
| Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre porque se detendría la muerte y el reposo. Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos, sería el tenue faro buscado por mi niebla.
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|  | Roque Dalton nació en la ciudad de San Salvador el 14 de Mayo de 1935 y falleció asesinado cuarenta años después, el 10 de Mayo de 1975. |
Biografía
NO, NO SIEMPRE FUI TAN FEO
Lo que pasa es que tengo una fractura en la nariz que me causó el tico Lizano con un ladrillo porque yo decía que evidentemente era penalty y él que no y que no y que no nunca en mi vida le volveré a dar la espalda a un futbolista tico el padre Achaerandio por poco se muere del susto ya que al final había más sangre que en un altar azteca y luego fue Quique Soler que me dio en el ojo derecho la pedrada más exacta que cabe imaginarse claro que se trataba de reproducir la toma de Okinawa pero a mí me tocó ruptura de la retina un mes de inmovilización absoluta (¡a los once años!) visita al doctor Quevedo en Guatemala y al doctor Bidford que usaba una peluca colorada por eso es que en ocasiones bizqueo y que al salir del cine parezco un drogadicto desvelado la otra razón fue un botellazo de ron que me lanzó el marido de María Elena en realidad yo no tenía ninguna mala intención pero cada marido es un mundo y si pensamos que él creía que yo era un diplomático argentino hay que dar gracias a Dios la otra vez fue en Praga nunca se supo me patearon cuatro delincuentes en un callejón oscuro a dos cuadras del Ministerio de Defensa a cuatro cuadras de las oficinas de la Seguridad era víspera de la apertura del Congreso del Partido por lo que alguien dijo que era una demostración contra el Congreso (en el Hospital me encontré con otros dos delegados que habían salido de sus respectivos asaltos con más huesos rotos que nunca) otro opinó que fue un asunto de la CIA para cobrarse mi escapatoria de la cárcel otros más que una muestra de racismo antilatinoamericano y algunos que simplemente las universales ganas de robar el camarada Sóbolev vino a preguntarme si no era que yo le había tocado el culo a alguna señora acompañada antes de protestar en el Ministerio del Interior en nombre del Partido Soviético finalmente no apareció ninguna pista y hay que dar gracias a Dios nuevamente por haber continuado como ofendido hasta el final en una investigación en la tierra de Kafka en todo caso (y para lo que me interesa sustentar aquí) los resultados fueron doble fractura del maxilar inferior conmoción cerebral grave un mes y medio de hospital y dos meses más engullendo licuado hasta los bistecs y la última vez fue en Cuba fue cuando bajaba una ladera bajo la lluvia con un hierro M-52 entre manos en una de esas salió de no sé donde un toro yo me enredé las canillas en la maleza y comencé a caer el toro pasó de largo pero como era un gran huevón no quiso volver para ensartarme pero de todos modos no fue necesario porque como les iba contando yo caí encima del hierro que no supo hacer otra cosa que rebotar como una revolución en África y me partió en tres pedazos el arco cigomático (muy importante para la resolución estética de los pómulos)
Eso explica por lo menos en parte mi problema.
COMO TÚ
Yo, como tú, amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas, el paisaje celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos.
VERTE DESNUDA
a María del Carmen Pececillos de la imaginación desnudos caramelos que se perdieron en la escalera al cielo perlas hirsutas entreabiertas abuelas pepinos salados del alba sabiduría metamorfoseada ¿por dónde os debo penetrar oh colección de hierbas y cosas organizada con el pretexto de un nombre de mujer de un modo de ilustrar a la muchacha con que siempre soñé?
LOS BURÓCRATAS
Los burócratas nadan en un mar de aburrimiento tempestuoso.
Desde el horror de sus bostezos son los primeros asesinos de la ternura terminan por enfermarse del hígado y mueren aferrados a los teléfonos con los ojos amarillos fijos en el reloj.
Los burócratas tienen linda letra y se compran corbatas sufren síncopes al comprobar que sus hijas se masturban deben al sastre acaparan los bares leen el Reader Digest y los poemas de amor de Neruda asisten a la ópera italiana se persignan firman los pliegos nítidos del anticomunismo los hunde el adulterio se suicidan sin arrogancia tienen fe en el deporte se avergüenzan se avergüenzan a mares de que su padre sea un carpintero.
LAS FEAS PALABRAS
En la garganta de un beodo muerto se quedan las palabras que despreció la poesía.
Yo las rescato con manos de fantasma con manos piadosas es decir ya que todo lo muerto tiene la licuada piedad de su propia existencia.
Furtivamente os las abandono: feas las caras sucias bajo el esplendor de las lámparas babeantes sobre su desnudez deforme los dientes y los párpados apretados esperando el bofetón.
Amadlas también os digo. Reñid a la poesía la limpidez de su regazo. Dotadlas de biografía ilustre. Limpiadles la fiebre de la frente y rodeadlas de serenas frescuras para que participen también de nuestra fiesta.
CANTO A NUESTRA POSICIÓN
a Otto René Castillo Nos preguntan los poetas de aterradores bigotes, los académicos polvorientos, afines de las arañas, los nuevos escritores asalariados, que suspiran porque la metafísica de los caracoles les cubra la impudicia:
¿Qué hacéis vosotros de nuestra poesía azucarada y virgen? ¿Qué, del suspiro atroz y los cisnes purísimos? ¿Qué, de la rosa solitaria, del abstracto viento? ¿En qué grupo os clasificaremos? ¿En qué lugar os encasillaremos?
Y no decimos nada.
Y no decimos nada. Y no decimos nada.
Porque aunque no digamos nada, los poetas de hoy estamos en un lugar exacto: estamos en el lugar en que se nos obliga a establecer el grito. (Ah, cómo me dan risa los antiguos poetas empecinados en vendarse los ojos y en embadurnar de pétalos y de pajarillos famélicos la giba del dolor anonadante que se encarama sólida encima del hombro positivo universal desde el primer amanecer y el primer viento, y que se olvidaron del hombre) Estamos en el lugar exacto que la noche precisa para ascender al alba. (Muchos poetas inclinaron sus insomnios antiguos sobre la fácil almohada azul de la tristeza. Construyeron ciudades y astros y universos sobre la anatomía mediocre de un nido de muñecas cristalinas y exilaron la voz elemental hasta planos altísimos, desnudos de la raíz vital y la esperanza. Pero se olvidaron del hombre) Estamos en el lugar donde se gesta definitivamente la alegría total que se atará a la tierra. (Ay, poetas, ¿Cómo pudisteis cantar infamemente a las abstractas rosas y a la luna bruñida cuando se caminaba paralelamente al litoral del hambre y se sentía el alma sepultada bajo un volcán de látigos y cárceles, de patrones borrachos y gangrenas y oscuros desperdicios de vida sin estrellas? Gritasteis alegría sobre un hacinamiento de cadáveres, cantasteis al plumaje regalón y las ciudades ciegas, a toda suerte de tísicas amantes; pero os olvidasteis del hombre) Estamos en el lugar donde comienza el astillero que va a inundar los mares con sonrisas lanzadas.
(Ay, poetas que os olvidasteis del hombre, que os olvidasteis de lo que duelen los calcetines rotos, que os olvidasteis del final de los meses de los inquilinos, que os olvidasteis del proletario que se quedó en una esquina con un bostezo eterno inacabado, lleno de balas y sin sangre, lleno de hormigas y definitivamente sin pan, que os olvidasteis de los niños enfermos sin juguetes, que os olvidasteis del modo de tragar de las más negras minas, que os olvidasteis de la noche de estreno de las prostitutas, que os olvidasteis de los choferes de taxi vertiginosos, de los ferrocarrileros de los obreros de los andamios, de las represiones asesinantes contra el que pide pan para que no se le mueran de tedio los dientes en la boca, que os olvidasteis de todos los esclavos del mundo, ay, poetas, ¡cómo me duelen vuestras estaturas inútiles!)
Estamos en el lugar en que se encuentra el hombre. Estamos en el lugar en que se asesina al hombre, en el lugar en que los pozos más negros se sumergen en el hombre. Estamos con el hombre porque antes muchísimo antes que poetas somos hombres. Estamos con el pueblo, porque antes, muchísimo antes que cotorros alimentados somos pueblo. ¡Estamos con una rosa roja entre las manos arrancada del pecho para ofrecerla al hombre! ¡Estamos con una rosa roja entre las manos arrancada del pecho para ofrecerla al hombre! ¡Estamos con una rosa roja entre las manos arrancada del pecho para ofrecerla al Pueblo! ¡Estamos con una rosa roja entre las manos arrancada del pecho para ofrecerla al Pueblo!
MEGALOMANÍA
Federico II con todo y ser emperador de los altivos alemanes fue excomulgado por el Papa de entonces: es que hizo obligatorio el estudio de la medicina a los médicos antes de que cobrasen por recetar infusiones o extirpar carne de la carne del hombre.
A Miguel Servet lo excomulgaron poco antes de hacerlo coincidir con la ceniza: dicen que para apresurar las condiciones de seguir discutiendo las intrépidas ciencias en la cómoda eternidad.
Martín Lutero creyó que Dios Padre sufría del hígado divino viendo por entre las nubes cómo los curas gordos correteaban por los barrios de las ciudades en provechosa venta de indulgencias pagadas al contado. Excomulgado fue por defender el hígado de Dios.
Acciones tan maravillosas tendría yo que hacer -flaco, débil, el ojo taciturno, el aspecto abolido- para que también me excomulgasen dejando a salvo mi honrada vanidad para siempre.
EPIGRAMA
Somos la pareja menos infinita y menos adánica que podría encontrarse en estos últimos 30 años de Historia.
Desde el punto de vista muscular apenas hemos hecho poco más que dos perros. Desde el ángulo cultural hemos despertado bien pocas envidias.
Pero este amor nos ha devuelto mejorados al mundo y, entre nosotros, inolvidables.
Ahora vamos a hacer que alguien sonría o paladee un pedacito de dulce tristeza hablando de nuestro amor en este poema.
SOBRE UN SUICIDIO
Una bandera de pétalos de terciopelo más horripilante que la humildad; las alas del tecolote familiar que atravesó ríos nadando, montañas caminando, témpanos de hielo a saltitos; el lastre de la virginidad: tales eran las riquezas de la muchacha.
Y una manera muy peculiar de comprender las sugerencias: le dijeron que se atara el cinturón, que no fumara y se lanzó hacia la calle, doce pisos abajo.
ALTA HORA DE LA NOCHE
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre porque se detendría la muerte y el reposo. Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos, sería el tenue faro buscado por mi niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas. Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta. No dejes que tus labios hallen mis once letras. Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto: desde la oscura tierra vendría por tu voz. No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.
LA CERTEZA
(Sobre una idea de V. G.)
Después de cuatro horas de tortura, el Apache y los otros dos cuilios le echaron un balde de agua al reo para despertarlo y le dijeron: «Manda decir el Coronel que te va a dar una chance de salvar la vida. Si adivinás quién de nosotros tiene un ojo de vidrio, te dejaremos de torturar». Después de pasear su mirada sobre los rostros de sus verdugos, el reo señaló a uno de ellos: «El suyo. Su ojo derecho es de vidrio». Y los cuilios asombrados dijeron: «¡Te salvaste! Pero ¿cómo has podido adivinarlo? Todos tus cheros fallaron, porque el ojo es americano, es decir, perfecto». «Muy sencillo -dijo el reo, sintiendo que le venía otra vez el desmayo- fue el único ojo que no me miró con odio».
POEMA JUBILOSO
(Homenaje a un poema de André Breton) En mi patria hecha para probar catapultas y trampas vive esa suerte de mujer que amo.
Ah cómo brota de la mañana tímida mi mujer herida en su niñez por el mar menos pensado por el mar platicador y soberbio que no depone la esperanza contra ciertas virginidades caóticas.
Ah cómo surge mi mujer que conserva en un saquito el corazón y una vértebra de sus padres moribundos ah cómo luce mi mujer de poros voraces donde darse cita en ciertas tardes incendiadas por los flamboyanes del tedio ah cómo sirve mi mujer guerrera y acechada poblada de húmedas culebras que alivian a las grandes bestias polvorientas ah cómo compromete mi mujer que vive sin avisarme que se gana el pan con el rubor de la gente directora de grandes llamas esclava de maestros enclenques que huyeron desesperados al conocer la preñez de mi madre.
Mi mujer es la más gloriosa retórica de esta patria donde no morirá jamás Balzac o Copérnico ni los comunistas estrangulados ostentarán sus descomposiciones en los escaparates por el incendio del Reichstag mi mujer es la conversación de los peces bajo la luna el fervor de quien pintó las manchas del leopardo los sabores del pan armado de pregones la prohibición de una nueva ley contra los crepúsculos.
Sus ojos inundados de eficacia estimulan el llanto de los doce mejores candelabros del mundo pues entre olas pétreas entre orquestaciones de caracoles penosamente edificados ha puesto a descansar sus espumas de pena.
Su sangre bella y brutal sólo está limitada por los halcones por ciertas grietas en el sonido de los dados rojos y por los pistilos de la azucena horadando las partituras del ciego. Sus enfermedades son cuadros de jóvenes pintores franceses estacionados en la decadencia del mirto en las aleluyas de la cábala o en la ternura final de los asesinados junto a un río de yeso.
Sus cabellos son firmes bailarines de oro quemándose hilos fundamentales del mediodía robados por el huracán incendios sorprendidos truncados por el pudor en el fondo de la memoria.
Su cuerpo es todas las cosas.
Mi mujer se llama Ximena o conejito celeste o simplemente muchacha y la conocí hace cinco minutos.
EL MAR
(1962 - La Habana) A Tati, Meri, Margarita, con quienes compartí una ola...
I Hay grandes piedras en tu oscuridad tempestuosa grandes piedras con sus fechas lavadas por tu sombra porque hasta el sol del día cómese tu sombra cruje en el frío despidiéndose del aire que no se atreve a penetrarte.
Oh mar donde los desesperados pueden dormir arrullados por explosiones impasibles alfabeto del vértigo paisaje diluido que los muros embisten las gaviotas y la espuma de los peces son tu primavera tu furia es una pirámide verde una resurrección del fuego más agudo tu clima tu mejor huella sería un caracol caminando con pasos de niño el desierto
(Amé siempre esas poblaciones disímiles al parecer robadas de las manos del mar pequeñas villas junto a la arena puertos escandalosos en la ebriedad del salitre caseríos tiritando entre la niebla llena de corales grandes ciudades titánicas frente a las tempestades humilladas aldeas de pescadores ciegos bajo un faro de aceite factorías acechantes entre los manglares con un largo cuchillo
Valparaíso como una gran cascada en suspenso Manta Puná puertos del Ecuador que me negaron las hojas Buenaventura aromática como un gran sexo sucio Panamá con los ojos punzados por la depravación Cartagena siempre aguardando a los piratas hambrienta Willemstadt náufraga en los dominios del petróleo Tenerife y su dulce copa de vino Barcelona bostezando entre los Bancos y los carabineros Nápoles bellamente tumefacta Génova Leningrado Sochi La Guaira Buenos Aires Montevideo como una margarita Puerto Limón Corinto Acajutla en una lenta playa de mi patria todos mirándose en el espejo grave que surcan los delfines aportando con un sable veloz las infinitas espigas de esmeralda)
II
«...sal de los sacrificios...» García Lorca
Si la noche rescata su cúpula de fósforo y tus perdidos monstruos bajo el rayo se arrugan los peces desatados son diez rápidos niños que maduran profundos el himno de la escama
El oxígeno muerto sobre los minerales cuando pasa un desfile de hipocampos dorados enturbia el agua verde con su herida maldita mientras prosigue sordo el rito de los pulpos
Sal de los sacrificios vecindad corrosiva luz sin fuego mordiente quemadura licuada pálida sangre antigua de corriente furiosa donde los ahogados resucitan su fiebre
El mar el mar entierra su salada noticia el mar devora sordo la solar quemadura el mar alza su rostro su cicatriz al cielo el mar recae roto al cuido del abismo
En los embarcaderos nos engaña el aroma de las algas vencidas de los peces amargos el mar no es un cadáver es un sueño azotado un móvil laberinto donde tiemblan los astros
HORA DE LA CENIZA
Finaliza Septiembre. Es hora de decirte lo difícil que ha sido no morir.
Por ejemplo, esta tarde tengo en las manos grises libros hermosos que no entiendo, no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia y me cae sin motivo el recuerdo del primer perro a quién amé cuando niño. Desde ayer que te fuiste hay humedad y frío hasta en la música.
Cuando yo muera, sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable, mi bandera sin derecho a cansarse, la concreta verdad que repartí desde el fuego, el puño que hice unánime con el clamor de piedra que exigió la esperanza.
Hace frío sin ti. Cuando yo muera, cuando yo muera dirán con buenas intenciones que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo. Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto como hoy.
Siento unas ganas locas de reír o de matarme.
ARTE POÉTICA
a Raúl Castellanos La angustia existe.
El hombre usa sus antiguos desastres como un espejo.
Una hora apenas después del crepúsculo ese hombre recoge los hirientes residuos de su día acongojadamente los pone cerca del corazón y se hunde con un sudor de tísico aún no resignado en sus profundas habitaciones solitarias.
Ahí tal hombre fuma gravemente inventaría las desastrosas telarañas del techo abomina de la frescura de la flor se exilia de su misma piel asfixiante mira sus torvos pies cree que la cama es un sepulcro diario no tiene un cobre en el bolsillo tiene hambre solloza.
Pero los hombres los demás hombres abren su pecho alegremente al sol o a los asesinatos callejeros elevan el rostro del pan desde los hornos como una generosa bandera contra el hambre se ríen hasta que duele el aire con los niños llenan de pasos mínimos el vientre de las bienaventuradas parten las piedras como frutas obstinadas en su solemnidad cantan desnudos en el cordial vaso del agua bromean con el mar lo toman jovialmente de los cuernos construyen en los páramos melodiosos hogares de la luz se embriagan como Dios anchamente establecen sus puños contra la desesperanza sus fuegos vengadores contra el crimen su amor de interminables raíces contra la atroz guadaña del odio.
La angustia existe sí.
Como la desesperanza el crimen o el odio.
¿Para quién deberá ser la voz del poeta?
LA SIGUANABA
La que tenía los ojos como el agua profunda que se viste de negro con las piedras del fondo de la poza la que tenía la piel apetecible como la pulpa del níspero que mece al aire su miel entre los pájaros la que tenía en la saliva el fuego de los peces límpido pedernal del beso casto para los climas del único lecho permitido Sihuélut choza y palacio hizo su cuerpo de espíritus indignos oidor y conversador hizo su corazón de negras lenguas invisibles exagerado y ávido hizo su anhelo de placeres vecinos del asco.
Abandonó su marido y su hijo -Cipitín Este, el del ombligo como una piedrecita de cacao- y dedicóse a vivir al pie de la lascivia al lado de las palabras que causan dolor.
Iracundo su ánimo lejos sus previsiones del orden de los dioses hechizó a ese hombre que la quiso entre todos que hizo posible un día el florecimiento de su vientre poniéndole abejas furiosas en el cerebro que dejaron la tenue tela de su razón agujereada como una red de mar.
Tlaloc ha puesto en ella sus ojos iracundos.
REVISIONISMO No siempre.
Porque, por ejemplo, en Macao, el opio es el opio del pueblo.
LA GRAN BURGUESÍA
Los que producen el aguardiente y luego dicen que no hay que aumentar el sueldo a los campesinos porque todo se lo van a gastar en aguardiente. Los que en la vida familiar hablan exclusivamente en inglés entre cuadros de Dubuffet y cristales de Bohemia y fotografías tamaño natural de yeguas traídas de Kentucky y de Viena y nos cobran diariamente en sudor y sangre su doloroso despertar cotidiano en este país de indios sucios tan lejos de New York y París. Los que han comprendido que Cristo si se miran bien las cosas fue realmente el Anticristo (por todo eso de amaos los unos a los otros sin distinguir entre los pelados y la gente decente y esto de los cristianos primitivos conspirando en la complicidad de las catacumbas y de la agitación contra el Imperio Romano y el pez tan parecido al martillo y la hoz) y que el verdadero Cristo nació en este siglo y se llamó Adolfo Hitler. Los que votan en El Salvador por el Presidente electo de los Estados Unidos. Los que propician la miseria y la desnutrición que produce a los tísicos y a los ciegos y luego construyen hospitales tisiológicos y centros de rehabilitación de ciegos para poderlos explotar a pesar de la tuberculosis y la ceguera. Los que no tienen patria ni nación aquí sino sólo una finca que limita al noreste con Guatemala al norte con Honduras al sureste con el Golfo de Fonseca y Nicaragua y al sur con el Océano Pacífico en la cual finca los americanos han venido a montar algunas fábricas y en donde poco a poco han ido surgiendo ciudades pueblos villas y cantones llenas de brutos que trabajan y de brutos armados hasta los dientes que no trabajan pero mantienen en su puesto a los brutos que trabajan. Los que dicen a los médicos y a los abogados y a los arquitectos y a los agrónomos y a los economistas y a los ingenieros que quien a buen palo se arrima buena sombra lo cobija y que hay que hacer cada año Códigos Penales más drásticos y hoteles y casinos iguales a los de Miami y planes quinquenales iguales a los de Puerto Rico y operaciones civilizadoras consistentes en eliminarles la mancha azul del culo a los distinguidos señores y señoras y regadíos que lleven la poquita agua de todos exclusivamente hacia la tierra donde crece ese buen palo que tan buena sombra da sobre todo a quienes no están profesionalmente dispuestos a dar vela en el entierro a tanto jediondo y a tanto descalzo. Los que para tener libertad de prensa y derechos constitucionales compraron diarios y radios y plantas de TV con todo y periodistas y locutores y camarógrafos y compraron la constitución política con todo y Asamblea Legislativa y Corte Suprema de Justicia. Los que para dormir seguros no pagan el sereno de la cuadra o del barrio sino directamente al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Los que efectivamente tienen todo que perder.
JURO QUE LO OÍ DECIR “Salvo en una sociedad completamente justa, lo mejor de la vida es ser jefe.”
DORADAS CENIZAS DEL FÉNIX
Doradas cenizas del fénix pero del fénix de los Ingenios rapto demorado de la belleza que levanta su propio circo palabra que se desintegra y se desintegra en el kilometraje gratuito de la vida oh despojos apenas ingrato viejo error de la vieja pecera que me ladra en el pecho. Ni la llave del olvido ni el sol del amor resisten vuestra mohosidad integral incorporadora como una maldición sales para cultivar el verdín de la muerte despojos despojos Doradas cenizas del fénix.
ATADO AL MAR
Entre la espuma sucia, bajo los desechos de los conglomerados, entre los regalos forzosos del río, de su veloz crueldad, entre las fosforescencias crudas, recién nacidas que otorga la luna, cara a cara con este pedazo de vastedad desde el hierro sonoro del muelle número siete, haciendo ostentación de mi hambre colgada en la caña de pescar veo tu nombre.
El agua es como el olvido, siempre presente, y los aromas muertos apenas son agujas tragadas por mi ensimismamiento. Yo, el hambre y tu rostro, el mar lento y lo que sobrenada tal el paisaje.
¿Martes, la medianoche, Octubre?
(Cuando niño quería huir del mar al mar en un velero blanco. Pero la orilla no es el mar, la orilla tiene uñas poderosas, garras que atrapan para siempre y que te dan miseria, amor (¡amor!), un pedazo de tela por qué luchar para cubrir los huesos, un escombro de vino, un número de fila para esperar todos los días un pétalo de niebla. En la orilla nace la culpa, se hace sueño la culpa.)
¿Martes, la medianoche, Octubre, año final de mi desesperación -tan prudente la pobrecita hasta ahora-? Tu rostro permanece en mi sueño culpable, derrota las vecindades agudas.
Ven, flor de frío, quédate hasta muy tarde conmigo, déjame la ceguera.
ARTE POÉTICA 1974
Poesía Perdóname por haberte ayudado a comprender que no estás hecha sólo de palabras.
DESNUDA
Amo tu desnudez porque desnuda me bebes con los poros, como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.
Tu desnudez derriba con su calor los límites, me abre todas las puertas para que te adivine, me toma de la mano como un niño perdido que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo pasa a ser mi universo, el credo que me nutre; la aromática lámpara que alzo estando ciego cuando junto a las sombras los deseos me ladran.
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados cabes en una copa vecina de mi lengua, cabes entre mis manos como el pan necesario, cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnuda para que limpio sea tu reparto en la tierra, para poder besarte la piel en los caminos, trenzarte en cada río los cabellos dispersos.
El día en que te mueras te enterraré desnuda, como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.
LO QUE ME DIJO UN LOCO
Me contaste que tu padre era un pequeño mar.
Que los ángeles son unos estupidillos pero por las noches hacen mucho daño con sus uñas de cola de cometa.
Me contaste que en tu casa la lluvia naufraga y tus hermanas castran furiosas los almendros. Me contaste que los sedientos son la gran esperanza.
Que silbar en los parques es confesarse impotente de recuperar el vino de las palabras que uno dice de niño.
Me contaste que la mujer gorda te era desconocida y que por eso odiabas los gestos de su espalda.
Me contaste que era mejor no salir a la calle porque a cierta edad es obtuso hacer víctimas.
Me contaste que hay algo que se llama luz imposible de explicar con las manos.
Me contaste que los árboles no son los principales enemigos y que no debía creer nada de lo que hablan desde el otro lado de las rejas.
TERCER POEMA DE AMOR
A quienes te digan que nuestro amor es extraordinario porque ha nacido de circunstancias extraordinarias diles que precisamente luchamos para que un amor como el nuestro (amor entre compañeros de combate) llegue a ser en El Salvador el amor más común y corriente, casi el único.
Y SIN EMBARGO, AMOR...
Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas, yo sabía que al fin iba a quedarme desnudo en la ribera de la risa.
Aquí, hoy, digo: siempre recordaré tu desnudez entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; tus manos largas y amantes como un lirio traidor a sus antiguos colores; tu voz, tus ojos, lo de abarcable en ti que entre mis pasos pensaba sostener con las palabras.
Pero ya no habrá tiempo de llorar.
Ha terminado la hora de la ceniza para mi corazón.
Hace frío sin ti, pero se vive.
HOJAS
Hojas caídas filos mudos de una delicada agresión no es el otoño quien os vence. Vosotras devoráis la tierra hacéis de vuestra carne dorada a los pájaros quemáis la boca de la nieve que luego morirá ahumada y babeante. Creemos que os pisamos y en realidad sois quienes soportáis nuestra pobre estatura. Por eso os odiamos tanto como a nuestros héroes: año con año os hacemos quemar. Pero, ¡qué gran insulto nos significa la primavera!
LOS DIOSES SECRETOS
Somos los dioses secretos. Borrachos de agua de maíz quemado y ojos polvorientos, somos sin embargo los dioses secretos. Nadie puede tocarnos dos veces con la misma mano. Nadie podría descubrir nuestra huella en dos renacimientos o en dos muertes próximas. Nadie podría decir cuál es el humo de copal que ha sido nuestro. Por eso somos los dioses secretos. El tiempo tiene pelos de azafrán, cara de anís, ritmo de semilla colmada. Y sólo para reírnos lo habitamos. Por eso somos los dioses secretos. Todopoderosos en la morada de los todopoderosos, dueños de la travesura mortal y de un pedazo de la noche. ¿Quién nos midió que no enmudeciera para siempre? ¿Quién pronunció en pregunta por nosotros sin extraviar la luz de la pupila? Nosotros señalamos el lugar de las tumbas, proponemos el crimen, mantenemos el horizonte en su lugar, desechando sus ímpetus mensuales. Somos los dioses secretos, los de la holganza furiosa. Y sólo los círculos de cal nos detienen. Y la burla.
AYER
Junto al dolor del mundo mi pequeño dolor, junto a mi arresto colegial la verdadera cárcel de los hombres sin voz, junto a mi sal de lágrimas la costra secular que sepultó montañas y oropéndolas, junto a mi mano desarmada el fuego, junto a mi fuego el huracán y los fríos derrumbes, junto a mi sed los niños ahogados danzando interminablemente sin noches ni estaturas, junto a mi corazón los duros horizontes y las flores, junto a mi miedo el miedo que vencieron los muertos, junto a mi soledad la vida que recorro, junto a la diseminada desesperación que me ofrecen, los ojos de los que amo diciendo que me aman.
SAUDADE
Lo que me ha dado la vida caballos impermeables riéndose a cada rato de mis numerosos resfriados.
También una manera de ser comunista que el día que se ponga de moda una de dos: pero mejor me callo.
También un corazón que ya abusa.
Y una muchacha que indudablemente debió pensarlo mejor.
La vida se llevó en cambio todos mis poemas escritos en un barrilete casi meteorológico y se llevó mi viejo traje de payaso mi olor de amigo tonto mi sonrisa que da ganas de llorar e inclusive un poquito de hambre.
Así que mejor apártense de mi camino.
ALGUNOS LIBROS DE ROQUE DALTON
Mía Junto a los Pájaros. (1958) La Ventana en el Rostro. (1961) El Turno del Ofendido. (1962) Los Pequeños Infiernos. (1962) César Vallejo. (1963) Doradas Cenizas del Fénix. (1963) Los Testimonios. (1964) Tabernas y otros Lugares. (1969) Un libro levemente Odioso. (1972) Los Hongos. (1972) Miguel Mármol, Testimonio de 1932. (1972) El Amor me cae más Mal que la Primavera. (1973) Las Historias Prohibidas de Pulgarcito. (1974) Poemas Clandestinos. (1976) Pobrecito Poeta que era Yo. (1976) Un libro Rojo para Lenin. (1986)
TEXTOS DE DOMINIO PÚBLICO Los textos de esta antología fueron tomados del libro "Desenterrando cadáveres", libro sin copyright según sus compiladores. Selección de textos Copyleft Club de Brian, 2006 |