opinó que fue un asunto de la CIA para cobrarse mi escapatoria de la cárcel
otros más que una muestra de racismo antilatinoamericano
y algunos que simplemente las universales ganas de robar
el camarada Sóbolev vino a preguntarme
si no era que yo le había tocado el culo a alguna señora acompañada
antes de protestar en el Ministerio del Interior
en nombre del Partido Soviético
finalmente no apareció ninguna pista
y hay que dar gracias a Dios nuevamente
por haber continuado como ofendido hasta el final
en una investigación en la tierra de Kafka
en todo caso (y para lo que me interesa sustentar aquí)
los resultados fueron
doble fractura del maxilar inferior
conmoción cerebral grave
un mes y medio de hospital y
dos meses más engullendo licuado hasta los bistecs
y la última vez fue en Cuba
fue cuando bajaba una ladera bajo la lluvia
con un hierro M-52 entre manos
en una de esas salió de no sé donde un toro
yo me enredé las canillas en la maleza y comencé a caer
el toro pasó de largo pero como era un gran huevón
no quiso volver para ensartarme
pero de todos modos no fue necesario porque
como les iba contando yo caí encima del hierro
que no supo hacer otra cosa que rebotar como una revolución en África
y me partió en tres pedazos el arco cigomático
(muy importante para la resolución estética de los pómulos)

Eso explica por lo menos en parte mi problema.




COMO TÚ

Yo, como tú,
amo el amor,
la vida,
el dulce encanto de las cosas,
el paisaje celeste de los días de enero.

También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.

Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.

Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.




VERTE DESNUDA

a María del Carmen
Pececillos de la imaginación
desnudos caramelos que se perdieron
en la escalera al cielo
perlas hirsutas
entreabiertas abuelas
pepinos salados del alba
sabiduría metamorfoseada
¿por dónde os debo penetrar
oh colección de hierbas y cosas
organizada con el pretexto
de un nombre de mujer
de un modo de ilustrar
a la muchacha con que siempre soñé?




LOS BURÓCRATAS

Los burócratas nadan en un mar de aburrimiento tempestuoso.

Desde el horror de sus bostezos son los primeros asesinos de la ternura
terminan por enfermarse del hígado y mueren aferrados a los teléfonos
con los ojos amarillos fijos en el reloj.

Los burócratas tienen linda letra y se compran corbatas
sufren síncopes al comprobar que sus hijas se masturban
deben al sastre acaparan los bares
leen el Reader Digest y los poemas de amor de Neruda
asisten a la ópera italiana se persignan
firman los pliegos nítidos del anticomunismo
los hunde el adulterio se suicidan sin arrogancia
tienen fe en el deporte se avergüenzan
se avergüenzan a mares
de que su padre sea un carpintero.




LAS FEAS PALABRAS

En la garganta de un beodo muerto
se quedan las palabras que despreció la poesía.

Yo las rescato con manos de fantasma
con manos piadosas es decir
ya que todo lo muerto tiene la licuada piedad
de su propia existencia.

Furtivamente os las abandono:
feas las caras sucias bajo el esplendor de las lámparas
babeantes sobre su desnudez deforme
los dientes y los párpados apretados
esperando el bofetón.

Amadlas también os digo.
Reñid a la poesía la limpidez de su regazo.
Dotadlas de biografía ilustre.
Limpiadles la fiebre de la frente
y rodeadlas de serenas frescuras
para que participen también de nuestra fiesta.




CANTO A NUESTRA POSICIÓN

a Otto René Castillo


Nos preguntan los poetas de aterradores bigotes,
los académicos polvorientos, afines de las arañas,
los nuevos escritores asalariados,
que suspiran porque la metafísica de los caracoles
les cubra la impudicia:

¿Qué hacéis vosotros de nuestra poesía azucarada y virgen?
¿Qué, del suspiro atroz y los cisnes purísimos?
¿Qué, de la rosa solitaria, del abstracto viento?
¿En qué grupo os clasificaremos?
¿En qué lugar os encasillaremos?

Y no decimos nada.

Y no decimos nada.
Y no decimos nada.

Porque aunque no digamos nada,
los poetas de hoy estamos en un lugar exacto:
estamos
en el lugar en que se nos obliga
a establecer el grito.
(Ah, cómo me dan risa los antiguos poetas
empecinados en vendarse los ojos
y en embadurnar de pétalos y de pajarillos famélicos
la giba del dolor anonadante
que se encarama sólida
encima del hombro positivo universal
desde el primer amanecer y el primer viento,
y que se olvidaron del hombre)
Estamos
en el lugar exacto que la noche precisa
para ascender al alba.
(Muchos poetas inclinaron sus insomnios antiguos
sobre la fácil almohada azul de la tristeza.
Construyeron ciudades y astros y universos
sobre la anatomía mediocre
de un nido de muñecas cristalinas
y exilaron la voz elemental
hasta planos altísimos, desnudos
de la raíz vital y la esperanza.
Pero se olvidaron del hombre)
Estamos
en el lugar donde se gesta definitivamente
la alegría total que se atará a la tierra.
(Ay, poetas,
¿Cómo pudisteis cantar infamemente
a las abstractas rosas y a la luna bruñida
cuando se caminaba paralelamente al litoral del hambre
y se sentía el alma sepultada
bajo un volcán de látigos y cárceles,
de patrones borrachos y gangrenas
y oscuros desperdicios de vida sin estrellas?
Gritasteis alegría
sobre un hacinamiento de cadáveres,
cantasteis al plumaje regalón
y las ciudades ciegas,
a toda suerte de tísicas amantes;
pero os olvidasteis del hombre)
Estamos
en el lugar donde comienza el astillero
que va a inundar los mares con sonrisas lanzadas.

(Ay, poetas que os olvidasteis del hombre,
que os olvidasteis
de lo que duelen los calcetines rotos,
que os olvidasteis
del final de los meses de los inquilinos,
que os olvidasteis
del proletario que se quedó en una esquina
con un bostezo eterno inacabado,
lleno de balas y sin sangre,
lleno de hormigas y definitivamente sin pan,
que os olvidasteis
de los niños enfermos sin juguetes,
que os olvidasteis
del modo de tragar de las más negras minas,
que os olvidasteis
de la noche de estreno de las prostitutas,
que os olvidasteis de los choferes de taxi vertiginosos,
de los ferrocarrileros
de los obreros de los andamios,
de las represiones asesinantes
contra el que pide pan
para que no se le mueran de tedio
los dientes en la boca,
que os olvidasteis
de todos los esclavos del mundo,
ay, poetas,
¡cómo me duelen
vuestras estaturas inútiles!)

Estamos en el lugar en que se encuentra el hombre.
Estamos en el lugar en que se asesina al hombre,
en el lugar
en que los pozos más negros se sumergen en el hombre.
Estamos con el hombre
porque antes muchísimo antes que poetas
somos hombres.
Estamos con el pueblo,
porque antes, muchísimo antes que cotorros alimentados
somos pueblo.
¡Estamos con una rosa roja entre las manos
arrancada del pecho para ofrecerla al hombre!
¡Estamos con una rosa roja entre las manos
arrancada del pecho para ofrecerla al hombre!
¡Estamos con una rosa roja entre las manos
arrancada del pecho para ofrecerla al Pueblo!
¡Estamos con una rosa roja entre las manos
arrancada del pecho para ofrecerla al Pueblo!




MEGALOMANÍA

Federico II con todo y ser emperador de los altivos alemanes
fue excomulgado por el Papa de entonces:
es que hizo obligatorio el estudio de la medicina a los médicos
antes de que cobrasen por recetar infusiones
o extirpar carne de la carne del hombre.

A Miguel Servet lo excomulgaron poco antes
de hacerlo coincidir con la ceniza:
dicen que para apresurar las condiciones
de seguir discutiendo las intrépidas ciencias en la cómoda eternidad.

Martín Lutero creyó que Dios Padre sufría del hígado divino
viendo por entre las nubes cómo los curas gordos correteaban
por los barrios de las ciudades en provechosa venta
de indulgencias pagadas al contado.
Excomulgado fue por defender el hígado de Dios.

Acciones tan maravillosas tendría yo que hacer
-flaco, débil, el ojo taciturno, el aspecto abolido-
para que también me excomulgasen
dejando a salvo mi honrada vanidad para siempre.



EPIGRAMA

Somos la pareja menos infinita y menos adánica
que podría encontrarse en estos últimos 30 años de Historia.

Desde el punto de vista muscular
apenas hemos hecho poco más que dos perros.
Desde el ángulo cultural
hemos despertado bien pocas envidias.

Pero este amor nos ha devuelto mejorados al mundo
y, entre nosotros, inolvidables.

Ahora vamos a hacer que alguien sonría
o paladee un pedacito de dulce tristeza
hablando de nuestro amor en este poema.




SOBRE UN SUICIDIO

Una bandera de pétalos de terciopelo
más horripilante que la humildad;
las alas del tecolote familiar
que atravesó ríos nadando, montañas caminando,
témpanos de hielo a saltitos;
el lastre de la virginidad:
tales eran las riquezas de la muchacha.

Y una manera muy peculiar de comprender las sugerencias:
le dijeron que se atara el cinturón, que no fumara
y se lanzó hacia la calle, doce pisos abajo.



ALTA HORA DE LA NOCHE

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo.
Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto:
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.

 


LA CERTEZA

(Sobre una idea de V. G.)


Después de cuatro horas de tortura, el Apache y los otros dos cuilios le echaron un balde de agua al reo para despertarlo y le dijeron: «Manda decir el Coronel que te va a dar una chance de salvar la vida. Si adivinás quién de nosotros tiene un ojo de vidrio, te dejaremos de torturar». Después de pasear su mirada sobre los rostros de sus verdugos, el reo señaló a uno de ellos: «El suyo. Su ojo derecho es de vidrio».
Y los cuilios asombrados dijeron: «¡Te salvaste! Pero ¿cómo has podido adivinarlo? Todos tus cheros fallaron, porque el ojo es americano, es decir, perfecto». «Muy sencillo -dijo el reo, sintiendo que le venía otra vez el desmayo- fue el único ojo que no me miró con odio».



POEMA JUBILOSO

(Homenaje a un poema de André Breton)
En mi patria hecha para probar catapultas y trampas
vive esa suerte de mujer que amo.

Ah cómo brota de la mañana tímida mi mujer
herida en su niñez por el mar menos pensado
por el mar platicador y soberbio que no depone la esperanza
contra ciertas virginidades caóticas.

Ah cómo surge mi mujer que conserva en un saquito
el corazón y una vértebra de sus padres moribundos
ah cómo luce mi mujer de poros voraces donde darse cita
en ciertas tardes incendiadas por los flamboyanes del tedio
ah cómo sirve mi mujer guerrera y acechada
poblada de húmedas culebras
que alivian a las grandes bestias polvorientas
ah cómo compromete mi mujer que vive sin avisarme
que se gana el pan con el rubor de la gente
directora de grandes llamas esclava
de maestros enclenques que huyeron desesperados
al conocer la preñez de mi madre.

Mi mujer es la más gloriosa retórica de esta patria
donde no morirá jamás Balzac o Copérnico
ni los comunistas estrangulados ostentarán sus descomposiciones
en los escaparates por el incendio del Reichstag
mi mujer es la conversación de los peces bajo la luna
el fervor de quien pintó las manchas del leopardo
los sabores del pan armado de pregones
la prohibición de una nueva ley contra los crepúsculos.

Sus ojos inundados de eficacia
estimulan el llanto de los doce mejores candelabros del mundo
pues entre olas pétreas entre orquestaciones
de caracoles penosamente edificados
ha puesto a descansar sus espumas de pena.

Su sangre bella y brutal sólo está limitada por los halcones
por ciertas grietas en el sonido de los dados rojos
y por los pistilos de la azucena horadando las partituras del ciego.
Sus enfermedades son cuadros de jóvenes pintores franceses
estacionados en la decadencia del mirto
en las aleluyas de la cábala
o en la ternura final de los asesinados junto a un río de yeso.

Sus cabellos son firmes bailarines de oro quemándose
hilos fundamentales del mediodía robados por el huracán
incendios sorprendidos
truncados por el pudor en el fondo de la memoria.

Su cuerpo es todas las cosas.

Mi mujer se llama Ximena o conejito celeste o simplemente muchacha
y la conocí hace cinco minutos.

 



EL MAR

(1962 - La Habana)
A Tati, Meri, Margarita, con quienes compartí una ola...

I
Hay grandes piedras en tu oscuridad tempestuosa
grandes piedras con sus fechas lavadas por tu sombra
porque hasta el sol del día cómese tu sombra
cruje en el frío despidiéndose del aire
que no se atreve a penetrarte.

Oh mar donde los desesperados pueden dormir
arrullados por explosiones impasibles
alfabeto del vértigo paisaje diluido que los muros embisten
las gaviotas y la espuma de los peces son tu primavera
tu furia es una pirámide verde
una resurrección del fuego más agudo tu clima
tu mejor huella sería un caracol
caminando con pasos de niño el desierto

(Amé siempre esas poblaciones disímiles
al parecer robadas de las manos del mar
pequeñas villas junto a la arena
puertos escandalosos en la ebriedad del salitre
caseríos tiritando entre la niebla llena de corales
grandes ciudades titánicas frente a las tempestades humilladas
aldeas de pescadores ciegos bajo un faro de aceite
factorías acechantes entre los manglares con un largo cuchillo

Valparaíso como una gran cascada en suspenso
Manta Puná puertos del Ecuador que me negaron las hojas
Buenaventura aromática como un gran sexo sucio
Panamá con los ojos punzados por la depravación
Cartagena siempre aguardando a los piratas hambrienta
Willemstadt náufraga en los dominios del petróleo
Tenerife y su dulce copa de vino
Barcelona bostezando entre los Bancos y los carabineros
Nápoles bellamente tumefacta
Génova Leningrado Sochi La Guaira Buenos Aires
Montevideo como una margarita
Puerto Limón Corinto
Acajutla en una lenta playa de mi patria
todos mirándose en el espejo grave que surcan los delfines
aportando con un sable veloz
las infinitas espigas de esmeralda)

II

 

 

 

 

 

 

 

 


«...sal de los sacrificios...»
García Lorca


Si la noche rescata su cúpula de fósforo
y tus perdidos monstruos bajo el rayo se arrugan
los peces desatados son diez rápidos niños
que maduran profundos el himno de la escama

El oxígeno muerto sobre los minerales
cuando pasa un desfile de hipocampos dorados
enturbia el agua verde con su herida maldita
mientras prosigue sordo el rito de los pulpos

Sal de los sacrificios vecindad corrosiva
luz sin fuego mordiente quemadura licuada
pálida sangre antigua de corriente furiosa
donde los ahogados resucitan su fiebre

El mar el mar entierra su salada noticia
el mar devora sordo la solar quemadura
el mar alza su rostro su cicatriz al cielo
el mar recae roto al cuido del abismo

En los embarcaderos nos engaña el aroma
de las algas vencidas de los peces amargos
el mar no es un cadáver es un sueño azotado
un móvil laberinto donde tiemblan los astros




HORA DE LA CENIZA

Finaliza Septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.

Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quién amé cuando niño.
Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.

Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que exigió la esperanza.

Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.

Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.

Siento unas ganas locas de reír
o de matarme.

 



ARTE POÉTICA

a Raúl Castellanos
La angustia existe.


El hombre usa sus antiguos desastres como un espejo.

Una hora apenas después del crepúsculo
ese hombre recoge los hirientes residuos de su día
acongojadamente los pone cerca del corazón
y se hunde con un sudor de tísico aún no resignado
en sus profundas habitaciones solitarias.

Ahí tal hombre fuma gravemente
inventaría las desastrosas telarañas del techo
abomina de la frescura de la flor
se exilia de su misma piel asfixiante
mira sus torvos pies
cree que la cama es un sepulcro diario
no tiene un cobre en el bolsillo
tiene hambre
solloza.

Pero los hombres los demás hombres
abren su pecho alegremente al sol
o a los asesinatos callejeros
elevan el rostro del pan desde los hornos
como una generosa bandera contra el hambre
se ríen hasta que duele el aire con los niños
llenan de pasos mínimos el vientre de las bienaventuradas
parten las piedras como frutas obstinadas en su solemnidad
cantan desnudos en el cordial vaso del agua
bromean con el mar lo toman jovialmente de los cuernos
construyen en los páramos melodiosos hogares de la luz
se embriagan como Dios anchamente
establecen sus puños contra la desesperanza
sus fuegos vengadores contra el crimen
su amor de interminables raíces
contra la atroz guadaña del odio.

La angustia existe sí.

Como la desesperanza
el crimen
o el odio.

¿Para quién deberá ser la voz del poeta?





LA SIGUANABA

La que tenía los ojos como el agua profunda
que se viste de negro con las piedras del fondo de la poza
la que tenía la piel apetecible
como la pulpa del níspero que mece al aire su miel
entre los pájaros
la que tenía en la saliva el fuego de los peces
límpido pedernal del beso casto
para los climas del único lecho permitido
Sihuélut
choza y palacio hizo su cuerpo
de espíritus indignos
oidor y conversador hizo su corazón
de negras lenguas invisibles
exagerado y ávido hizo su anhelo
de placeres vecinos del asco.

Abandonó su marido y su hijo
-Cipitín Este, el del ombligo como una piedrecita de cacao-
y dedicóse a vivir al pie de la lascivia
al lado de las palabras que causan dolor.

Iracundo su ánimo
lejos sus previsiones del orden de los dioses
hechizó a ese hombre que la quiso entre todos
que hizo posible un día el florecimiento de su vientre
poniéndole abejas furiosas en el cerebro
que dejaron la tenue tela de su razón
agujereada como una red de mar.

Tlaloc ha puesto en ella sus ojos iracundos.




REVISIONISMO
No siempre.

Porque,
por ejemplo,
en Macao,
el opio
es el opio del pueblo.



LA GRAN BURGUESÍA

Los que producen el aguardiente
y luego dicen que no hay que aumentar el sueldo
a los campesinos
porque todo se lo van a gastar en aguardiente.
Los que en la vida familiar
hablan exclusivamente en inglés
entre cuadros de Dubuffet y cristales de Bohemia
y fotografías tamaño natural
de yeguas traídas de Kentucky y de Viena
y nos cobran diariamente en sudor y sangre
su doloroso despertar cotidiano
en este país de indios sucios
tan lejos de New York y París.
Los que han comprendido que Cristo
si se miran bien las cosas
fue realmente el Anticristo
(por todo eso de amaos los unos a los otros
sin distinguir entre los pelados y la gente decente
y esto de los cristianos primitivos conspirando
en la complicidad de las catacumbas
y de la agitación contra el Imperio Romano
y el pez tan parecido al martillo y la hoz)
y que el verdadero Cristo nació en este siglo
y se llamó Adolfo Hitler.
Los que votan en El Salvador
por el Presidente electo de los Estados Unidos.
Los que propician la miseria y la desnutrición
que produce a los tísicos y a los ciegos
y luego construyen
hospitales tisiológicos y centros de rehabilitación de ciegos
para poderlos explotar
a pesar de la tuberculosis y la ceguera.
Los que no tienen patria ni nación aquí
sino sólo una finca
que limita al noreste con Guatemala al norte con Honduras
al sureste con el Golfo de Fonseca y Nicaragua
y al sur con el Océano Pacífico
en la cual finca los americanos han venido
a montar algunas fábricas
y en donde poco a poco han ido surgiendo
ciudades pueblos villas y cantones
llenas de brutos que trabajan
y de brutos armados hasta los dientes que no trabajan
pero mantienen en su puesto
a los brutos que trabajan.
Los que dicen a los médicos y a los abogados y a los arquitectos
y a los agrónomos y a los economistas y a los ingenieros
que quien a buen palo se arrima buena sombra lo cobija
y que hay que hacer cada año Códigos Penales más drásticos
y hoteles y casinos iguales a los de Miami
y planes quinquenales iguales a los de Puerto Rico
y operaciones civilizadoras
consistentes en eliminarles la mancha azul del culo
a los distinguidos señores y señoras
y regadíos que lleven la poquita agua de todos
exclusivamente hacia la tierra donde crece
ese buen palo que tan buena sombra da
sobre todo a quienes no están profesionalmente dispuestos
a dar vela en el entierro a tanto jediondo y a tanto descalzo.
Los que para tener libertad de prensa
y derechos constitucionales
compraron diarios y radios y plantas de TV
con todo y periodistas y locutores y camarógrafos
y compraron la constitución política con todo y
Asamblea Legislativa y Corte Suprema de Justicia.
Los que para dormir seguros
no pagan el sereno de la cuadra o del barrio
sino directamente al Estado Mayor Conjunto
de las Fuerzas Armadas.
Los que
efectivamente
tienen todo que perder.




JURO QUE LO OÍ DECIR
“Salvo en una sociedad completamente justa,
lo mejor de la vida
es ser jefe.”




DORADAS CENIZAS DEL FÉNIX

Doradas cenizas del fénix
pero del fénix de los Ingenios
rapto demorado de la belleza
que levanta su propio circo
palabra que se desintegra y se desintegra
en el kilometraje gratuito de la vida
oh despojos apenas
ingrato
viejo error
de la vieja pecera que me ladra en el pecho.
Ni la llave del olvido
ni el sol del amor
resisten vuestra mohosidad
integral
incorporadora
como una maldición
sales para cultivar el verdín de la muerte
despojos despojos
Doradas cenizas del fénix.




ATADO AL MAR

Entre la espuma sucia, bajo los desechos
de los conglomerados,
entre los regalos forzosos del río,
de su veloz crueldad,
entre las fosforescencias crudas,
recién nacidas que otorga la luna,
cara a cara con este pedazo de vastedad
desde el hierro sonoro del muelle número siete,
haciendo ostentación de mi hambre colgada en la caña de pescar
veo tu nombre.

El agua es como el olvido, siempre presente,
y los aromas muertos
apenas son agujas tragadas por mi ensimismamiento.
Yo, el hambre y tu rostro,
el mar lento y lo que sobrenada
tal el paisaje.

¿Martes, la medianoche, Octubre?

(Cuando niño quería huir
del mar al mar en un velero blanco.
Pero la orilla no es el mar, la orilla
tiene uñas poderosas, garras que atrapan para siempre
y que te dan miseria, amor (¡amor!),
un pedazo de tela por qué luchar para cubrir los huesos,
un escombro de vino, un número de fila
para esperar todos los días un pétalo de niebla.
En la orilla nace la culpa, se hace sueño la culpa.)

¿Martes, la medianoche, Octubre, año final
de mi desesperación -tan prudente
la pobrecita hasta ahora-?
Tu rostro permanece en mi sueño culpable,
derrota las vecindades agudas.

Ven, flor de frío, quédate hasta muy tarde
conmigo,
déjame la ceguera.




ARTE POÉTICA 1974

Poesía
Perdóname por haberte ayudado a comprender
que no estás hecha sólo de palabras.



DESNUDA

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

 




LO QUE ME DIJO UN LOCO

Me contaste que tu padre era un pequeño mar.

Que los ángeles son unos estupidillos
pero por las noches hacen mucho daño con sus uñas de cola de cometa.

Me contaste que en tu casa la lluvia naufraga
y tus hermanas castran furiosas los almendros.
Me contaste que los sedientos son la gran esperanza.

Que silbar en los parques es confesarse impotente
de recuperar el vino de las palabras que uno dice de niño.

Me contaste que la mujer gorda te era desconocida
y que por eso odiabas los gestos de su espalda.

Me contaste que era mejor no salir a la calle
porque a cierta edad es obtuso hacer víctimas.

Me contaste que hay algo que se llama luz
imposible de explicar con las manos.

Me contaste que los árboles no son los principales enemigos
y que no debía creer nada de lo que hablan
desde el otro lado de las rejas.





TERCER POEMA DE AMOR

A quienes te digan que nuestro amor es extraordinario
porque ha nacido de circunstancias extraordinarias
diles que precisamente luchamos
para que un amor como el nuestro
(amor entre compañeros de combate)
llegue a ser en El Salvador
el amor más común y corriente,
casi el único.





Y SIN EMBARGO, AMOR...

Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.

Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez entre mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz, tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.

Pero ya no habrá tiempo de llorar.

Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.

Hace frío sin ti,
pero se vive.





HOJAS

Hojas caídas
filos mudos de una delicada agresión
no es el otoño quien os vence.
Vosotras devoráis la tierra
hacéis de vuestra carne dorada a los pájaros
quemáis la boca de la nieve
que luego morirá ahumada y babeante.
Creemos que os pisamos
y en realidad sois quienes soportáis
nuestra pobre estatura.
Por eso os odiamos tanto como a nuestros héroes:
año con año os hacemos quemar.
Pero, ¡qué gran insulto nos significa la primavera!




LOS DIOSES SECRETOS

Somos los dioses secretos.
Borrachos de agua de maíz quemado y ojos polvorientos,
somos sin embargo los dioses secretos.
Nadie puede tocarnos dos veces con la misma mano.
Nadie podría descubrir nuestra huella
en dos renacimientos o en dos muertes próximas.
Nadie podría
decir cuál es el humo de copal que ha sido nuestro.
Por eso somos los dioses secretos.
El tiempo tiene pelos de azafrán, cara de anís, ritmo
de semilla colmada. Y sólo para reírnos lo habitamos.
Por eso somos los dioses secretos.
Todopoderosos en la morada de los todopoderosos,
dueños de la travesura mortal
y de un pedazo de la noche.
¿Quién nos midió que no enmudeciera para siempre?
¿Quién pronunció en pregunta por nosotros sin extraviar la luz de la pupila?
Nosotros señalamos el lugar de las tumbas,
proponemos el crimen, mantenemos el horizonte en su lugar,
desechando sus ímpetus mensuales.
Somos los dioses secretos,
los de la holganza furiosa.
Y sólo los círculos de cal nos detienen.
Y la burla.





AYER

Junto al dolor del mundo mi pequeño dolor,
junto a mi arresto colegial la verdadera cárcel de los hombres sin voz,
junto a mi sal de lágrimas
la costra secular que sepultó montañas y oropéndolas,
junto a mi mano desarmada el fuego,
junto a mi fuego el huracán y los fríos derrumbes,
junto a mi sed los niños ahogados
danzando interminablemente sin noches ni estaturas,
junto a mi corazón los duros horizontes y las flores,
junto a mi miedo el miedo que vencieron los muertos,
junto a mi soledad la vida que recorro,
junto a la diseminada desesperación que me ofrecen,
los ojos de los que amo
diciendo que me aman.






SAUDADE

Lo que me ha dado la vida
caballos impermeables
riéndose a cada rato
de mis numerosos resfriados.

También una manera de ser comunista
que el día que se ponga de moda
una de dos:
pero mejor me callo.

También un corazón que ya abusa.

Y una muchacha que indudablemente
debió pensarlo mejor.

La vida se llevó en cambio todos mis poemas
escritos en un barrilete casi meteorológico
y se llevó mi viejo traje de payaso
mi olor de amigo tonto
mi sonrisa que da ganas de llorar
e inclusive un poquito de hambre.

Así que
mejor apártense de mi camino.






ALGUNOS LIBROS DE ROQUE DALTON




Mía Junto a los Pájaros. (1958)
La Ventana en el Rostro. (1961)
El Turno del Ofendido. (1962)
Los Pequeños Infiernos. (1962)
César Vallejo. (1963)
Doradas Cenizas del Fénix. (1963)
Los Testimonios. (1964)
Tabernas y otros Lugares. (1969)
Un libro levemente Odioso. (1972)
Los Hongos. (1972)
Miguel Mármol, Testimonio de 1932. (1972)
El Amor me cae más Mal que la Primavera. (1973)
Las Historias Prohibidas de Pulgarcito. (1974)
Poemas Clandestinos. (1976)
Pobrecito Poeta que era Yo. (1976)
Un libro Rojo para Lenin. (1986)

TEXTOS DE DOMINIO PÚBLICO

Los textos de esta antología fueron tomados del libro "Desenterrando cadáveres",  libro sin copyright según sus compiladores.

Selección de textos Copyleft Club de Brian, 2006

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